Huguito y Las Pistoleras por la Ruta de los 7 Lagos (ENE/2008)

Después de mucho meditarlo me decidí y me fui a realizar una travesía por los 7 Lagos con mi mujer y 3 amigas, SI, yo solo con 4 brujas. Varios amigos de decían sos un Santo. O me decían sos un Boludo. Bueno, no sé.
Una vez que consensuamos el recorrido y los lugares a visitar (donde dice consensuamos, léase se hace lo que Yo digo y punto), y hasta les di un listado de ropa para llevar y las recomendaciones del equipo a cargar, y por sobre todo, la forma de ubicarlo sobre la bici (por supuesto, desoídas por la mayoría).
En fin el día llego y partimos rumbo a San Martín de los Andes.

13 de enero – SMA (Recorrido: 10.700 km)
Al fin llegamos, convencimos al encargado para abra que el depósito y nos entregue las bicis, -los domingos no se trabaja-, me había dicho, y ahí sí, primera controversia, vamos a camping o cabaña¿? (cabe destacar, una de las consignas eran 14 días en carpa), luego de algunas indagaciones sobre precios de cabañas, resolvimos unánimemente a favor del camping, dado nuestro profundo amor a la naturaleza (de la guita, dice moni).
Luego de 5 Km. + la aplicación del índice CER, o sea unos 7 o 8 Km. Llegamos al Camping El Molino, que bueno ¡! Por suerte contábamos con parcela reservada, con la debida antelación a Estanislao.
-Hola Buenas el Señor Estanislao-, pregunto
-No, Estanislao no tiene nada que ver con el camping-, contesta un joven a cargo.
Después de enviarnos varios mail, resulta que este tipo no tenía nada que ver con el lugar, administraba el restaurante y no fue capaz avisar, terminamos armando las carpas donde pudimos, a dos cuadras de los baños. Cada noche Mariana sumaba unos 2 Km., más a pie a lo recorrido a diario para efectuar sus necesidades y siempre con su neceser a cuestas (léase chusmea Mónica: bolsa de nylon conteniendo, papel, toallas, tampones, desodorante, apoyaculos descartable, etc., etc.). Cual equeco en versión femenina y rubia.
Para sorpresa y alegría de Mariana los detalles de su nueva carpa causaron sensación en el grupo (ah, -pero no tiene ventana-, acota Mónica, víctima de una profunda envidia).
Pocos días después comprobamos su efímero amor.
Che, que almorzamos¿? El primer personaje a descubrir fue la dueña de la rotisería, que mientras nos proveía nuestro sustento (milanesas con rusa) nos comento como al pasar desde atrás del mostrador con su delantal de cocina, que era maratonista, participante de incontables carreras de aventura, tetratlonista, etc., etc. Que nos dejo a todos con la boca abierta, aunque pronto la llenamos con sus panes caseros.
A cambiarse que nos vamos de city tour, Moni y Gra bajan caminando, los demás más vagos esperan el colectivo. Nos juntamos y nos separamos a la búsqueda de los primeros souvenir. A la hora de la cena, nos volvemos a juntar para saborear unas pizzas con jamón de ciervo, café en Abuela Goye y taxi al camping para un sueño reparador (nos encontramos con unos nuevos vecinos de carpa, que se empeñaban en probar la puerta de su auto a las 3 de la mañana y a los que Ceci debió educar)

14 de enero – Cerro Bandurrias (Recorrido: 37.750 km)
Arriba que vamos al Bandurrias, pero primero debimos visitar las bicicleterias del lugar para concertar un service que repare el “service” efectuado a la bici Mariana.
Por suerte nos encontramos con la gente de Adventure Store, que inmediatamente la dejaron manejable, aunque deberíamos volver.
Bueno, ahora si allá vamos…, estábamos por cruzar el puente sobre el Arroyo Pocahullo, cuando Mónica rompe su alforja, debiendo hacer un intercambio de alforjas con Ceci (que tiene un mejor porta), vamos de nuevo buscando la calle Las Mutisias donde comienza la subida….pongan plato chico (grito) y trac trac…la cadena de Cecilia que se rompe (acotación siempre molesta e inoportuna de Mónica),
-no trajimos cortacadenas-, respuesta mía:
-si traje…pero la deje en la carpa-, vuelta a la bicicleteria con las orejas Cecilia ardiendo de escuchar mi remanida frase, -te dije que pases el cambio antes, te dije que pases el cambio antes, bis bis…-, listo ya está arreglado, (jodas aparte).
Ahora SI, salimos, a trepar, trepar, pasando por los miradores, hasta llegar a la casilla de peaje mapuche, primero al mirador bandurrias, donde se aprecia una hermosa vista de todo el Lago Lacar y la Aldea, ahora, hacia la derecha del peaje por un hermoso camino sinuoso en medio de un bosque autóctono para arribar a Playa Blanca, hermosa playa escondida que ameritó las primeras zambullidas de Gra y Ceci, mientras Moni y Marian preparaban el nutritivo y equilibrado almuerzo, consistente en pan casero, queso, salame y gaseosa. Ronda de mates y a disfrutar de la vida.
La partida fue en 2 tandas hacia la ciudad. Moni y Marian al service y al shopping, los demás un poco mas de disfrute y bajada a la ciudad y también al shopping. Una vez reunidos vuelta al camping, duchas y cena en el restaurante de nuestro bien ponderado “Estanislao” con menú de pastas, condimentadas con pequeños cambios de opinión acerca de la situación indígena, el IVA, el turismo y el incremento del ABL (si, todo eso, aunque no se crea). Noche de camping con Mariana rezongando por la incomodidad.

15 de enero – Lago Lolog (Recorrido: 35.780 km)
Desayuno y a pedalear para un asadito en el Lolog, (según Mónica el apocope “lo g” es por lo grandes de las trepadas, que al final valen la pena), la salida es una trepada en caracol, se pasa por terrenos del ejercito, hasta llegar al otro lado del cerro.Luego que se pasa el puente la vista espectacular del lago y un restaurante muy coqueto.




El lago nos recibió con mucho viento, detrás de unos árboles tomamos unos mates, y antes que se nos muera congelada alguna, optamos por repararnos en el restaurante. El almuerzo fue de sándwich y una siestita reparadora. Cuando me despierto estaba solo con Gra, las otras se habían ido a Playa Bonita en la otra parte del Lago, sacudo la modorra y partimos al encuentro. Llegamos a la playa y nada, volvemos al camino y nada. Donde se metieron¿?. Cuando aparecen nos cuentan que por andar tan rápido, nadie vio la playa y siguieron por un camino que no lleva a ninguna parte, hasta que 2 Km. después se dieron cuenta y volvieron. Tarde de mate con galletas caseras en la playa y vuelta al camping por un camino alternativo pasando por Amigos de la Naturaleza. A poco de llegar, Mariana decide que su carpa hasta ayer hermosa ha dejado de ser confortable y opta por una cabaña del otro lado de la ruta.
Duchas y asado al horno con papas, pan casero y un kilito de cerezas o algo así, en lo de Argentina la tetratlonista y a dormir.

16 de enero – SMA a Lago Hermoso (Recorrido: 48.710 km)
Ahora si, a levantar campamento, comienza la travesía por la RN 234, más conocida como La Ruta de los 7 Lagos (y las siete mil trepadas, acota Moni), al comenzar muchas
fotos con alegría y pura adrenalina. Mi recomendación -no se pasen del cruce a Chapelco, nos vemos ahí-, la realidad fue que nos veríamos como 20 veces antes de llegar al mencionado cruce, al tiempo que comenzaron los insultos, “algo le pasa a la puta bici, que esta tan dura¿?”, “donde mierda esta el cruce a Chapelco¿?”, “cuanto falta para Arroyo Partido¿?”, y tan solo eran 14 putos Km. de trepada, así fuimos subiendo, y subiendo, y subiendo, llegamos a Paihuen, bueno, solo faltan 10 y seguimos subiendo. Yo siempre a la retaguardia, mi buen entrenamiento me lo permitió. Son las dos de la tarde y el Sol que nos parte la cabeza, las encuentro esperándome.
Viendo la hora les digo -vayan mirando, cuando encuentren alguna sombra paramos a comer-, –Ok-, me contestan, y parten, voy recuperando el aliento mientras me fumo un pucho, ya no las veo, apenas puedo subir a la bici, debo continuar subiendo. Después de parar varias veces, veo las bicis al costado de la ruta, llego caminando. Ya tenían el almuerzo deportista preparado, consistente en la ya repetida combinación de salame, queso, pan casero, fruta...y siesta.
Bueno, sigamos, a unos 300 mts. aparece el puto Arroyo Partido, hoy transformado en camping de mochileros, muy interesante pero pasamos de largo, de pronto se presenta el Lago Machonico y un poco más adelante su mirador, donde volvemos a juntarnos. Fotos del grupo y SIIII comienza la bajada. Dejo que salgan primero y poco a poco las voy pasando demostrándole como se anda en bici. En el mirador vi el cartelito, pero este me sorprende, freno de golpe y Marian que venía pegada, casi me come.
Allí estaba AUCAS, cafetería, a medida que se aproximan les hago señas para que entren, una hermosa cabaña con estanque y peces que nos sirvió de reposo mientras deleitábamos unos refrigerios (Bah unas birras, pero artesanales), (acotación de Mónica: Dice que acá comprobaron mi destreza en la bici, jamás me caí durante el recorrido, pero que todavía no domino bien la reposera de lona…). Ya más relajados volvimos para hacer los últimos 10 Km., todo en sube y baja, hasta la tranquera de entrada al Lago Hermoso, donde comienza los 2 Km. al Lago, tomados con el metro de goma porque son interminables.
Este Lago hace honor a su nombre, pero todavía falta para el camping, al llegar nos encontramos con ”una bosta”, antes era agreste, ahora es igual pero cobran 17 mangos, veamos las cabañas, y of course, Mariana ya había conseguido lugar en el Refugio Winka Mawida, y nos informo con un -yo me quedo acá, hay cama ¡¡!!-
Si, es así, no hay lago, ni río, pero hay unas camas y un poco de agua tibia para bañarse o para practicar la vertical, para lavarse por sectores con un duchador fijo...pero….¿hay comida?
Para la comida hay que esperar a Juan, el dueño. Mientras tanto unos chicos que este dejo a cargo nos hacen lugar. Aprovechamos para tomar unos mates, mientras se va haciendo la noche.
Con las últimas luces llega Juan, luego de presentarnos me cuenta que nos puede hacer unos chorizos y pizzas, a lo que acepto. Rato después llegan otros ciclistas que salieron de SMA a las 5 y media de la tarde y llegaron poco después que nosotros, que salimos a las 11:30, se ve que su entrenamiento para sacar fotos es mejor que el nuestro.
A la luz del fogón van saliendo los choripanes y luego las pizzas, que desaparecen rápidamente en la oscuridad de la noche. El lugar no tiene luz, ni generador, Juan dice que no lo necesita para vivir en paz.
Por aquí tampoco hay onda para los celulares, Mariana y Cecilia comienzan un largo peregrinar.
Con la panza llena y en la oscuridad total nos fuimos a dormir.

17 de enero – Lago Hermoso a Pichi Traful (Recorrido: 28.000 km)
Somos los primeros en levantarnos, Gra prendió la cocina a leña y calentó el agua para el mate.
Con los alimentos que quedaban emprendimos una caminata que nos llevo a la cascada del Río Hermoso y luego al muelle del Lago, donde desayunamos, mientras fascinados gozábamos del lugar, en compañía de las truchas danzando a nuestra vista. Volvimos para cargar las bicis y partir, Juan ofendido por nuestra pronta partida se negó a cocinar pan.
Pensábamos que podríamos conseguir pan y salame, en el snack-bar que se encuentra en la ruta, pero tan solo café y unos alfajores.
En fin hay que conformarse.
Un hermoso camino nos llevo de valle en valle, hasta el Mirador de la Cascada Vulignanco donde Gra sorprendida por el hermoso lugar compro otro terrenito, rechazando la ayuda de un caballero en el apuro para que yo no la vea.
Llegamos a Población Urrutia, fue como llegar al almacén, el queso todavía crudo (recién hecho) pero el pan estaba muy bueno.
Bajada y a nuestra izquierda el sensacional Lago Falkner con su otrora camping agreste, ahora transformado en un complejo de turismo aventura, donde para dejarnos entrar a comer nos querían cobrar 7 mangos por cabeza. Tan solo una gaseosa y salimos a buscar una entrada publica más adelante.
Que vista espectacular tiene este Lago con una playa de arena, Gra dejo la bici y se mando al agua, mientras ella chapoteaba, el resto de las chicas prepararon el almuerzo. Una siestita a la sombra para reponer energías¿?, y otra vez a la ruta. Una dura subida con vista al Lago Villarino con el fondo de los Cerros Nevados y una tormenta allá arriba que nos hacía llegar sus vientos helados, fue la despedida del asfalto, que nos sorprendió con un alucinante descenso de varios Km., que baje a 53 Km./h en medio de una nube de polvo y piedras, previa frenada para sacarnos una foto en el mirador del Lago Escondido y nos dejo en el puente Bailey sobre el Río Pichi Leufu y a metros del camino de entrada al camping del mismo nombre.
Un enorme camping a orillas del brazo norte del Traful, con muy hermosas vistas y gran playa.
Luego de unas 3 horas deliberando, las mujeres decidieron enclavar las respectivas carpas quedando la de Moni y la de Marian juntas, mientras la nuestra unos 8 mts detrás. Listo a bañarse, para ello hay que sacar una ficha que sale 5 pesos y sirve para 6 minutos de agua caliente.Como había una cola de 10 personas adelante, Moni saco la siguiente conclusión para NO bañarse: “la ficha dura 6 min. de agua, más otros seis para sacar y ponerse la ropa, que hace un promedio de unas 2 horas de cola, y por un día sin bañarse, nadie diría que no soy limpita, carajo¡! No voy a perder 2 horas de mi vida”, fin del pensamiento.
De cena, continuamos con la dieta rigurosa, ósea lo que hay, sándwich de mila y pizza. En fin a dormir, a Ceci te toco dormir en la carpa de moni y se escucho el siguiente relato:
-toy aburrida, toy aburrida-, decía Ceci,
-Bueno dormí, mañana seguro tendrás señal-, la consolaba Moni.

18 de enero – Pichi Traful a Villa Traful (Recorrido: 50.800 km)
Levantamos campamento, mates, queso, restos de pizza, a la vista matutina del Lago Traful. Nuestra meta Villa Traful, a solo 50 Km., los 23 Km. hasta llegar al empalme con la RP 65 fueron un calvario de transito, polvo y ripio, pero lo más bonito fue cuando comenzamos a subir hasta Portezuelo. Me habían contado de la pared a traspasar, ahora todos la vivimos en carne propia, mas de 2 horas para llegar hasta un cartel que indica que estas a 950 msnm. en apenas 5 putos Km. Luego bajadita y a empezar un subibaja que nos fue matando, cuando ya no dábamos mas paramos a descansar y comer y otra vez al subibaja hasta llegar a Puerto Arrayán, donde encontramos un reparador camping con bebidas frías y descanso en sus playas. En una de las últimas bajadas la que paro a comprar lote fue Moni, según ella zafó por lo mullidas de sus alforjas.Vamos que solo faltan 15 Km. y encabezo la marcha solo hasta la primera subida.
Se viene la bajada y la que para a comprar lote en Ceci, que se pego duro en la muñeca torciendo manubrio y llantazo (alguien acotó menos mal que tiene la otra para usar el celu). Ya está llegamos, cartel Villa Traful, triunfantes sacamos foto de rigor, pero sigue y sigue el sube y baja hasta llegar propiamente a la Villa, mientras al unísono nos preguntábamos -donde mierda están los camping¿?-, una voz clamaba -a cuanto la cabaña¿?-.
Era lógico que la primera en descubrir el Refugio Pablo Sieger, bah, mas fácil, lo de Lilen, fuera Mariana con un olfato especial para conseguir cama a bajo precio, y esta además tenía cocina, baños limpios, ducha caliente y lo mejor: lavarropas!!!. No me gustan los albergues pero al ver el lugar y constatar que estábamos solos, accedí.

19 y 20 de enero – Villa Traful (Recorrido: 0 km)
El cansancio era extremo y decidimos tomarnos un día libre que a la larga fueron dos, las chicas optaron por hacer trekking al Arroyo Blanco y a la Cascada Coa-co, mientras yo me dedique a la vagancia total, ah sí, también limpie y engrase las bicis.
Esa noche se decidió que deberíamos conseguir una camioneta que nos lleve hasta el cruce con la Ruta de los 7 Lagos, para desde allí seguir pedaleando.
Para eso nos pasamos todo el domingo esperando a un tal “Elvio”, que nunca apareció. Moni y Gra viendo como venia la cosa, decidieron preguntar en el destacamento policial y estos le señalaron a nuestro salvador, “Don Coila”, arreglando para que pasara a rescatarnos el lunes por la mañana tempranito.
Durante estos días Gra y Ceci nos deleitaron con sus dotes culinarias, cocinando fideos guisados con pollo y bifes a la portuguesa, mientras Mariana, con sus artes en el lavado de platos, eso sí, no se podrá decir que no toma las cosas al pie de la letra, dijo platos, no ollas, comenta Moni.

21 de enero – Villa Traful a VLA (Recorrido: 34.300 km)
Por fin nos vamos, si bien fuimos muy bien atendidos por Lilen (cuando soltaba sus herramientas), estábamos por sortear quien adoptaría a su hijito “Janni”.
A las 8 en punto apareció nuestro Mesías y rápidamente subimos las bicis y los bultos (llámese personas), al fin logramos salir de este bellísimo y sobre todo “profundo” lugar, para ser depositados a las 9.30 hs en nuestra querida ruta (nunca tan temprano, ni que lo hubiesen tramando Moni y Gra).
El frío matutino apretaba, con las camperas puestas retomamos nuestro camino esquivando camiones y obreros, que nos miran con cara rara por lo temprano y lo distante del lugar de acampe más cercano, la subida al Lago Correntoso fue complicada, a la trepada se sumo el ripio suelto y la gran polvareda levantada por los camiones, el acceso a este lago se encuentra cerrado, el lugar ahora es privado y hay un juicio de por medio. El lago se ve entre el follaje de los árboles y sobre el puente del Arroyo Rucamalen.
Si lo anterior fue duro, llegar al Lago Espejo fue un calvario, a las piedras, al tránsito y al polvo se sumo el serrucho en subida, no sabía que era peor, pedalear o caminar.
Finalmente en una bajada alcance al grupo y me puse al frente, en medio de una ruta en construcción con paredes de piedras logre divisar la vieja entrada al Lago y al camping, ahora libre y muy pequeño por el desmonte del bosque autóctono. Fue una rápida parada para tomar unos amargos como la sensación que sentía al ver tal despropósito y a continuar. La vieja ruta fue modificada ya no pasa por la entrada del Resort Espejo Grande, ahora da unas vueltas con subidas y bajadas que te lleva al mismo lugar, la asfaltada RN 231.
Un camino serpenteante bordeando el majestuoso Nahuel Huapi nos llevo hasta su mirador con vistas panorámicas, luego cruzamos el Río Correntoso, el más corto del país y con más truchas y ya entramos a Villa La Angostura.
Había elegido un Camping sobre la ruta RN 231, pero cuando no, Marian, insistió en ver si conseguía alguna cabaña a bajo costo, cuando ya parecía que deberíamos acampar, volvió con la oferta de alquilar una casa en la que nos harían precio si nos quedábamos 3 días, lo que no dijeron, dice Moni, es que la estadía se debía compartir con media docena de gatos y con su olor, que hicieron las delicias de sus sueños.
Apenas instalados todas salieron para hacer city tour y shopping a full.
Por decisión mía la travesía había concluido, el pedaleo a Bariloche lo suspendí por peligroso, con Gra y Cecilia sacamos pasajes en micro para el sábado, desde Bariloche, Mariana tenía pasajes en avión para el viernes, también de Bariloche y decidió previa autorización de Freddy, enviar su bici por encomienda el miércoles por la tarde, así ya la tenía para el domingo, nosotros las enviaríamos también por encomienda pero el jueves, la gata flora de Moni seguía sin resolver. Después que echamos a los gatos nos fuimos a dormir.

22 y 23 de enero – VLA (Recorrido: 15.200 km)
-Donde vamos¿?-. Amanecieron preguntando mientras yo sacaba de la manga, -vamos al Mirador del Belvedere y a la Cascada Inacayal-. Salimos, subimos, bajamos, doblamos a la derecha, a la izquierda y como era lógico me perdí. Preguntamos le chingamos en una curva, vuelta atrás y ahora si vamos por el buen camino. Llegamos al camino de acceso y veo la subida, la mierda, llego a donde me estaban esperando y les digo: -yo me vuelvo, estoy descompuesto-. O como luego diría Moni, léase, -me cago- y para sus adentros -me cago de risa, ustedes vayan y háganse las andinistas, yo no subo ni en pedo y disfruto de un día bien tranqui, me voy al centro y me tomo un cafecito a la sombra mientras disfruto viendo pasar a las turistas-.
Pero no todo me salió bien, siguiendo indicaciones aparecí en el centro como quería pero mientras tomaba el cafecito por la mala onda emitida por las brujas, mi rueda delantera se desinflo, 7 pesos mediante me la arreglan, pero ya no era lo mismo y decido volver a la casa a comer y ver tele.
De castigo, por la paz de la tarde, me obligaron a hacer un asadito.
Luego de desaparecer y aparecer, por fin Moni nos contó su decisión de volver con la bici en el micro a Bariloche y allí mismo tomar otro a Baires.
Ultimo día en La Angostura, hoy hacemos playa a full, pero nos toco un cielo totalmente nublado, los que quieren van en bici y los que NO caminando, por supuesto los que íbamos en bici llegamos primero, elegimos Playa Mansa y nos encontramos con un fuerte viento cruzado, esperamos a las caminantes y cambiamos por la Brava, mas reparada. Entre pito y flautas se hizo la hora del almuerzo (sándwich de carne del asado, fiambre, jugos).
Aburridos del viento decidimos volver, algunos a la casa y la de siempre al shopping aprovechando el despacho de la bici.
Siestita reparadora y a prepararse para la cena de despedida en Chop Chop, con tablas de fiambres ahumados y mucha birra, siguiendo la tradición agrego agnolotis de salmón que comparto, postre a elección. Volvemos a echar a los gatos y nos vamos a dormir.

24 de enero – VLA a Bariloche (micro)
Me desperté en medio de un bolonqui, las brujas preparaban el desayuno y al mismo tiempo el equipaje, algunas salían corriendo ante la falta de un regalo.
Mónica se fue con su bici, Mariana ya estaba instalada en un bar leyendo y nosotros luego de despedirnos de los gatos y los perros, emprendimos las 5 cuadras en bajada a la terminal cargando las alforjas, puteando por no haber pedido un taxi.
Por suerte para Moni, vino un micro de baúl grande y despacho su bici y nosotros nuestros bártulos y subimos.
Mientras el micro transitaba por la ruta a Bariloche, nos cruzamos con ciclistas cargados, al ver cómo debían tirarse a la banquina fue una tranquilidad haberla suspendido, es un camino muy peligroso lleno de curvas ciegas y muchísimo transito alocado.
Por fin nos despedimos de la gata flora de Moni, y nos fuimos al "Sunset", un telo conseguido por la gracia de Ceci, a bajo precio.
Mientras Gra y la Ceci, salieron a la búsqueda de un laverap, yo me fui a almorzar y Marian descompuesta desapareció, (léase, de compras).
25 y 26 de enero - Bariloche
Mariana se fue temprano al aeropuerto y nos juntamos con Ceci para desayunar, el recorrido de hoy: Fiaca, mucha Fiaca y Sol en playa Bonita, para eso fuimos hasta la parada del colectivo pero como había mucha gente y ante la sugerencia de Cecilia nos tomamos un taxi.
Y así transcurrió el día lagarteando y disfrutando de las aguas transparentes del lago, hasta la noche cuando nos fuimos a festejar la finalización de esta buena travesía comiendo unos ricos platos regionales.
El sábado cancelamos la deuda y nos fuimos de shopping y a la terminal.
Total recorrido Travesía: 262.240 km
Video Salto Río Hermoso: http://www.youtube.com/watch?v=p4JAX7Y3hgw
Video Lago Hermoso: http://www.youtube.com/watch?v=7tKGZgiGjlQ
Video Playa Bonita: http://www.youtube.com/watch?v=G7at6toeyeI

Recomendaciones del grupo, surgidas de la experiencia en el camino:
· Bebidas isotónicas preferidas: cervezas artesanales y yerba “piporé”, se abandono el gatorade.
· Barras energizantes: bajo la forma de longanizas y salame en sus múltiples gustos (cerdo, cordero, ciervo, jabalí o sucedáneo)
· Carbohidratos: pan casero, queso crudo, tortas fritas
· Ingestas para transito lento: yogurt con cereal, cinco ciruelas, cinco mates fríos (todo ingerido al mismo tiempo)

Algunas frases escuchadas al pasar, recolectadas por Moni:
· que comemos? (todos)
· Gra; ésta es mi última travesía en bici (Hugo, a poco de partir de SMA)
· que comemos? (todos)
· yo me hago kayakista (Ceci, cada vez que veía un kayak, pensando en…)
· Malena me quería usar la carpa nueva, ni loca… (Mariana) y a los dos días:”cuando llego le regalo la carpa a Male y a Eze”
· que comemos? (todos)
· me voy a comprar unos regalitos (Marian y Ceci)
· que comemos? (otra vez todos)
· me voy a comprar unos regalitos (Mariana)
· me falta para mi hermano, voy a la ciudad (Mariana)
· me falta para la familia de Eze (Mariana)
· me falta mi socio (Mariana)
· viene la bajada? (todos)
· quiero hacer pis! (85 veces Mariana, otras 85 entre Gra, Ceci y Mónica)
· tengo que lavar un montón de ropa (Mariana)
· Que me pongo: calza larga o corta? (Ceci)
· cuando empieza la bajada? (todos)
· cuanto falta para el asfalto? (todos)
· me cruzo a comprar unas remeritas (Mariana)
· Uy! Me falta para los chicos del taller (Mariana)
· no me subo nunca más a la bici (Cecilia, en subida al Inacayal y cumplió)
· yo me hago motoquera…(Mónica, a poco de arrancar mientras era pasada por moto-turistas)
· Gra, y si nos compramos un motorhome? (Hugo)
· me tendría que comprar un cinturón para las bombachas nuevas (reflexión surgida ante la imponente vista desde mirador del Belvedere)

PD: Doy las gracias a todas las brujas por los buenos momentos que me hicieron pasar, y por los malos también (fueron muy pocos). Esta travesía la arme con zozobra dudando de cómo íbamos a congeniar con tanto carácter distinto, las circunstancias y el camino hizo que no saliera como lo plañe, a medida que avanzábamos los lugares de descanso fueron variando, no por nuestra culpa. Si a alguna la rete más de la cuenta pido perdón, pero siempre fue por miedo a que les pasará algo malo.

Hugo Nacarado
Enero-2008
Con la incontable colaboración de Mónica Costa y la infaltable revisión de Gra.

FIN

TRAVESIA A LOS SALTOS DEL MOCONA - MISIONES (MAY/2007)

Con Gra estuvimos mucho tiempo pensando en hacer esta travesía por la Selva Misionera, siempre nos pareció complicada por las distancias entre lugares habitados, por eso cuando nos enteramos que GG, planeaba hacer este camino, no lo dudamos un instante.
Gustavo es uno de los operadores de Cicloturismo con más experiencia en nuestro mercado y con el cual hemos realizado infinidad de salidas, con una forma de organizar las etapas igual a la nuestra, disfrutando de los lugares y los paisajes.
La fecha elegida fue el fin de semana largo de principio de mayo de 2007.
Ese viernes por la noche nos juntamos en los Arcos de la Avda. del Libertador, con la camioneta y el tráiler para las bicis y después de 14 hrs. llegamos a San Vicente, localidad al noreste de la Provincia de Misiones, mientras bajábamos y armábamos las bicis, nos comimos unas empanadas sobrantes del viaje y luego de un corto recorrido por el pueblo, tomamos la ruta asfaltada a la ciudad de El Soberbio a orillas del Río Uruguay que aquí es limítrofe con el Brasil.
Cuando llegamos el Sol ya se estaba ocultando, un pequeño reconocimiento por el lugar nos bastó para darnos cuenta, que si bien estábamos en Argentina, el idioma que se hablaba era incomprensible, una mezcla de brasilero con quien sabe que, luego nos dirigimos hacía la Hostería del Sol, lugar donde haríamos noche.

Día 1:
Por la mañana temprano, nos levantamos a desayunar, y una vez listos Gus nos explicó la ruta.
La camioneta de apoyo, que nos trajo, se quedaba en ese pueblo y cambiábamos por otra de doble tracción con un carrito, el motivo del cambio se debía a la dificultad del camino. El asfalto duraba unos 10 Km. y a partir de allí el camino se transformaba en una senda de distintos anchos con la característica tierra colorada de la zona y con subidas rabiosas, que a los autos con tracción simple se les hacía difícil subir.
Con esta perspectiva nos montamos a las bicis y comenzamos a pedalear, paseamos por la costanera y encaramos la ruta, los primeros kilómetros fueron fáciles levemente en bajada, pasamos por un puente mirador, con mucha gente ya que al mismo tiempo se estaba desarrollando un triatlón.
La ruta continuó con subidas y bajadas hasta llegar a otro mirador, donde a la distancia se podía ver el Uruguay. Aquí nos despedimos de nuestro transporte, pues pocos metros después comenzaba la tierra.
Unos pocos kilómetros nos alcanzó para comprender lo que nos esperaba, el camino es un subibaja constante, pero no tipo cuchilla como en la provincia de Entre Ríos, subidas mucho más altas, directas y con un piso destrozado por los camiones que pasan cargados con los pobres árboles. Fue un lento subir esquivando las piedras que salían del suelo, y las bajadas eran un rechinar de frenos tratando de evitar caídas.
Así fuimos llegando al Parador Adams, donde compramos gaseosas y fiambres para almorzar. Continuamos unos kilómetros más hasta un obrador, donde paramos a almorzar. Luego de un tiempo de descanso, mientras conversábamos y veíamos pasar a los corredores en el tramo de bici, continuamos con el pedaleo.
El Sol comenzó a ponerse cuando llegamos a Mesa Redonda (un cruce de caminos), la noche se nos venía encima y todavía faltaban 12 Km. en una peligrosa bajada hasta el Complejo Mocona (camping y dormís), en plena selva.Cuando el Sol baja en la selva, la noche llega rápidamente y se hace una maza negra donde no se ve nada. Los más locos nos mandamos en una dura bajada, tratando de llegar con luz, los más prudentes bajaban despacio tratando de evitar las piedras, muy pocos pusieron las luces porque la mayoría las llevaba en los bolsos y estos se encontraban encajonados en el doble tracción.
La oscuridad era total cuando el primer grupo llego a la entrada del Complejo, aquí me quede esperando al resto del grupo en medio de la noche, prendí un cigarrillo para hacer señas a los que llegaban, ya que el camino continuaba y alguno podía perderse, los últimos venían caminando alumbrados por el auto de apoyo. Ya con los más rezagados entre al complejo, encontrándome con una multitud, se hallaban acampando los corredores, los familiares y los organizadores de la carrera.
Por suerte Gus había reservado los dormís para nosotros.
Día 2:
Nos levantamos con nerviosismo, mientras desayunábamos nos enteramos que el Río estaba muy crecido, tapando los saltos, de cualquier manera decidimos realizar la travesía a píe, por lo menos hasta la casa del guarda-parque y allí ver.
Volvimos al camino encontrándonos a los pocos kilómetros con el ¿Arroyo? Yabotí, más de un río estaría envidioso de ver correr tanta agua. Según decían 3 a 4 metros de profundidad, el puente por el cual debíamos cruzar apenas sobresalía y con la correntada se formaban charcos sobre la superficie.
Después de un tiempo nos decidimos y comenzamos una trepada de unos doscientos metros que nos dejo exhaustos, no solo por lo duro, sino también por los corredores que venían en bajada en plena carrera.
Pasamos por un mirador del Arroyo y llegamos a la casa del Guarda-parque, en este caso una linda guarda-parque. Por desgracia nos confirmo la crecida del Río y nos recomendó un sendero por el bosque que llevaba a un mirador de los saltos, si de allí no se veían no valía la pena bajar hasta el Río, cosa que comprobamos. De cualquier manera, mientras GG preparaba el almuerzo, algunos se lanzaron a realizar este camino, volviendo desilusionados.
Para la vuelta nos prepararon una sorpresa, bajar en el auto de apoyo, mientras las mujeres subían al interior, otros subíamos al carrito y algunos al techo.
En el comedor del Complejo nos juntamos a merendar y comenzaron los problemas: deberíamos hacer 90 Km. casi todos por tierra, con subidas y bajadas, llegando a la localidad de San Pedro al mediodía, para poder llegar a Buenos Aires a la hora esperada, y la única solución sería salir como tarde a las 2 de la madrugada, en plena noche.
Aquí comenzaron las discusiones unos por el SI y otros por el NO, al final ganaron los del SI, quedando de acuerdo en desayunar a la una de la madrugada y partir.
La mayoría nos pusimos a repasar las bicis, revisando las ruedas, los frenos y sobre todo las luces, importantes para poder hacer los primeros 12 Km. para arriba.

Día 3:
Por fin llego la hora y lentamente salimos, iluminados por nuestras luces, con Gra detrás hicimos los primeros metros, realmente se veía muy poco, comenzamos la subida y me fui alejando, en un recodo muy roto paro a esperarla y la veo subir caminando, me dice que no ve nada y que tiene miedo de caerse. Decidimos que espere la camioneta y se suba a ella, sigo solo y cortado del resto, realmente entre la negrura de la noche y los ruidos de la selva, la sensación es tétrica, uno tiene miedo que de la espesura te salte cualquier bicho, me junto con otro ciclista y por fin llegamos a Mesa Redonda.
Un manto de niebla comienza a caer, haciendo más tenebroso y difícil el camino, Gra se bajo trato de pedalear, hizo 50 metros y regreso, -no veo nada- dijo, y se subió otra vez.
Ahora se sumo el frío, sentía como la humedad me penetraba hasta los huesos, el grupo paro para hidratarse y los alcancé. En eso llega la 4x4 y decido subirme también, sentados uno sobre el otro con Gra para darnos calor, me quede dormido.
Más tarde me cuentan que el grupo poco a poco fue avanzando, haciendo paradas cortas para no enfriarse y reagrupándose para circular juntos ya que la visibilidad era prácticamente nula, mientras yo dormía.
Con el amanecer bajo más la temperatura y cayo una helada, pero los rayos del Sol comenzaron a calentar el aire, y todo el grupo que se hallaba en la 4x4 bajo a pedalear.
Así llegamos a San Pedro, pasado el mediodía, Gus había reservado en un Hotel el servicio de baños para que pudiéramos higienízanos, poco tiempo después comenzamos a juntarnos en la mesa preparada para almorzar.

Por: Gra y Hugo
grayhugodeviaje@yahoo.com.ar

FIN

TRAVESIA BARILOCHE - ESQUEL (ENERO/2007)

Yo había actualizado mi vieja Cannondale y hasta le hice pintura a nuevo y quería armar otra bici, con lo que había sacado, para venderla y recuperar parte de la inversión. Grande fue mi sorpresa cuando nuestra amiga Ceci, me pidió que se la venda a ella, con la condición de llevarla en nuestra próxima travesía.Y así se fue armando esta salida cicloturística y aunque dicen que tres es multitud, en este caso, fue la conjunción perfecta para la armonía de la travesía.
Como Cecilia trabaja en una empresa turística, consiguió tres noches free, en un hotel de Bariloche, así que mandamos las bicis con anticipación y salimos en micro el 12 de enero de 2007, por la tarde.
14 y 15 de enero - Llegada a Bariloche
Llegamos al mediodía y nos encontramos que las encomiendas se retiran, ahora, en la base de la empresa a 6 cuadras. Cargando alforjas, carpas, paquetes con las bolsas de dormir y demás bultos nos fuimos a reencontrarnos con nuestras chicas NUNU, la recién armada COLITA y la ahora NEGRA.
Gracias a Dios todas llegaron bien, así que armamos y nos dirigimos al hotel donde nos dejaron guardar las bicis en el depósito, ocupamos la habitación y salimos a caminar por el centro y el Centro Cívico.
Ya desestresados por el viaje volvimos por las chicas y sin peso nos fuimos al Otto, pagando un sobrecargo logramos que nos subieran con el Teleférico a la confitería, mientras sacábamos las fotos de rigor tomamos unas birras y luego a hacer el descenso por la calle de ripio, para probar a la Colita y a su conductora.
Cuando llegamos a la ruta nos miramos con Gra asintiendo al unísono, nunca había realizado este tipo de bajadas, ni tampoco usado bici con suspensión, por lo que había que llevarla despacio.
Después de desayunar, sacamos las bicis y tomando la ruta de Los Pioneros llegamos al cruce con la RP.82 con destino Villa Catedral, con precaución por los autos y micros, siempre con el mismo orden, yo marcando el camino y mirando para atrás, Gra alejada y también mirando para atrás y Ceci cerrando alejada y con miedos. Según nos contó luego varias veces pensó en renunciar pensando en que no podría y nos arruinaría la salida. Lo cierto es que hicimos la subida los tres juntos llegando algo cansados y con hambre. Después de una recorrida almorzamos una picada de ahumados y dejando las bicis en el restaurante nos fuimos por las aerosillas para subir hasta Punta Princesa.
Arriba nos dedicamos a pasear, ver como los nenes hacían culo-patín sobre el hielo, merendamos en la confitería y bajamos, nuevamente con las bicis decidimos hacer la bajada del balcón del Lago Gutiérrez, llegando a su playa para encontrarnos con una verdadera multitud gozando de su agua, dando por concluido el día volvimos al hotel pero esta vez por Bustillo para ver Playa Bonita, inundada de gente que pugnaba por tomar los micros que los llevaran al Centro de la ciudad.
Total Recorrido: 63,500 km.
16 de enero – Villa Mascardi
Por recomendación y para evitar las subidas bruscas, tomamos por la calle O’Nelli, donde conocimos la otra Bariloche, barrios achatados y pobres con casas de madera y techos de chapa.
Entre subidas y bajadas llegamos al Lago Gutiérrez donde nos encontramos con Mauro y Carolina, dos ciclistas de Buenos Aires que hacían el mismo camino que nosotros, con menos tiempo disponible y con las bicis recargadas de ropa y comida. Nosotros solo con la ropa indispensable, carpas, aislantes, bolsas y termo y su correspondiente mechero para unos ricos amargos, de la comida por el camino veríamos.
Así llegamos a la estación de servicio del Lago Mascardi al mediodía, entramos para almorzar e informarnos que el único camping en el camino era el recién pasado Ruca Lauquen y allí nos dirigimos. Para llegar a los otros había que hacer varios kilómetros rodeando el Lago y al día siguiente desandarlos. Mientras acampábamos llegaron Mauro y Carolina que también se quedaron y los cinco juntos bajamos a la playa a disfrutar del resto del día.
Total Recorrido: 33,500 km - Total Travesía: 97,000 km

17 de enero – Foyel
Me desperté pensando lo bueno del promedió, en el primer día y viendo la posibilidad de alargar las etapas.
Me habían comentado que debíamos subir hasta encontrar el Cañadón de la Mosca y luego de un descenso terrible para lo cargado de nuestras bicis, llegaríamos a Río Villegas donde pernoctaríamos. Pero cuando llegamos la cara del gendarme y el lugar no me gustaron, así luego de un descanso por la tensión, mi compu marcaba un máximo de 64km/h y frenando varias veces, comenzamos la brutal subida de los 14km hasta Foyel.
Mi Gra tiene unas piernas privilegiadas, con plato chico y piñón siete, sobrándole uno, se fue alejando de nosotros que gran parte la hicimos caminando. Cuando faltaban unos cinco kilómetros y luego de quedarse largo tiempo esperándonos, le dije que no nos esperara más que llegara a Foyel y consiguiera comida y alojamiento.
Mientras la veíamos desaparecer, siempre trepando con Ceci nos miramos y volvimos a caminar, luego de varios descansos nos cruzo un ciclista con la bici no tan cargada como las nuestras y poco después otros dos compañeros del anterior.
Por fin llegamos a la última curva, ya eran las 4 de la tarde, luego de cinco horas y media de pedaleo y caminata forzada.
Gra nos esperaba con sándwich y gaseosas, conversando con los ciclistas que nos habían pasado. Luego de varias botellitas decidimos alojarnos en lo de Mirta, una buena cama nos haría bien.
Total Recorrido: 48,300 km - Total Travesía: 145.300 km

18 de enero – El Bolsón
Estábamos a más de 1000 msnm por lo tanto la ruta debería ser en bajada, pero nadie nos aviso que bajaríamos a cero para cruzar el Río Foyel y desde allí volveríamos a subir hasta la altura del Bolsón.
Esa noche llegaron una pareja de jóvenes ingleses, quedándose en el camping Foyel, a la salida del poblado y en plena bajada a 50 km/h me los cruce, a orillas del río nos juntamos tratando de entendernos, mientras nosotros nos quedamos a juntar agua ellos siguieron con sus bicis rígidas con alforjas adelante y atrás y cambios internos.
Comenzamos la subida y luego la ruta se apiado de nosotros manteniéndose plana o levemente en bajada. Los alcance llegando prácticamente juntos a la Cascada de la Virgen, como todo estaba cerrado, parece que el encargado se había olvidado la llave, me conforme con una caramañola llena de fresca agua de la Virgen, mientras Gra y Ceci, pagaron y se fueron a ver la cascada y los ingleses se separaron para almorzar.
Apenas unos kilómetros y nos encontramos con el camping Cumelen, donde entramos ya que dispone de restaurante, pedimos una picada y unas birras negras para reponernos.
Desde allí la ruta es preponderantemente en bajada y muy aburrida hasta llegar al Bolsón, pasamos el camping de la Cerveza, era un mundo de gente, pasamos el del Sol por quedar allá abajo y nos quedamos en La Farola.
Luego de armar las carpas nos fuimos a recorrer el pueblo. A nuestros amigos ingleses y a Mauro y Caro los vimos por última vez caminando por el centro.
Total Recorrido: 55,020 km - Total Travesía: 200.320

19 de enero – Cabeza del Indio y Río Azul
La idea era quedarnos algunos días, para conocer sus alrededores y visitar amigos en la comarca, así bajo un Sol hermoso y fuerte salimos con las bicis vacías, compramos fiambres y pan para almorzar junto al río.
Apenas cruzar el Río Quemquemtrey, hay una furibunda subida que los autos la toman con envión, para luego continuar un subibaja hasta un parador El Resguardo donde el camino se bifurca, tomando a la derecha se llega a un mirador del Río Azul y desde allí una caminata te lleva a la Cabeza del Indio. Yo me quede con las bicis, mientras Gra y Cecilia se fueron caminando.
Entre al Bar, para protegerme del Sol y me senté a tomar una birra artesanal, mientras esperaba, como tardaban comencé a escribir la bitácora de la travesía.Cerca de una hora después, aparecieron cansadas y sedientas, pedimos más birra y rato después continuamos.
Una pequeña subidita y un abrupto descenso nos llevo hasta el valle, pasamos por una fábrica de dulces y encontramos el pasaje indicado y llegamos a un río ancho y caudaloso con un agua totalmente transparente y fría, el hermoso Río Azul.
Buscamos un lugar piola y armamos el picnic, luego comenzamos a investigar, encontrando un puente peatonal que nos llevo a una fábrica de cerveza artesanal “Kelly”, donde fuimos atendidos por la misma y degustamos su néctar. Cuando el Sol comenzó a esconderse tras las montañas comenzamos la vuelta, y todos los hermosos descensos se volvieron en nuestra contra. En un trayecto medio arenoso, no sabemos si por el terreno o por los efectos del nectar "Kelly", Gra compro terrenito.
Ya limpitos dimos una recorrida por el centro del pueblo, y luego nos fuimos a saludar a una Dra. Amiga de Gra, quien insistió en prepararnos unos choripanes, mientras disfrutábamos de la compañía de sus hijos y amigos de estos.
Total Recorrido: 23,500 km - Total Travesía: 223.820 km

20 de enero – Lago Puelo
Con las mallas y las ojotas como única carga salimos pedaleando por la ruta hasta tomar la calle San Martín y a unos pocos kilómetros cruzamos el famoso paralelo 42 entrando a la provincia de Chubut, inmediatamente notamos el cambio, la ruta en perfecto estado, tenia banquina asfaltada, ideal para usarla sin preocuparse de los vehículos.
Con un leve ascenso llegamos al pueblo y cruzando éste entramos al Parque Nacional Lago Puelo, luego de pagar los ingresos nos dirigimos a ver este impresionante lago quedando admirados por el paisaje, hicimos una recorrida y al mediodía elegimos el lugar para almorzar y tomar unos mates, visitamos la zona de los fogones y luego la playita donde Gra no soporto más y se metió en el Lago, de regreso recorrimos “El Bosque Triste ó Oscuro”, un bosque inundado que se recorre sobre un deck con un montón de plantas exóticas y cuando el Sol caía comenzamos el regreso, en nuestro último día en la comunidad del Bolsón, como a ellos les gusta llamarse, luego de bañarnos tomamos un taxi para llegar hasta la casa de nuestros amigos Marco y Carlos, quienes nos esperaban con un rico plato de pastas.
Total Recorrido: 49,840 km - Total Travesía: 273.660 km

21 de enero – Lago Epuyen
Luego de una escala en la Feria Hippie Artesanal, tomamos la ruta para volver a cruzar el paralelo 42, pero ahora por la RN 40 (ex 258), que apenas traspasarlo volvimos a sorprendernos, encontrándonos nuevamente con la banquina asfaltada y con una sucesión de estancias que nos hacia circular con más tranquilidad. Así llegamos al Hoyo de Epuyen, la Capital de la Fruta Fina, en su estación de servicio comimos las empanadas que llevábamos y en un parador tomamos un café.
Cuando ya teníamos varios kilómetros encima, Gra que venía primera encara hacia la puerta de una chacra, con un cartel enorme que anunciaba “Cerezas”, (Establecimiento El Monje).
Luego de la degustación continuamos hasta llegar al parador Terrazas del Epuyen acalorados y sedientos por el esfuerzo.
Diego su dueño nos informó que el mejor camino era la vieja ruta 258 con entrada directa al Lago, para abajo y de ripio.
Descansados tomamos el camino indicado y comenzamos a bajar, pasamos un río por un puente de una sola mano y volvimos al pavimento para hacer los últimos 5 kilómetros.
Cuando llegamos nos encontramos con la Fiesta Provincial de la Artesanía, buscamos nuestro camping y luego de unos mates nos comentaron que la mejor comida la encontraríamos en la Fiesta y para allí nos dirigimos.
Comimos mientras escuchamos algunos grupos folklóricos y cuando ya se nos hizo tarde volvimos para dormir.
Total Recorrido: 53,220 km - Total Travesía: 326.880 km

22 de enero – Cholila
Diego también nos había comentado que cuando saliéramos de Epuyen lo íbamos a putear y así fue, nos acordamos de todos los parientes de este muchacho.
Los 10 kilómetros de salida del poblado son totalmente para arriba y el último tremendo, para llegar a la estación de servicio de la ruta donde paramos a descansar. Cuando salimos el Sol se encontraba fuerte y despejado pero aquí comenzó a nublarse, a ponerse oscuro y frío por lo que dejamos a mano los pilotines de lluvia.
Ocho kilómetros de pavimento nos dejo en la intersección de la RP 71 de ripio en pleno trabajo de pavimentación, debiendo transitar por un camino provisorio en el preciso momento en que se largo el chaparrón.
Con una fuerte lluvia comenzamos a pedalear, pero gracias a San Pedro duro poco, apenas unos kilómetros, volviendo a parar para sacarnos la ropa de lluvia.
Fuimos dejando atrás las maquinas y los obreros hasta llegar al pueblo El Blanco, parando en una almacén para almorzar y enterarnos que éste iba a ser el verdadero lugar de Cholila, pero por intereses fue fundado en terrenos donados en el lugar donde se halla actualmente.
Continuamos con el pedaleo por este camino de ripio horrible de piedras enormes y sueltas hasta llegar a la ruta de entrada al pueblo, cuando se largó el segundo chaparrón, nos guarecimos hasta que paró y por fin hicimos los 4 km. restantes aunque mi compu marco seis.
En el centro de información nos dijeron que el camping se hallaba, a otros cuatro kilómetros fuera del poblado, decidimos buscar otro tipo de alojamiento y nos quedamos en una de la “cabañas” de la parrilla La Fonda.
Mal no nos fue ya que mientras sacábamos las alforjas se largo a llover sin parar casi toda la noche.
Total Recorrido: 48,800 km - Total Travesía: 375.680 km

23 de enero – Lago Cholila
En este recorrido si algún lugar me desilusionó fue Cholila, por internet se la pinta como el gran lugar, el pueblo es enorme y despoblado dos o tres casas por cuadra y la mayoría son precarias o tipo FONAVI, eso sí todas con agua corriente y cloacas y la mayoría con gas natural a bajo precio, ventajas de ser provincia productora.
Pensamos que la verdadera Cholila estaría en el Lago y para allá nos fuimos. Salimos por el camino de entrada y siguiendo por una ruta de tierra llegamos al Río Carrileufu, luego solo fue ir subiendo su cauce. A medida que avanzábamos comenzamos a cruzar tranqueras, sinónimo que cruzábamos terrenos privados hasta que luego de la sexta ingresamos al camping. Como no encontramos a nadie nos mandamos directamente hasta la costa descubriendo que solo se llega al Río Pedregoso, vimos una pasarela y al cruzarla pasamos sobre este río e ingresamos a la famosa Hostería Del Pedregoso, como cuatro estrellas, dejamos las bicis apoyadas en la puerta y esperamos mientras nuestra Gerente de RRPP, o sea Gra, fue a presentarse y ver la posibilidad de tomar un café ante la atenta mirada de los copetudos comensales.
Cuando salió tenía esa sonrisa de nena traviesa, caminamos hasta la costa descubrimos un amarradero y una pequeña playita, sacamos unas fotos y como el viento era fuerte y frío nos dirigimos a calentarnos en el interior.
Con una taza de café muy rico en la mano, sentados en unos enormes sillones frente a la chimenea encendida relojeamos las revistas todas en ingles sobre pesca con mosca, debiendo movernos porque la hermosa y cara chimenea de pronto comenzó a tirar el humo para adentro.
Terminamos el café y decidimos desandar el camino buscando un lugar mejor para almorzar nuestra vianda y volver a la cabaña.
Total Recorrido: 39,390 km - Total Travesía: 415.070 km

24 de enero – Camping Lago Rivadavia
Amaneció nublado y con ganas de llover, pero como debíamos partir igual, preparamos todo para la posible lluvia. El dueño de la parrilla nos indicó otro camino de salida con mejor piso, pero lo que no nos dijo es que pasearíamos por toda la sierra lindera y mucho más largo.
Una vez arriba tomamos el mismo camino que el día anterior, pero sin desviarnos, pasamos un par de sierras y entramos a Villa Rivadavia bajo la atenta presencia de la Momia, una sierra con el perfil de una momia acostada, y en su ladera el complejo de cabañas y restaurante La Rueda.
Donde entramos a refrescarnos, nos pareció tan hermosa y bien atendida por su dueña, que optamos por comer una picada con gaseosas.
El día se transformo en despejado y caluroso y al pasar otro Cerro ingresamos al Parque Nacional Los Alerces.
La ruta se encontraba en muy mal estado y constantemente éramos salpicados por las piedras que despedían los autos.
Por fin llegamos al Lago Rivadavia y al camping, extenuados y llenos de polvo, pero el esfuerzo valió la pena, el lugar era realmente hermoso.
Video Lago Futalaufquen http://www.youtube.com/watch?v=Lsf4QtygqfQ
Total Recorrido: 41,330 km - Total Travesía: 456.400 km

25 de enero – Camping Bahía Rosales
Apenas salir, el camino se presento con una tremenda subida, siempre bordeando el Lago que con su hermosura ayudaba a pedalear. Así llegamos a la entrada del Camping y Hostería Lago Verde, que no se ve desde la ruta, buscando comida nos dirigimos a la Hostería en una bajada en zigzag y con muchas piedras sueltas.
Tras una curva se nos presento una construcción muy elegante con un comedor para clientes comunes, como nosotros y otro exclusivo para los alojados.
Almorzamos unos sándwiches que nos salieron una fortuna y luego de recorrer el lugar comenzamos la penosa subida a la ruta.
Empezó el descenso, nuestras piernas contentas, el cartel indicaba la presencia de la pasarela sobre el Río Arrayanes, recomendada por todos.
Las chicas decidieron bajar caminando mientras yo me quede a cuidar a las otras chicas, el tiempo pasaba y no volvían impacientándome por lo tarde y los 20km que aún nos faltaban.
Cuando volvieron estaban admiradas por la belleza del lugar y por ver a las truchas saltando.
Como era lógico comenzamos a subir hasta llegar al mirador del río, y por fin llegamos al Lago Futalaufquen con toda su magnitud, el camino se angosto por derrumbes, hasta alejarse de la costa y transformarse en una recta en leve bajada, en la que debíamos pedalear con cuidado para no perder el control y cuando el Sol ya se ponía ayudado por unos negros nubarrones llegamos al camping, con el tiempo justo para armar las carpas, bañarnos, comer y dormir.
Video Bahia Rosales http://www.youtube.com/watch?v=4hTOnZ07qmY
Total Recorrido: 35,140 km - Total Travesía: 491.540 km

26 de enero – Villa Futalaufquen
Pensábamos quedarnos a descansar y disfrutar de tan lindo predio, pero el cielo plomizo y alguna que otra gota, hizo que saliéramos temprano, seguimos subiendo y bajando a la vera del Lago, hasta encontrar nuevamente el tan amado pavimento en la entrada de la Villa, que nos llevo al camping Los Maitenes, 5 hectáreas de bosque muy bien organizado y con una playa enorme al Lago.
Dejamos las bicis y luego de almorzar salimos a visitar unas pinturas rupestres apenas a unos kilómetros.
Teniendo la tarde libre Gra y Ceci me engancharon para hacer un asadito y con la panza llena ir a dormir.
Total Recorrido: 16,060 km - Total Travesía: 507.600 km

27 de enero – Villa Futalaufquen
Esta vez sí, nos quedamos.
Las chicas decidieron hacer la subida hasta Puerto Limonao, yo decidí quedarme a limpiar a la NEGRA.
Mientras limpiaba la bici apareció un ciclista de Roca, con quien me puse a conversar, mientras tomabamos unos mates.
Volvieron para el almuerzo, (mila con fritas) y como el día estaba a pleno Sol con más de 30 grados nos fuimos a la playa y hasta algunos nos metimos.
Total Recorrido: 12,000 km.
(solo Gra y Cecilia)


28 de enero – A Trevelin, pero llegamos a Esquel
Carlos el encargado del camping me confirmo: 22 de asfalto y 11 de ripio, mayormente en bajada.
Satisfecho con la info, salimos a la ruta y comenzamos a pedalear, efectivamente subidas cortas y bajadas largas no muy pronunciadas, así fuimos llegando a la Laguna Terraplén, una subidita y el cartel.
FIN DE PAVIMENTO
Unos metros más y a mi izquierda un tremendo cartelón informando su proximidad, en medio de un cruce de caminos. Y como para mí los carteles de información se ponen a la derecha, doblé a la izquierda, cuando llegamos a la cima se podía ver un río, bajamos como a mil y llegamos al Río Percey, el que pasa por Trevelin, iban 6km de ripio.
Pensé: "un par de subidas y llegamos". La gente del lugar nos informaron que asfaltaron hacia poco, por eso no me sorprendió el pavimento. Bajadita, otra subida y otra subida y cuando miro la compu esta marcaba 16, a lo lejos se divisaba un cartel, me voy acercando y leo:
ESQUEL 9
TREVELIN 16
Y como a 100 metros un cruce de rutas, el de la derecha indicaba Trevelin y se perdía en el horizonte, el de la izquierda, Esquel y se dirigía hacia un poblado a lo lejos. Luego de deliberar optamos por la más corta y doblamos a la izquierda.
Con una rabia terrible fui pedaleando hasta entrar a la ciudad, cuando pasamos por la puerta del camping La Rural, optamos por quedarnos, almorzamos y masticando bronca paseamos por la sorprende Esquel.
Video La Trochita http://www.youtube.com/watch?v=-Imd_99ouEE
Total Recorrido: 54,020 km - Total Travesía: 561.630 km

Final
La travesía había terminado, los días que nos quedaban los usamos para visitar Trevelin, en micro, la Represa Futaleufu en taxi, Gra y Ceci se fueron pedaleando a La Hoya y hasta tomamos la Trochita. Y cuando volvimos a Bariloche ya sin las bicis en el último día libre nos fuimos a Villa La Angostura e hicimos todo el camino a píe por la Península de Quetrihue, volviendo en un viaje lacustre por el Nahuel Huapi.
Total Recorrido: 21.010 km
Total Travesía Yo: 582.640 km
Total Travesía Las Chicas: 620,600 km

Por: Graciela y Hugo
grayhugodeviaje@yahoo.com.ar

FIN

TRAVESIA TANDIL - MDQ (DIC/2006)


Eran cerca de las 5 de la tarde en Tandil y bajo un Sol abrasador veía con Gra como se perdía la camioneta llevándose a nuestros amigos de Ciclo-tur, rumbo a Buenos Aires, nosotros nos quedamos en este maravilloso lugar para realizar una travesía hasta Mar del Plata.
El resto de la tarde la pasamos haciendo un trekking hasta un mirador a la Cantera de las Animas y cuando volvimos ya era de noche.
Partimos a las 9 de la mañana, debíamos atravesar toda la ciudad para tomar el camino Don Bosco (RP 30) que pasa por la Cascada y por la famosa Posada de los Pájaros.
Aproximadamente a los 10km llegamos al Almacén El Gallo, en el cruce con la RP74,  mientras tomábamos algo fresco, la Sra. nos advirtió que el camino de tierra era polvoriento y peligroso, y que dos camiones paperos se habían pegado el palo con varios vehículos y varios muertos.
Cabezones cuando llegamos al camino nos internamos unos 200 metros, suficientes para darnos cuenta la polvareda que habían levantado 2 camiones y varias chatas, que no nos permitía ver ni ser vistos. Casi sin consultarnos retomamos a la RP74, con destino al desvío Aguirre y a la RN 226, cuando llegamos nos percatamos que habíamos hecho 22km era mediodía y estábamos todavía en el punto de partida.
Pedalear por una ruta trae implicado el peligro del tránsito argentino, algunos se van de la mano contraria para no molestar, pero a otros les gusta pasarte afeitándote, ocasionando varias tiradas a la banquina de césped. Después de 20km y varias paradas a la sombra llegamos al paraje Tres Mojones. Mientras nos refrescábamos la encargada nos comenta que donde el mapa muestra el limite municipal Tandil-Balcarce hay un camino vecinal muy bonito. Ya en el camino pasamos  bordeando la estancia El Choique y nos llevó directo al pueblo Napaleofu, sobre la RP227, llegamos a la hora de la siesta y con todo cerrado, sacamos agua de un pozo municipal y nos fuimos a la sombra de unos árboles en la plaza, donde dormimos una siestita reparadora.
Casi una hora después Gra me despierta preocupada, señalando el cielo, lo que había sido un hermoso día se estaba transformando en temporal.
Cuando tomamos la RP227, la tormenta nos empezó a correr, los 10km hasta el Paraje La Alianza fue una lucha contra el viento de costado, que por ráfagas nos tiraba hacia la mano contraría. Cuando doblamos hacia la izquierda, hicimos realidad el sueño de todo ciclista, el terreno entoscado y las ráfagas hacían que las bicis fueran a 35km/h sin pedalear, pero la polvareda era tal que no veas por donde ibas. Me agarre bien del manubrio, levante un poco el culo por los pozos y deje que el viento me lleve. Poco a poco fui dejando atrás a Gra, pero por temor a que le pasara algo, cada tanto paraba a esperarla. Y así hicimos los 10km finales hasta el Almacén de Claudio Caveda en Dos Naciones.

Cuando estábamos armando la travesía Gra consiguió el teléfono de Claudio, quien inmediatamente se puso a encontrarnos alojamiento en el poblado. Así fue como una vez presentados nos acompañó hasta la casa de Cecilia, una Señora que se ocupa de la invernada  en la cría de terneros, en los fondos del campo, quien nos “alquilo” (no nos quería cobrar), la casa familiar, que estaba cerrada, para pasar la noche.

Mientras sacaba las alforjas, Gra se fue a conversar con Cecilia, encontrándola ordeñando, para darle de comer a los terneros y al rato aparece con un vaso grande, tomando leche recién ordeñada.

Afuera se había largado un aguacero, teníamos toda la casa a nuestra disposición, elegimos la habitación más limpia y nos bañarnos, volvimos al almacén para comprar la cena, la lluvia había parado y regresamos a preparar unas ricas chuletas a caballo con huevos recién sacados del gallinero.
Total del día 84.820km.

Desayunábamos cuando nos enteramos que en Tandil esa noche granizo. Salimos a recorrer el poblado esperando que el viento seque el camino y luego de almorzar unos fideos guisados con panceta que estaban espectaculares, partimos.
Rápidamente por un camino seco y sin polvo llegamos a la estancia El Verano, tomamos por la vieja ruta 226 de tierra, hasta la Escuela 23, donde paramos encontrándonos con una maestra joven y con sus dos únicos alumnos de 3º grado.

Con un cielo celeste el camino se fue poniendo pesado por efecto del calor, haciendo necesario hacer paradas en los pocos árboles que encontrábamos para refrescarnos. Faltaban 20km cuando llegamos a un almacén de campo pero estaba cerrado, mientras hacíamos tiempo a la sombra se fue acercando unos paperos con un súper lujoso tractor con aire, tirando del arado, dormi y tanque de agua, como un tren, que también paro a la sombra. Me acerque a preguntar, pero al ver mi cara el señor intuyo mi sed y sin decir palabra entro al dormi saliendo con una botella de 2 litros de lima-limón, de su heladera a gas, para convidarnos. Generosa la gente de campo.
A medida que nos acercábamos a Balcarce el cielo comenzó a traer nubarrones y cuando llegamos al centro se desato otra tormenta de viento y tierra.
De apuro nos alojamos en una hostería y apenas entramos las bicis a la habitación se largó el aguacero.
Total del día 55.200km.

A las siete de la mañana nos despertó un mensaje de la Sra. Cecilia, quería saber cómo habíamos llegado porque en Dos Naciones esa tarde “Granizó”

De aquí a Mardel el camino era volver a la RN226, porque los caminos de tierra si bien son más lindos y tranquilos, son demasiado largos, por ejemplo, el que sale del autódromo y pasa por Otamendi y Batan tiene 120km y si hacíamos ruta hasta la Laguna La Brava pasando por Sierra de los Padres, cerca de 95km, por lo que optamos por los aburridos pero bastante menos km del asfalto.
A las nueve de la mañana con cielo nublado y medio fresco estábamos listos en la estación de servicio del cruce con la RN226. Luego de una parada para refrescarnos en la Providencia llegamos a la ruta de entrada a la Sierra de los Padres donde doblamos pero volvimos a doblar en el camino de entrada a la Laguna de Los Padres, donde nos desaceleramos, conseguimos agua caliente y tomamos unos mates a orilla de la Laguna y volvimos a salir por la entrada principal y otra vez a la RN226 para hacer los últimos km.

Muy rápido llegamos al Barrio La Florida y ya estábamos en la Avda. Luro, de ahí directo a la Bristol a sacarnos la foto más clásica de los turistas, si la foto con los Lobos marinos.

La travesía ya estaba hecha a buscar alojamiento y a disfrutar de unos días de playa. Ah esa noche, en Balcarce también granizo, parece que nos estábamos salvando.
Total del día 72.250km.
Total de la Travesía 212.270km
Diciembre 2006

Por: Gra y Hugo
grayhugodeviaje@gmail.com

FIN