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De la Montaña al Mar



El 2013 fue un año jodido para mí, cada vez me está costando más salir a andar en bici, Gra le echa la culpa a la Kangoo y a la compu, que cada vez me cuesta más levantar el culo de la silla, y puede ser verdad.
Cuando a los reclamos se sumó Cecilia no tuve más escusas y me puse a organizar algo, y se me ocurrió volver a Bariloche para hacer algunos recorridos simples que siempre nos quedaron en el tintero, como el circuito chico y algo que siempre me quede con las ganas, poder bajar en bici el Cerro Campanario y el López.
Para esto había que olvidarse de la ciudad y alojarse directamente en Colonia Suiza, que ya era atrayente.
A beneficio de Cecilia decidimos tomarnos la primera quincena de febrero, y una vez todo organizado La Ceci se bajó por problemas familiares. Y bueno quedamos solitos.

El 1° de febrero a las 6 de la mañana salimos con rumbo a Gral. Roca, según el pronóstico nos preparamos para tener lluvia todo el viaje, pero apenas tomamos la RN5, el cielo se despejo he hicimos todo el recorrido con el aire a full, después de un extenuante viaje llegamos, en la misma rotonda de entrada hay una parrilla y atrás un hotel. Nos alojamos, me bañe y me dormí La siesta, desperté para cenar y otra vez a dormir. 
Despertamos con un día de mucho calor y cielo despejado, en Piedra del Águila aparecieron las primeras nubes y mientras cruzábamos el Valle Encantado comenzó a caer una llovizna y al llegar a Bariloche se sumaron unas fuertes ráfagas de viento, que me tiraban el auto hacia la banquina. 
Luego de unos 3km de un camino de tierra muy roto llegamos a Colonia Suiza y al Camping Ser (Muy Recomendable) donde nos asignaron un Dormi (ya reservado).
Como era domingo bajamos las cosas, nos abrigamos (hacia unos 10°) y salimos a recorrer la Colonia y al parque de los artesanos donde casi todo es de la familia Goye. Compre un porrón de cerveza artesanal Valais y descubrimos las tortas de la Abuela Goye, inmediatamente Gra eligió una porción repleta de frutas finas con chocolate y crema que gentilmente repartió, insaciable siguió con un waffle también repleto de frutas y cremas, mientas devorábamos estas exquisiteces la llovizna iba y venía. Saciado el apetito de la merienda nos retiramos al Dormi donde tomamos unos mates. En la puerta de la Hostería “Juan Goye” una chica vendía unos panes caseros, pensando en la cena salimos, uno relleno de queso y aceitunas y uno común para el desayuno y de paso nos vendió mermelada de Sauco, la que más me gusta, y ahora si a dormir la siesta.

Amaneció igual, mucho frio, mucho viento y una lluvia que iba y venía, desayunamos y resolvimos ir con la Kangoo a averiguar al Campanario si nos subían y como bajábamos, allí nos enteramos que solo se sube en silla y se baja en la misma silla o caminando, en bici NO. Seguimos hacia Bariloche buscando un cajero, y así llegamos a la ciudad. Por no pagar en estacionamiento medido dejamos la camio 7 cuadras para arriba y bajamos al centro. El Banco Nación tenía un solo cajero y una cola de media cuadra, seguimos buscando otros bancos con la Red Link, y mientras mirábamos vidrieras, cruzamos el Centro Cívico hasta encontrar el Banco de La Pampa, vimos algunas cosas para comparar pero yo me negaba a subir con peso. Volviendo, pasamos por la administración de Parques, donde nos informaron que al López tampoco se puede subir con bicis (me quede con las ganas) pero también nos comentaron que en el Catedral inauguraron una senda exclusiva para bicicletas por entremedio del bosque, que te lleva al Gutiérrez y no es el conocido balcón, también nos informan que ahora se puede acceder al Guillelmo por la reconstruida vieja ruta al Bolsón, unos 11km.

Amaneció parecido, más frío, más viento pero sin lluvia por el momento, bajamos a la playa del Moreno Este (este Lago está dividido por un puente, por eso el nombre) la pared del López nos tapaba el viento y luego de unos mates volvimos al Dormi, donde nos cambiamos sacamos las bicis y no fuimos a hacer un recorrido de 8km que nos llevó hasta la otra margen del Lago por un camino de cornisa. Volvimos para el mediodía, era la hora de las Truchas, decidimos aceptar la oferta de “Aire Sur” típico suizo, (media trucha enorme con salsa al limón, papas rusticas y ensalada, Cerveza artesanal La Cruz y postre), volvimos al Dormi, ya que se había sumado la lluvia, por las dudas compramos más pan relleno.

Hoy parecía que iba a mejorar, nos vestimos de ciclistas con buzo y campera, subimos las bicis a la camio y partimos rumbo al Guillelmo, en Villa Mascardi la entrada encontramos una despensa y enfrente una plaza con bancos, todo nuevo, dejamos la Kangoo y comenzamos un camino de ripio angosto, con subida y bajada que nos dejó en una tranquera cortando el paso a vehículos motorizados. Más descensos y llegamos a la playa del Lago, caminamos unos metros, varios carteles indicaban No Acampar, No hacer fuego, etc. Otra vez en el camino de tierra húmeda y ripio íbamos bordeando la margen del Lago, pensar que esta era la ruta al Bolsón. El cielo se ponía cada vez más plomizo, teníamos la sensación de ser los únicos en la zona, solo se escuchaba el ruido de agua y algún que otro pájaro, de la ruta que estaba allí del otro lado no llegaba nada, por más que se veía pasar algún que otro vehículo. El camino se hizo más desparejo y angosto y sin bordes sobre el lago, y de pronto se transformó en ripio y en piedras, circular se hacía peligroso, una caída significaba un golpe duro, el paisaje dejo de tener importancia y solo veíamos por donde pasaba las ruedas, en una curva ciega encontré un viejo paredón de contención del agua y paramos era el lugar justo para el mate. En un momento la ruta se aleja del agua y se mete en un bosque, estábamos en la mitad del recorrido, la segunda parte fue más salvaje, rocas más grandes que sortear, agujeros hasta llegar al final con sorpresa, deberíamos cruzar un arroyo pero el puente no estaba, así que  ponerse en patas y a cruzar caminando sobre las piedras, me mando primero, no sé qué dolía más el agua frizzada o las piedras en la planta de los pies, el agua me llegaba a media pierna y cruce, Gra que llevaba calzas largas se las subió bien y cruzo. A unos mil metros encontramos la ruta, camino de vuelta a la camio y a las empanadas reservadas en la despensa. De nuevo en el camping decidimos cenar pastas en el Restaurante Patagónico (5 tenedores), sobre la Bustillo. Volver por el camino de ripio en una tremenda oscuridad fue un castigo.

El día otra vez igual, sacamos las bicis y salimos a recorrer el circuito chico, la RP74, mitad tierra, mitad piedra en lenta pero constante subida nos llevó al asfalto, a la derecha el punto panorámico, nosotros tomamos hacia la izquierda a Bahía López, subimos y bajamos y llegamos al arroyo del mismo nombre donde un puesto vende café y comidas rápidas, paramos me tome uno, mientras Gra sacaba fotos, seguimos hasta una bajada que nos dejó en la Bahía, deje que la bajada me llevara pero el viento en contra me hacía ir a 10km/h cuando doble a mi izquierda el viento me tiro, apenas tuve tiempo de poner el pie, tal era la fuerza del viento que penetraba por la bahía que era imposible mantenerse parado siempre estabas luchando. Lentamente nos acercamos al amarradero sacamos unas fotos pero no era lugar para tomar unos mates, así que salimos y comenzamos a subir, llegamos a un mirador donde un puestito vendía artesanías y chocolate caliente, Gracias!!!. Seguimos subiendo y llegamos al puente que separa el Nahuel Huapi del Moreno Oeste, donde el viento era más fuerte y luego de las fotos hasta la entrada del Lago Escondido, para encontramos con un cartel prohibiendo el paso de bicis, salimos bajadita y subida hasta la entrada a Villa Tacul, todo en subida. Llegamos al Bosque de Alerces (solo caminantes) seguimos y nos encontramos con Puerto Pañuelo y el Llao Llao que esta allá arriba, era pasado el mediodía y como Gra no se iba a pagar el almuerzo en el famoso hotel, buscamos otro lugar. Ya estábamos en la Avda. Bustillo, una cuadra más y un coqueto restaurante donde el plato del día era “Guiso de Lentejas” y como no quería dejarlas me las comí.
Llegar a la rotonda de entrada a la Colonia fue un calvario, casi todo iba para arriba, PUFF, PUFF, Gra ya me estaba esperando y nos lanzamos en bajada hasta el puente, sacamos las fotos y seguimos para llegar al camino de ripio (nuevas fotos) y por fin el camping. Rápidamente nos cambiamos, ya estaba por cerrar la Feria Artesanal, él Goye de las truchas al disco nos vendió su última porción y la Goye de las empanadas nos preparó media docena entre carne y más trucha, ahora sí con la cena lista volvimos al Dormi, para descansar, bañarnos y estar listos para la comer.
Estábamos aburridos de tanta inclemencia del tiempo, Gra fue a la administración y pagó la estadía, cambiábamos montañas por Mar, Hola Monte Hermoso allá vamos.
Hugo Nacarado
16/02/2014

CRUCE de la CORDILLERA por PASO LIBERTADORES - MENDOZA (FEB/2010)

Mi mamá decía “cuando una cosa empieza mal, difícilmente cambie”.
Cuando decidimos hacer el cruce de los Andes por Las Cuevas en el 2008, eran 4 mujeres (Gra, Cecilia, Mariana y Mónica) y Yo, cuando todo estaba casi listo, y solo faltaba comprar los pasajes, una, no diré cual, tuvo problemas monetarios y a último momento cambiamos para hacer la “Ruta de los 7 Lagos” por ser más económico, que a la larga resulto igual de caro ya que cuando pudimos en vez de acampar, alquilamos cabaña y hasta casa.
En el 2009 el cruce, pasó al olvido y nos fuimos al Uruguay. Pero en el 2010, volvió a resurgir con fuerza y comenzaron a agregarse varios integrantes nuevos, como novios, amigos del interior de Buenos Aires, amigos del exterior como ser uruguayos y hasta del Ecuador, y parientes de Chile que cruzarían en Bus para volver en bici.
Así fue como volvimos a remarcar el camino cambiando etapas, distancias, y comenzamos a entrenar.
Una de las participantes decidió que era su momento de realizar con anticipación una competencia de mtb, (la transpatagonia), carrera que se realiza cruzando 2 veces la cordillera por los pasos de HuaHum y Calirriñe, y que llevo al grupo a retrasar la Travesía por superposición de fechas. Al poco tiempo ya eran varios los que habían decidido también correr esta carrera, bajándose ya una integrante por falta de vacaciones, mientras otro integrante un día nos decía una cosa y luego otra, al punto de enterarnos el mismo día del viaje de su no concurrencia.
En los entrenamientos comenzaron a haber distintos puntos de vista, los que entrenaban para una carrera y los que entrenaban para una travesía cicloturística.
Una de las participantes comenzó a tener dificultades laborales, y debió bajarse del grupo, inmediatamente y en cadena también se bajaron su pareja, su pariente chilena y su amiga ecuatoriana, por lo que el gran grupo quedo reducido solo a: Mariana y Ernesto (uruguayo), que luego de la carrera se juntarían con nosotros en Potrerillos, achicando la travesía en una etapa.
En noviembre de 2009, compramos una camioneta y con Graciela decidimos irnos un par de días antes y mientras esperábamos a los Bikers, disfrutar de las Termas de Cacheuta, localidad próxima al lugar de encuentro.
Para enero de 2010, la mamá de Graciela tubo una recaída, en su débil estado de salud, que hasta último momento nos mantuvo en la duda de viajar o no.
Decididamente el sábado 13 de febrero y sin entrenamiento, a las 8AM partimos con la camioneta, cargada de bicis, alforjas, bolsos y reposeras, con rumbo a Mercedes, San Luis, inicialmente y al otro día hasta Cacheuta, Mendoza. Apenas subimos a la autopista 25 de mayo, comenzó a llover, en Lujan creímos que la tormenta había pasado pero desde Carmen de Areco la lluvia nos acompaño hasta cruzar la provincia de Córdoba, casi 600 km de lluvia y spray, para mí que hacía más de 15 años que no manejaba en ruta y teniendo que pasar camiones. Pero bueno, a eso de las 5 de la tarde llegamos a Mercedes, luego de dar un montón de vueltas encontramos un hospedaje donde pasar la noche, una vez en la habitación me tire en la cama y dormí una profunda siesta que me saco los nervios y el estrés del viaje, levantándome con hambre.
Como era sábado de carnaval, el restaurante del Hospedaje cortaba la calle poniendo mesas y armando un show artístico.
Elegimos cenar parrillada con birra, luego mientras disfrutábamos del espectáculo en la calle, apoyados sobre la pared del restaurante, Gra dijo como al pasar, -estoy mareada- y acto seguido se desmayo, deslizándose de entre mis brazos hasta quedar sentada en el suelo, inconsciente. Entre mis gritos y sopapos, la gente comenzó a rodearnos. Salió uno de los mozos que había sido testigo desde el interior, avisándome que ya había llamado a la ambulancia. Como Gra seguía sin reaccionar, una de las personas me pregunta, -porque no la entramos-, ya que estaba sobre la vereda, mientras yo la tome de las axilas, un señor la tomo de las piernas y una señora grandota ayudo tomándola de la cola y la entramos al salón donde los músicos entraban en calor, sentándola en una silla y mientras Gra volvía en sí, un músico se saco la campera para abrigarla. Con una vocecita Gra me dice que está mejor, que la lleve a la habitación y una vez que pudo con mi ayuda levantase, medio caminando y medio a la rastra llevamos a la puerta. Antes de entrar Gra me dice -voy a vomitar- y acto seguido se agacha sobre una maceta y larga parte de los chinchulines que había comido. Entramos directo al baño y siguieron el chorizo, el vacio y hasta el cordero, por un lado y por el otro. Logramos llegar hasta la cama acostándose temblorosa.
Mas o menos a la media hora llego la ambulancia interrumpiendo el show en la calle, entro el médico y el enfermero, y luego de revisarla, decreto descompostura por el estrés del viaje, (o borrachera para los de afuera) se ofreció a inyectarle un calmante para los vómitos, pero Gra se negó aludiendo que esto haría que al día siguiente no se encuentre en condiciones de seguir viaje, entonces el médico recomendó dieta líquida por 24 horas y se fue.
Al día siguiente nos levantamos temprano, Gra se encontraba algo mejor, mientras yo me preparaba, hizo café para mí y ante mi sugerencia ella se preparo un té de coca, que la recompuso como para seguir.
Y así salimos de Mercedes, con buen tiempo climático y llegamos a la ciudad ahora “Gran Mendoza” y luego de dar mil vueltas localizamos un Centro de Información Turística en la terminal de micros, a la cual llegamos de casualidad luego de perdernos varias veces en la infinidad de autopistas que cruzan la ciudad.
La información era dar varias vueltas hasta subir a una de estas autopistas que corre hacia el sur del Gran Mendoza y seguir los carteles, el asunto es que nunca apareció un cartel que nos diga Cacheuta, así que decidimos parar en una estación YPF, donde me informaron que nos pasamos, pero había una solución, salir en el próximo cruce y buscar el camino a la Destilería, que nunca vimos.
Esa salida era precisamente la RN7 y luego de hacer Kms y Kms, aparece el cartel “Potrerillos”, lugar en el que debíamos reencontrarnos con Mariana y Ernesto pero dentro de dos días, nuestro mapa indicaba que este poblado y Cacheuta se comunicaban por un camino interior, por lo que decimos ingresar y tomar ese camino.
Luego de varias vueltas paramos en el cuartel de bomberos donde nos informan que al llenarse el Dique de Potrerillos, allá por el 2004, la ruta, el pueblo y hasta la vieja estación de tren quedaron bajo el agua, cortando toda comunicación, y que la nueva ruta pactada y que debía estrenarse en 2007, todavía estaba en veremos, así que la única solución era volver sobre nuestros pasos o ruedas.
Decidimos quedarnos para ver como era el poblado, y arreglar donde dejaríamos la camioneta luego de partir en bici.
Nos encontramos con un lugar muy cercano a la Gran Mendoza donde los fines de semana llegan una infinidad de visitantes, acampando por cualquier lado, y lleno de negocios que les ofrecen comidas, souvenir y hasta baño, pero por la tarde del domingo desaparecen los visitantes y también los negocios y sus comerciantes.
Las cabañas que dicen estar en el poblado, están a varios Kms de la entrada y por caminos que suben a la montaña. Ante esta situación decidimos acampar en el camping del ACA, donde nos permitirían dejar la camioneta a seguro y hacer la travesía, y luego de varias vueltas, a 7 Kms de la entrada encontramos unas cabañas donde podríamos juntarnos.
A la mañana siguiente con Gra ya recuperada, decidimos mudarnos hasta las Termas, mientras lleno el tanque de la camioneta, le pregunto al playero y este me informa que los micros que vienen de Chile no tienen autorización para ingresar a Potrerillos, y que en la ruta no se puede hacer carga y descarga, y no sabe si en Uspallata los micros entran. Bueno con esta info, veremos si podemos bajar con las bicis en Uspallata y hacer el camino pedaleando hasta encontrarnos con nuestra camioneta o de lo contrario tendríamos que seguir a Mendoza, dejar las bicis donde se hospeden Mariana y Ernesto y volver en micro hasta este poblado para buscar a nuestro vehículo, un verdadero despelote.
Y seguimos sumando.Tomamos la ruta RN7, sobre nuestros pasos, esta vez logramos descubrir el desvío, y doblamos, unos pocos Kms y el camino se corta en T, como no hay cartel, preguntamos, respuesta: -doblen a la derecha hasta la rotonda, doblen a la izquierda hasta la rotonda y doblen otra vez a la izquierda y desde allí sigan la cartelería-. Todo bien hasta que llegamos a otra rotonda que no estaba en los planes, volvemos a preguntar y por fin nos informan una salida y luego de unos Kms aparece el hermoso cartel “CACHEUTA”, al fin, vamos pasando complejos de cabañas mientras subimos la montaña hasta que por fin veo el puente de entrada a Cacheuta, directo a las termas, quiero estacionar, al sol 15 pesos, a la sombra 20 mangos, entrada 20 pesos el día.
Primero buscamos alojamiento: cabaña para dos, 220 por día, volvemos por la ruta único camino, y nos quedamos en el camping, 45 por día, chiquito y tranqui.
Luego de armar la carpa, volvemos caminando a las termas, donde descubrimos un lugar hermoso, enclavado entre montañas, con agua termal caliente y fría, con mucha alegría, donde pasamos el día.
En el camping mientras tomábamos mate nos damos cuenta que no hay señal de celular, el encargado no comenta que deberíamos salir por la ruta hasta doblar la montaña, unos 4km, agarramos la camioneta y salimos, al tiempo los celulares comienzan a sonar.
Información recibida:
- Lautaro todavía no nació, Caro sigue aguantando,
- Mariana y Ernesto, esa noche toman el micro con destino a Mendoza, terminaron la carrera y salió todo bien,
- La mamá de Gra sigue estable,
Bueno todo ok, volvemos al camping para buscar la cena, que a las 21 cierran todo y se van.
Nuevo día de termas, nos hicimos amigos de una pareja con dos nenas en el camping y pasamos el día juntos en las piletas, como ellos ya se iban para San Juan nos despedimos en la salida. Descubrimos un boliche entre el berenjenal de casuchas cercanas a las termas y a la noche volvimos a cenar pizza. Previamente pasamos a levantar mensajes,
- Caro sigue en la dulce espera, Diegote está en su casa y Agostina está cada vez más mimosa,
- María sigue bien, Gloría se enoja y le dice a Gra que se deje de joder y no llame más y que disfrute de sus vacaciones.
- Con los chicos se complica, ellos llegan esa noche pero las bicis recién mañana a las 10,
Despues de desayunar, levantamos campamento con destino a Potrerillos, salimos, cuando aparecen los primeros sms, nos enteramos que las bicis no venían ese día, recién al otro día, decían. Cambiamos destino, bajamos otra vez a la Gran Mendoza.
Luego de circular por varias calles inencontrables en el plano, el destino nos llevo por una esquina, donde hay una estación de servicio que ya habíamos pasado, en nuestra visita anterior y nos habían indicado como llegar a la terminal de micro, lugar de encuentro con Mariana y Ernesto. Mariana nos recibe llorando y nos pone al día con las noticias, de las bicis no se sabía nada, en un momento les decían que estaban en viaje, en otro les decían que todavía estaban en Neuquén.
A las 18 se sabría, buscamos alojamiento y nos quedamos en un Hostel. De mala gana aprovechamos el día y pagamos un city-tour en bici por la localidad de Maipú con bicis prestadas, haciendo degustaciones en 3 bodegas y terminando con un asado y pileta.
Las degustaciones resultaron un fiasco, nos llevaron en camioneta hasta Bodegas López, una conocida bodega de vino bueno pero no tanto, luego de presentadas las desastrosas bicis, haciendo unas 10 cuadras llegamos a bodegas Giol, empresa fundida y hoy solo un museo de lastima.
Al entrar Gra se da cuenta que le falta el celular, uh se le cayó, pero donde, con el mío llamo y extrañamente suena pero no pasa al contestador, a Mariana le pasa lo mismo, nuestro guía sale para hacer el trayecto al revés, llega hasta López y vuelve sin haber encontrado nada, dejando aviso en la bodega. Terminamos el recorrido y salimos, en eso suena el celu de Mariana con un “sms” con la leyenda “llámame” con el número de Gra, llamo yo y una voz de hombre me dice haber encontrado el celular, roto como si le hubiera pasado un coche por encima, este señor saco el chip y se lo puso al de él ya que sonaba pero no podía atender, poco tiempo después se nos acerco una moto y el señor nos trajo lo que quedo del celular y el chip.
La tercera bodega resulto un bodrio que no recuerdo ni el nombre, y nuestra única conversación era de celulares.
Seguimos luchando con las bicis por varias calles hasta llegar a una hermosa quinta donde nos esperaban con asado y pileta, y donde también estaban los dos holandeses del grupo, que no quisieron andar en bici y los trajeron directamente de López.
Nos metimos en la pileta disfrutando de la hermosa y caliente tarde, hasta que nos avisaron que el asado estaba listo. Mientras comíamos disfrutamos de una linda conversación con esta pareja homosexual de europeos y con una pareja de chilenos y lo que parecía una salida común pasó a ser un lindo recuerdo.
Hoy llegan o no llegan, Mariana y Ernesto salieron temprano para Andesmar con la esperanza de reencontrarse con sus bicis, poco tiempo después Mariana llama informando que los siguen verseando, y con seguridad nadie sabe donde mierda están.
Llega otro “sms”, es Diego nació Lautaro.
Nos ponemos a conversar con Gra, y estamos repodridos, esta provincia nos trato para el culo, y resolvemos informarles a los chicos que nos volvemos para casa, y que esta Travesía quedo cancelada. Después de consolar a Mariana, armamos los bolsos y los convencemos para que se queden con lo necesario y lo demás se lo traemos nosotros.
Y así nos volvemos de Mendoza, sin el Sol y sin el buen vino. Donde todo nos fue esquivo. Donde me quedo una gran desazón, no por haber cancelado la travesía, sino por no haberla cancelado antes de que comenzara, en el mismo momento en que los participantes se bajaban y haber hecho otra cosa por nuestra cuenta.
Hugo Nacarado
Febrero 2010
Nota 1: Las bicis recién fueron entregadas 3 días después de que nosotros nos volviéramos.
Nota 2: Como lo cuento en la siguiente Travesía, estábamos en Saldungaray, un pueblito de la pampa húmeda, cuando suena el celu de Gra, y era una llamada de su compañera Paola, preguntando si estábamos en Chile, y allí nos enteramos del terremoto.
Y pensar que mi idea era una vez llegados a Valparaíso tomar un micro para conocer Santiago.

Huguito y Las Pistoleras por la Ruta de los 7 Lagos (ENE/2008)

Después de mucho meditarlo me decidí y me fui a realizar una travesía por los 7 Lagos con mi mujer y 3 amigas, SI, yo solo con 4 brujas. Varios amigos de decían sos un Santo. O me decían sos un Boludo. Bueno, no sé.
Una vez que consensuamos el recorrido y los lugares a visitar (donde dice consensuamos, léase se hace lo que Yo digo y punto), y hasta les di un listado de ropa para llevar y las recomendaciones del equipo a cargar, y por sobre todo, la forma de ubicarlo sobre la bici (por supuesto, desoídas por la mayoría).
En fin el día llego y partimos rumbo a San Martín de los Andes.

13 de enero – SMA (Recorrido: 10.700 km)
Al fin llegamos, convencimos al encargado para abra que el depósito y nos entregue las bicis, -los domingos no se trabaja-, me había dicho, y ahí sí, primera controversia, vamos a camping o cabaña¿? (cabe destacar, una de las consignas eran 14 días en carpa), luego de algunas indagaciones sobre precios de cabañas, resolvimos unánimemente a favor del camping, dado nuestro profundo amor a la naturaleza (de la guita, dice moni).
Luego de 5 Km. + la aplicación del índice CER, o sea unos 7 o 8 Km. Llegamos al Camping El Molino, que bueno ¡! Por suerte contábamos con parcela reservada, con la debida antelación a Estanislao.
-Hola Buenas el Señor Estanislao-, pregunto
-No, Estanislao no tiene nada que ver con el camping-, contesta un joven a cargo.
Después de enviarnos varios mail, resulta que este tipo no tenía nada que ver con el lugar, administraba el restaurante y no fue capaz avisar, terminamos armando las carpas donde pudimos, a dos cuadras de los baños. Cada noche Mariana sumaba unos 2 Km., más a pie a lo recorrido a diario para efectuar sus necesidades y siempre con su neceser a cuestas (léase chusmea Mónica: bolsa de nylon conteniendo, papel, toallas, tampones, desodorante, apoyaculos descartable, etc., etc.). Cual equeco en versión femenina y rubia.
Para sorpresa y alegría de Mariana los detalles de su nueva carpa causaron sensación en el grupo (ah, -pero no tiene ventana-, acota Mónica, víctima de una profunda envidia).
Pocos días después comprobamos su efímero amor.
Che, que almorzamos¿? El primer personaje a descubrir fue la dueña de la rotisería, que mientras nos proveía nuestro sustento (milanesas con rusa) nos comento como al pasar desde atrás del mostrador con su delantal de cocina, que era maratonista, participante de incontables carreras de aventura, tetratlonista, etc., etc. Que nos dejo a todos con la boca abierta, aunque pronto la llenamos con sus panes caseros.
A cambiarse que nos vamos de city tour, Moni y Gra bajan caminando, los demás más vagos esperan el colectivo. Nos juntamos y nos separamos a la búsqueda de los primeros souvenir. A la hora de la cena, nos volvemos a juntar para saborear unas pizzas con jamón de ciervo, café en Abuela Goye y taxi al camping para un sueño reparador (nos encontramos con unos nuevos vecinos de carpa, que se empeñaban en probar la puerta de su auto a las 3 de la mañana y a los que Ceci debió educar)

14 de enero – Cerro Bandurrias (Recorrido: 37.750 km)
Arriba que vamos al Bandurrias, pero primero debimos visitar las bicicleterias del lugar para concertar un service que repare el “service” efectuado a la bici Mariana.
Por suerte nos encontramos con la gente de Adventure Store, que inmediatamente la dejaron manejable, aunque deberíamos volver.
Bueno, ahora si allá vamos…, estábamos por cruzar el puente sobre el Arroyo Pocahullo, cuando Mónica rompe su alforja, debiendo hacer un intercambio de alforjas con Ceci (que tiene un mejor porta), vamos de nuevo buscando la calle Las Mutisias donde comienza la subida….pongan plato chico (grito) y trac trac…la cadena de Cecilia que se rompe (acotación siempre molesta e inoportuna de Mónica),
-no trajimos cortacadenas-, respuesta mía:
-si traje…pero la deje en la carpa-, vuelta a la bicicleteria con las orejas Cecilia ardiendo de escuchar mi remanida frase, -te dije que pases el cambio antes, te dije que pases el cambio antes, bis bis…-, listo ya está arreglado, (jodas aparte).
Ahora SI, salimos, a trepar, trepar, pasando por los miradores, hasta llegar a la casilla de peaje mapuche, primero al mirador bandurrias, donde se aprecia una hermosa vista de todo el Lago Lacar y la Aldea, ahora, hacia la derecha del peaje por un hermoso camino sinuoso en medio de un bosque autóctono para arribar a Playa Blanca, hermosa playa escondida que ameritó las primeras zambullidas de Gra y Ceci, mientras Moni y Marian preparaban el nutritivo y equilibrado almuerzo, consistente en pan casero, queso, salame y gaseosa. Ronda de mates y a disfrutar de la vida.
La partida fue en 2 tandas hacia la ciudad. Moni y Marian al service y al shopping, los demás un poco mas de disfrute y bajada a la ciudad y también al shopping. Una vez reunidos vuelta al camping, duchas y cena en el restaurante de nuestro bien ponderado “Estanislao” con menú de pastas, condimentadas con pequeños cambios de opinión acerca de la situación indígena, el IVA, el turismo y el incremento del ABL (si, todo eso, aunque no se crea). Noche de camping con Mariana rezongando por la incomodidad.

15 de enero – Lago Lolog (Recorrido: 35.780 km)
Desayuno y a pedalear para un asadito en el Lolog, (según Mónica el apocope “lo g” es por lo grandes de las trepadas, que al final valen la pena), la salida es una trepada en caracol, se pasa por terrenos del ejercito, hasta llegar al otro lado del cerro.Luego que se pasa el puente la vista espectacular del lago y un restaurante muy coqueto.




El lago nos recibió con mucho viento, detrás de unos árboles tomamos unos mates, y antes que se nos muera congelada alguna, optamos por repararnos en el restaurante. El almuerzo fue de sándwich y una siestita reparadora. Cuando me despierto estaba solo con Gra, las otras se habían ido a Playa Bonita en la otra parte del Lago, sacudo la modorra y partimos al encuentro. Llegamos a la playa y nada, volvemos al camino y nada. Donde se metieron¿?. Cuando aparecen nos cuentan que por andar tan rápido, nadie vio la playa y siguieron por un camino que no lleva a ninguna parte, hasta que 2 Km. después se dieron cuenta y volvieron. Tarde de mate con galletas caseras en la playa y vuelta al camping por un camino alternativo pasando por Amigos de la Naturaleza. A poco de llegar, Mariana decide que su carpa hasta ayer hermosa ha dejado de ser confortable y opta por una cabaña del otro lado de la ruta.
Duchas y asado al horno con papas, pan casero y un kilito de cerezas o algo así, en lo de Argentina la tetratlonista y a dormir.

16 de enero – SMA a Lago Hermoso (Recorrido: 48.710 km)
Ahora si, a levantar campamento, comienza la travesía por la RN 234, más conocida como La Ruta de los 7 Lagos (y las siete mil trepadas, acota Moni), al comenzar muchas
fotos con alegría y pura adrenalina. Mi recomendación -no se pasen del cruce a Chapelco, nos vemos ahí-, la realidad fue que nos veríamos como 20 veces antes de llegar al mencionado cruce, al tiempo que comenzaron los insultos, “algo le pasa a la puta bici, que esta tan dura¿?”, “donde mierda esta el cruce a Chapelco¿?”, “cuanto falta para Arroyo Partido¿?”, y tan solo eran 14 putos Km. de trepada, así fuimos subiendo, y subiendo, y subiendo, llegamos a Paihuen, bueno, solo faltan 10 y seguimos subiendo. Yo siempre a la retaguardia, mi buen entrenamiento me lo permitió. Son las dos de la tarde y el Sol que nos parte la cabeza, las encuentro esperándome.
Viendo la hora les digo -vayan mirando, cuando encuentren alguna sombra paramos a comer-, –Ok-, me contestan, y parten, voy recuperando el aliento mientras me fumo un pucho, ya no las veo, apenas puedo subir a la bici, debo continuar subiendo. Después de parar varias veces, veo las bicis al costado de la ruta, llego caminando. Ya tenían el almuerzo deportista preparado, consistente en la ya repetida combinación de salame, queso, pan casero, fruta...y siesta.
Bueno, sigamos, a unos 300 mts. aparece el puto Arroyo Partido, hoy transformado en camping de mochileros, muy interesante pero pasamos de largo, de pronto se presenta el Lago Machonico y un poco más adelante su mirador, donde volvemos a juntarnos. Fotos del grupo y SIIII comienza la bajada. Dejo que salgan primero y poco a poco las voy pasando demostrándole como se anda en bici. En el mirador vi el cartelito, pero este me sorprende, freno de golpe y Marian que venía pegada, casi me come.
Allí estaba AUCAS, cafetería, a medida que se aproximan les hago señas para que entren, una hermosa cabaña con estanque y peces que nos sirvió de reposo mientras deleitábamos unos refrigerios (Bah unas birras, pero artesanales), (acotación de Mónica: Dice que acá comprobaron mi destreza en la bici, jamás me caí durante el recorrido, pero que todavía no domino bien la reposera de lona…). Ya más relajados volvimos para hacer los últimos 10 Km., todo en sube y baja, hasta la tranquera de entrada al Lago Hermoso, donde comienza los 2 Km. al Lago, tomados con el metro de goma porque son interminables.
Este Lago hace honor a su nombre, pero todavía falta para el camping, al llegar nos encontramos con ”una bosta”, antes era agreste, ahora es igual pero cobran 17 mangos, veamos las cabañas, y of course, Mariana ya había conseguido lugar en el Refugio Winka Mawida, y nos informo con un -yo me quedo acá, hay cama ¡¡!!-
Si, es así, no hay lago, ni río, pero hay unas camas y un poco de agua tibia para bañarse o para practicar la vertical, para lavarse por sectores con un duchador fijo...pero….¿hay comida?
Para la comida hay que esperar a Juan, el dueño. Mientras tanto unos chicos que este dejo a cargo nos hacen lugar. Aprovechamos para tomar unos mates, mientras se va haciendo la noche.
Con las últimas luces llega Juan, luego de presentarnos me cuenta que nos puede hacer unos chorizos y pizzas, a lo que acepto. Rato después llegan otros ciclistas que salieron de SMA a las 5 y media de la tarde y llegaron poco después que nosotros, que salimos a las 11:30, se ve que su entrenamiento para sacar fotos es mejor que el nuestro.
A la luz del fogón van saliendo los choripanes y luego las pizzas, que desaparecen rápidamente en la oscuridad de la noche. El lugar no tiene luz, ni generador, Juan dice que no lo necesita para vivir en paz.
Por aquí tampoco hay onda para los celulares, Mariana y Cecilia comienzan un largo peregrinar.
Con la panza llena y en la oscuridad total nos fuimos a dormir.

17 de enero – Lago Hermoso a Pichi Traful (Recorrido: 28.000 km)
Somos los primeros en levantarnos, Gra prendió la cocina a leña y calentó el agua para el mate.
Con los alimentos que quedaban emprendimos una caminata que nos llevo a la cascada del Río Hermoso y luego al muelle del Lago, donde desayunamos, mientras fascinados gozábamos del lugar, en compañía de las truchas danzando a nuestra vista. Volvimos para cargar las bicis y partir, Juan ofendido por nuestra pronta partida se negó a cocinar pan.
Pensábamos que podríamos conseguir pan y salame, en el snack-bar que se encuentra en la ruta, pero tan solo café y unos alfajores.
En fin hay que conformarse.
Un hermoso camino nos llevo de valle en valle, hasta el Mirador de la Cascada Vulignanco donde Gra sorprendida por el hermoso lugar compro otro terrenito, rechazando la ayuda de un caballero en el apuro para que yo no la vea.
Llegamos a Población Urrutia, fue como llegar al almacén, el queso todavía crudo (recién hecho) pero el pan estaba muy bueno.
Bajada y a nuestra izquierda el sensacional Lago Falkner con su otrora camping agreste, ahora transformado en un complejo de turismo aventura, donde para dejarnos entrar a comer nos querían cobrar 7 mangos por cabeza. Tan solo una gaseosa y salimos a buscar una entrada publica más adelante.
Que vista espectacular tiene este Lago con una playa de arena, Gra dejo la bici y se mando al agua, mientras ella chapoteaba, el resto de las chicas prepararon el almuerzo. Una siestita a la sombra para reponer energías¿?, y otra vez a la ruta. Una dura subida con vista al Lago Villarino con el fondo de los Cerros Nevados y una tormenta allá arriba que nos hacía llegar sus vientos helados, fue la despedida del asfalto, que nos sorprendió con un alucinante descenso de varios Km., que baje a 53 Km./h en medio de una nube de polvo y piedras, previa frenada para sacarnos una foto en el mirador del Lago Escondido y nos dejo en el puente Bailey sobre el Río Pichi Leufu y a metros del camino de entrada al camping del mismo nombre.
Un enorme camping a orillas del brazo norte del Traful, con muy hermosas vistas y gran playa.
Luego de unas 3 horas deliberando, las mujeres decidieron enclavar las respectivas carpas quedando la de Moni y la de Marian juntas, mientras la nuestra unos 8 mts detrás. Listo a bañarse, para ello hay que sacar una ficha que sale 5 pesos y sirve para 6 minutos de agua caliente.Como había una cola de 10 personas adelante, Moni saco la siguiente conclusión para NO bañarse: “la ficha dura 6 min. de agua, más otros seis para sacar y ponerse la ropa, que hace un promedio de unas 2 horas de cola, y por un día sin bañarse, nadie diría que no soy limpita, carajo¡! No voy a perder 2 horas de mi vida”, fin del pensamiento.
De cena, continuamos con la dieta rigurosa, ósea lo que hay, sándwich de mila y pizza. En fin a dormir, a Ceci te toco dormir en la carpa de moni y se escucho el siguiente relato:
-toy aburrida, toy aburrida-, decía Ceci,
-Bueno dormí, mañana seguro tendrás señal-, la consolaba Moni.

18 de enero – Pichi Traful a Villa Traful (Recorrido: 50.800 km)
Levantamos campamento, mates, queso, restos de pizza, a la vista matutina del Lago Traful. Nuestra meta Villa Traful, a solo 50 Km., los 23 Km. hasta llegar al empalme con la RP 65 fueron un calvario de transito, polvo y ripio, pero lo más bonito fue cuando comenzamos a subir hasta Portezuelo. Me habían contado de la pared a traspasar, ahora todos la vivimos en carne propia, mas de 2 horas para llegar hasta un cartel que indica que estas a 950 msnm. en apenas 5 putos Km. Luego bajadita y a empezar un subibaja que nos fue matando, cuando ya no dábamos mas paramos a descansar y comer y otra vez al subibaja hasta llegar a Puerto Arrayán, donde encontramos un reparador camping con bebidas frías y descanso en sus playas. En una de las últimas bajadas la que paro a comprar lote fue Moni, según ella zafó por lo mullidas de sus alforjas.Vamos que solo faltan 15 Km. y encabezo la marcha solo hasta la primera subida.
Se viene la bajada y la que para a comprar lote en Ceci, que se pego duro en la muñeca torciendo manubrio y llantazo (alguien acotó menos mal que tiene la otra para usar el celu). Ya está llegamos, cartel Villa Traful, triunfantes sacamos foto de rigor, pero sigue y sigue el sube y baja hasta llegar propiamente a la Villa, mientras al unísono nos preguntábamos -donde mierda están los camping¿?-, una voz clamaba -a cuanto la cabaña¿?-.
Era lógico que la primera en descubrir el Refugio Pablo Sieger, bah, mas fácil, lo de Lilen, fuera Mariana con un olfato especial para conseguir cama a bajo precio, y esta además tenía cocina, baños limpios, ducha caliente y lo mejor: lavarropas!!!. No me gustan los albergues pero al ver el lugar y constatar que estábamos solos, accedí.

19 y 20 de enero – Villa Traful (Recorrido: 0 km)
El cansancio era extremo y decidimos tomarnos un día libre que a la larga fueron dos, las chicas optaron por hacer trekking al Arroyo Blanco y a la Cascada Coa-co, mientras yo me dedique a la vagancia total, ah sí, también limpie y engrase las bicis.
Esa noche se decidió que deberíamos conseguir una camioneta que nos lleve hasta el cruce con la Ruta de los 7 Lagos, para desde allí seguir pedaleando.
Para eso nos pasamos todo el domingo esperando a un tal “Elvio”, que nunca apareció. Moni y Gra viendo como venia la cosa, decidieron preguntar en el destacamento policial y estos le señalaron a nuestro salvador, “Don Coila”, arreglando para que pasara a rescatarnos el lunes por la mañana tempranito.
Durante estos días Gra y Ceci nos deleitaron con sus dotes culinarias, cocinando fideos guisados con pollo y bifes a la portuguesa, mientras Mariana, con sus artes en el lavado de platos, eso sí, no se podrá decir que no toma las cosas al pie de la letra, dijo platos, no ollas, comenta Moni.

21 de enero – Villa Traful a VLA (Recorrido: 34.300 km)
Por fin nos vamos, si bien fuimos muy bien atendidos por Lilen (cuando soltaba sus herramientas), estábamos por sortear quien adoptaría a su hijito “Janni”.
A las 8 en punto apareció nuestro Mesías y rápidamente subimos las bicis y los bultos (llámese personas), al fin logramos salir de este bellísimo y sobre todo “profundo” lugar, para ser depositados a las 9.30 hs en nuestra querida ruta (nunca tan temprano, ni que lo hubiesen tramando Moni y Gra).
El frío matutino apretaba, con las camperas puestas retomamos nuestro camino esquivando camiones y obreros, que nos miran con cara rara por lo temprano y lo distante del lugar de acampe más cercano, la subida al Lago Correntoso fue complicada, a la trepada se sumo el ripio suelto y la gran polvareda levantada por los camiones, el acceso a este lago se encuentra cerrado, el lugar ahora es privado y hay un juicio de por medio. El lago se ve entre el follaje de los árboles y sobre el puente del Arroyo Rucamalen.
Si lo anterior fue duro, llegar al Lago Espejo fue un calvario, a las piedras, al tránsito y al polvo se sumo el serrucho en subida, no sabía que era peor, pedalear o caminar.
Finalmente en una bajada alcance al grupo y me puse al frente, en medio de una ruta en construcción con paredes de piedras logre divisar la vieja entrada al Lago y al camping, ahora libre y muy pequeño por el desmonte del bosque autóctono. Fue una rápida parada para tomar unos amargos como la sensación que sentía al ver tal despropósito y a continuar. La vieja ruta fue modificada ya no pasa por la entrada del Resort Espejo Grande, ahora da unas vueltas con subidas y bajadas que te lleva al mismo lugar, la asfaltada RN 231.
Un camino serpenteante bordeando el majestuoso Nahuel Huapi nos llevo hasta su mirador con vistas panorámicas, luego cruzamos el Río Correntoso, el más corto del país y con más truchas y ya entramos a Villa La Angostura.
Había elegido un Camping sobre la ruta RN 231, pero cuando no, Marian, insistió en ver si conseguía alguna cabaña a bajo costo, cuando ya parecía que deberíamos acampar, volvió con la oferta de alquilar una casa en la que nos harían precio si nos quedábamos 3 días, lo que no dijeron, dice Moni, es que la estadía se debía compartir con media docena de gatos y con su olor, que hicieron las delicias de sus sueños.
Apenas instalados todas salieron para hacer city tour y shopping a full.
Por decisión mía la travesía había concluido, el pedaleo a Bariloche lo suspendí por peligroso, con Gra y Cecilia sacamos pasajes en micro para el sábado, desde Bariloche, Mariana tenía pasajes en avión para el viernes, también de Bariloche y decidió previa autorización de Freddy, enviar su bici por encomienda el miércoles por la tarde, así ya la tenía para el domingo, nosotros las enviaríamos también por encomienda pero el jueves, la gata flora de Moni seguía sin resolver. Después que echamos a los gatos nos fuimos a dormir.

22 y 23 de enero – VLA (Recorrido: 15.200 km)
-Donde vamos¿?-. Amanecieron preguntando mientras yo sacaba de la manga, -vamos al Mirador del Belvedere y a la Cascada Inacayal-. Salimos, subimos, bajamos, doblamos a la derecha, a la izquierda y como era lógico me perdí. Preguntamos le chingamos en una curva, vuelta atrás y ahora si vamos por el buen camino. Llegamos al camino de acceso y veo la subida, la mierda, llego a donde me estaban esperando y les digo: -yo me vuelvo, estoy descompuesto-. O como luego diría Moni, léase, -me cago- y para sus adentros -me cago de risa, ustedes vayan y háganse las andinistas, yo no subo ni en pedo y disfruto de un día bien tranqui, me voy al centro y me tomo un cafecito a la sombra mientras disfruto viendo pasar a las turistas-.
Pero no todo me salió bien, siguiendo indicaciones aparecí en el centro como quería pero mientras tomaba el cafecito por la mala onda emitida por las brujas, mi rueda delantera se desinflo, 7 pesos mediante me la arreglan, pero ya no era lo mismo y decido volver a la casa a comer y ver tele.
De castigo, por la paz de la tarde, me obligaron a hacer un asadito.
Luego de desaparecer y aparecer, por fin Moni nos contó su decisión de volver con la bici en el micro a Bariloche y allí mismo tomar otro a Baires.
Ultimo día en La Angostura, hoy hacemos playa a full, pero nos toco un cielo totalmente nublado, los que quieren van en bici y los que NO caminando, por supuesto los que íbamos en bici llegamos primero, elegimos Playa Mansa y nos encontramos con un fuerte viento cruzado, esperamos a las caminantes y cambiamos por la Brava, mas reparada. Entre pito y flautas se hizo la hora del almuerzo (sándwich de carne del asado, fiambre, jugos).
Aburridos del viento decidimos volver, algunos a la casa y la de siempre al shopping aprovechando el despacho de la bici.
Siestita reparadora y a prepararse para la cena de despedida en Chop Chop, con tablas de fiambres ahumados y mucha birra, siguiendo la tradición agrego agnolotis de salmón que comparto, postre a elección. Volvemos a echar a los gatos y nos vamos a dormir.

24 de enero – VLA a Bariloche (micro)
Me desperté en medio de un bolonqui, las brujas preparaban el desayuno y al mismo tiempo el equipaje, algunas salían corriendo ante la falta de un regalo.
Mónica se fue con su bici, Mariana ya estaba instalada en un bar leyendo y nosotros luego de despedirnos de los gatos y los perros, emprendimos las 5 cuadras en bajada a la terminal cargando las alforjas, puteando por no haber pedido un taxi.
Por suerte para Moni, vino un micro de baúl grande y despacho su bici y nosotros nuestros bártulos y subimos.
Mientras el micro transitaba por la ruta a Bariloche, nos cruzamos con ciclistas cargados, al ver cómo debían tirarse a la banquina fue una tranquilidad haberla suspendido, es un camino muy peligroso lleno de curvas ciegas y muchísimo transito alocado.
Por fin nos despedimos de la gata flora de Moni, y nos fuimos al "Sunset", un telo conseguido por la gracia de Ceci, a bajo precio.
Mientras Gra y la Ceci, salieron a la búsqueda de un laverap, yo me fui a almorzar y Marian descompuesta desapareció, (léase, de compras).
25 y 26 de enero - Bariloche
Mariana se fue temprano al aeropuerto y nos juntamos con Ceci para desayunar, el recorrido de hoy: Fiaca, mucha Fiaca y Sol en playa Bonita, para eso fuimos hasta la parada del colectivo pero como había mucha gente y ante la sugerencia de Cecilia nos tomamos un taxi.
Y así transcurrió el día lagarteando y disfrutando de las aguas transparentes del lago, hasta la noche cuando nos fuimos a festejar la finalización de esta buena travesía comiendo unos ricos platos regionales.
El sábado cancelamos la deuda y nos fuimos de shopping y a la terminal.
Total recorrido Travesía: 262.240 km
Video Salto Río Hermoso: http://www.youtube.com/watch?v=p4JAX7Y3hgw
Video Lago Hermoso: http://www.youtube.com/watch?v=7tKGZgiGjlQ
Video Playa Bonita: http://www.youtube.com/watch?v=G7at6toeyeI

Recomendaciones del grupo, surgidas de la experiencia en el camino:
· Bebidas isotónicas preferidas: cervezas artesanales y yerba “piporé”, se abandono el gatorade.
· Barras energizantes: bajo la forma de longanizas y salame en sus múltiples gustos (cerdo, cordero, ciervo, jabalí o sucedáneo)
· Carbohidratos: pan casero, queso crudo, tortas fritas
· Ingestas para transito lento: yogurt con cereal, cinco ciruelas, cinco mates fríos (todo ingerido al mismo tiempo)

Algunas frases escuchadas al pasar, recolectadas por Moni:
· que comemos? (todos)
· Gra; ésta es mi última travesía en bici (Hugo, a poco de partir de SMA)
· que comemos? (todos)
· yo me hago kayakista (Ceci, cada vez que veía un kayak, pensando en…)
· Malena me quería usar la carpa nueva, ni loca… (Mariana) y a los dos días:”cuando llego le regalo la carpa a Male y a Eze”
· que comemos? (todos)
· me voy a comprar unos regalitos (Marian y Ceci)
· que comemos? (otra vez todos)
· me voy a comprar unos regalitos (Mariana)
· me falta para mi hermano, voy a la ciudad (Mariana)
· me falta para la familia de Eze (Mariana)
· me falta mi socio (Mariana)
· viene la bajada? (todos)
· quiero hacer pis! (85 veces Mariana, otras 85 entre Gra, Ceci y Mónica)
· tengo que lavar un montón de ropa (Mariana)
· Que me pongo: calza larga o corta? (Ceci)
· cuando empieza la bajada? (todos)
· cuanto falta para el asfalto? (todos)
· me cruzo a comprar unas remeritas (Mariana)
· Uy! Me falta para los chicos del taller (Mariana)
· no me subo nunca más a la bici (Cecilia, en subida al Inacayal y cumplió)
· yo me hago motoquera…(Mónica, a poco de arrancar mientras era pasada por moto-turistas)
· Gra, y si nos compramos un motorhome? (Hugo)
· me tendría que comprar un cinturón para las bombachas nuevas (reflexión surgida ante la imponente vista desde mirador del Belvedere)

PD: Doy las gracias a todas las brujas por los buenos momentos que me hicieron pasar, y por los malos también (fueron muy pocos). Esta travesía la arme con zozobra dudando de cómo íbamos a congeniar con tanto carácter distinto, las circunstancias y el camino hizo que no saliera como lo plañe, a medida que avanzábamos los lugares de descanso fueron variando, no por nuestra culpa. Si a alguna la rete más de la cuenta pido perdón, pero siempre fue por miedo a que les pasará algo malo.

Hugo Nacarado
Enero-2008
Con la incontable colaboración de Mónica Costa y la infaltable revisión de Gra.

FIN

DOBLE CRUCE DE LOS ANDES - ENERO/2000

A medida que la camioneta iba llegando a Villa Carlos Paz, en Córdoba, nos dábamos cuenta de lo bueno del grupo que se había formado. Eran tantos los ciclistas que Gus tuvo que contratar otra camioneta para llevar a todos, y así uno detrás del otro nos dirigíamos a Mina Clavero para hacer los famosos descensos. Nuestro chofer volvía a poner el casete de “Gina” y mientras varios cantábamos a toda voz, las chicas bailaban al ritmo de la conocida cumbia, y así nacieron las “TROPPI BIKER’S”.
A nadie extraño que la mayoría se anotara para hacer el primer Doble Cruce de Los Andes, yendo por el paso Hua-Hum y volviendo por Carirriñe, completando toda la vuelta.Fueron pasando los meses, hasta llegar al 21 de enero de 2000, día de la partida, nos fuimos juntando en la puerta de la casa de Gus, y mientras unos subían las bicis al tráiler, otros ayudaban a cargar bolsas y cajas con alimentos.Los 23 asientos del micro de Roberto Panigazzi, iban completos, en San Martín de los Andes nos esperaban otros 12 Bikers más.
Para nuestra desgracia el viaje fue un calvario, por imprudencia de Panigazzi en medio de la ruta del desierto nos quedamos sin gasoil y casi una hora después, conseguimos un conductor que nos tirara unos litros del sagrado combustible, y así llegar a la lejana estación de servicio.Veintinueve horas después pudimos llegar al esperado camping “Amigos de la Naturaleza”, en las afueras de San Martín donde nos esperaba el resto del grupo y las pizzas libres.

Día 2: SMA – Nonthué
Amaneció fresco pero con cielo despejado, anunciando un hermoso día para comenzar la subida. Cuando comenzamos a armar las bicis nos encontramos con un verdadero despelote de bolsos y paquetes, que debíamos embolsar e identificar con el nombre.Pasadas las 10 de la mañana partimos, envueltos en un nerviosismo donde todos querían ir al frente. Fuimos llegando al centro de la ciudad y luego de un recorrido donde todos nos preguntaban y se quedaban sorprendidos al ver 34 ciclistas con sus remeras multicolores.Comenzamos a subir, luego de un caracol muy duro llegamos a un mirador del hermoso Lago Lacar, Gus repartió caramelos y pasas de uva y seguimos.El camino nos fue llevando a subir cerros y cruzar valles, hasta llegar a Cerro Yaco en cuya cima almorzamos, Gustavo nos sorprendió con una picada de fiambres y quesos.En el descanso mientras algunos bajaron hasta el Río Hua-Hum otros optaron por una siestita.Volvimos al camino siempre de ripio, con una alucinante bajada para continuar por un largo valle con mucho viento en contra, que nos fue gastando energías, por fin llego la última subida y llegamos al Camping Nonthué en el margen oeste del Lago Lacar.Fuimos eligiendo el lugar para armar las carpas mientras preparaban el termo-tanque a leña para bañarnos.Ya cambiaditos nos juntamos alrededor de la mesa donde el Vasco, colaborador de Gus preparaba unos capelletis a los 4 quesos, vino y gaseosas a discreción.

Día 3: Nonthué – Neltume
Nuevamente amaneció fresco pero despejado, el Sol todavía no había superado los cerros linderos cuando partimos, unos pocos kilómetros nos separaban de Hua-Hum límite con Chile, pasamos rápidamente la aduana argentina y entramos a la zona internacional, el camino transitaba por un bosque de Lengas y todo alrededor era verde.
Llegamos a la aduana chilena y luego del papeleo debimos esperar que revisen la camioneta y por fin partimos.Para nuestra sorpresa el camino se hallaba cortado, debíamos cruzar un puente de madera inexistente, la última nevada de lo había llevado.Nos indicaron una senda por un aserradero recién trazado, mientras esperaban la construcción del nuevo puente, ahora de cemento.Ibamos por una senda ensanchada en medio de la selva Valdiviana, con piso de ripio y restos de maderas cortadas que hicieron estragos en muestras cubiertas.La temperatura comenzó a subir alevosamente y ya no sabíamos que sacarnos.Una dura y terrible bajada de ripio y piedras hizo que mi campera de polar se enroscara en la rueda trasera, por suerte pude darme cuenta a tiempo y evitar una lamentable caída, no así para la campera que quedara con varios sietes.Llegamos a tiempo al Lago Pirihueico para tomar el Ferry que nos cruzaría a Puerto Fuy.Fuimos subiendo las bicis y cuando partimos Gus y el Vasco sacaron la hornalla y comenzaron a preparar el almuerzo, arroz con atún, mientras el resto recorría el ferry y se sacaba fotos con el Volcán Choshuenco de fondo.Por fin bajamos unos 11 kilómetros nos separaban de Neltume, localidad donde haríamos noche.
Algunos tuvimos suerte y nos toco las blandas camas de la hostería, otros debieron dormir en el duro y frío piso del cuartel de bomberos. Treinta y cuatro Bikers eran muchos para el pueblo.Esa noche nos homenajearían con su tradicional chivito al palo (¿?).

Día 4: Neltume - Liquiñe
Luego del desayuno salimos a sacarnos fotos por el poblado, cuando volvimos Gus estaba comentando un camino alternativo pasando por el salto de Huila-Huila, el río del mismo nombre corre por un cañón de lava volcánica produciendo un salto.Salimos en sentido inverso y a los pocos kilómetros nos encontramos con este espectáculo de la naturaleza, dejamos las bicis para recorrerlo y hasta disfrutar de sus congeladas aguas.Continuamos por una ruta de ripio bordeando el Lago Neltume, hasta llegar a un cerro donde el camino se hace de cornisa con subidas y bajadas, muy peligroso por el ir y venir de camiones cargados de maderas, debimos realizar un desvío por la construcción de un puente en un cañadón y el camino se transformo en una recta que nos dejo en Liquiñe, pequeño poblado conocido por sus aguas termales, la intención fue acampar dentro del complejo termal, pero como este se hallaba completo, nos derivaron a un campo del otro lado del camino.Las condiciones sanitarias del lugar, no eran de lo mejor, la mayoría luego de meterse en el gran piletón de agua termal, opto por vestirse sin bañarse, y en vez de usar los sanitarios, usar el medio del campo.Esa noche cenamos otra comida típica, una mezcla de polenta con choclo y carne chivo y pollo.

Día 5: Liquiñe – Carirriñe
Dura la vuelta a casa. Ese fue el comentario del recorrido del día, en pocos kilómetros debíamos alcanzar los 1000 msnm. La salida del pueblo ya fue de ablande, para alcanzar un camino bordeando el río Liquiñe, otra vez en plena selva Valdiviana, al mediodía en un remanso paramos para almorzar y continuamos hasta la aduana chilena.Apenas cruzar la barrera limítrofe nos esperaba la subida más dura del camino, unos doscientos metros, rectos al 20% donde muy pocos se animaron a intentarlo y de los cuales solo dos lo consiguieron, hasta al micro debimos ayudar pues solo no podía.Pensábamos que ahora todo sería más fácil, pero la triste realidad fue otra, a las largas bajadas se sucedían largas subidas, la mayoría caminando con la bici a nuestro costado.Cuando ya no dábamos más nos encontramos con la aduana argentina, armada en un conteiner, ahora sí, 8 Km. de bajada nos separaba del Camping Carirriñe.Mientras tomábamos unos amargos, la mayoría de las chicas y algunos hombres se pusieron las mallas para realizarse unos baños en el “Pozo del Chancho”, antiguo y abandonado hotel termal, donde las aguas sulfurosas salen a la superficie produciendo unos pozos de barro termal.Otros optamos por descansar y seguimos con los amargos. Al tiempo nos fuimos, por fin a bañarnos. Cuando las chicas volvieron el agua caliente se había acabado, y debieron usar agua apenas tibia.De cena torteletis a las tres salsas, espectacular.

Día 6: Carirriñe – Lago Verde
Nuevamente fresco pero hermoso, con una buena bajada por delante. Cruzamos un río de lava, y luego un hermoso bosque de algarrobos, dejamos las bicis para llegar hasta la naciente del Río Epulaufquen donde tomamos unos mates y algunos aprovecharon para bañarse, luego subimos hasta donde dejamos las bicis y llegar hasta Lago Verde. Mientras preparaban el almuerzo recorrimos sus playas de lava negra y frías aguas.Hasta que se hizo la noche y luego de la cena alrededor de una gran fogata, charlábamos y contábamos historias, tomando ginebra caliente.A medida que el alcohol nos fue volteando nos fuimos a dormir.

Día 7: Lago Verde – SMA
Y tenía que suceder, amaneció encapotado, frío y por momentos lloviznaba, 85 Km. para el final, la mayoría plano o en bajada, con una ruta muy mala.Los primeros kilómetros fueron bordeando el Lago Curruhue Grande, con vistas espectaculares y zonas de derrumbe, una recta nos llevo al Parque Nacional Lanin y en uno de sus recodos se largo. Aquí cometimos un error, paramos para tomar un caldo caliente, debiendo esperar amontonados bajo un toldo improvisado que se caliente el agua, donde casi todos nos mojamos y la mayoría se enfrió.Como la lluvia parecía no parar, decidimos continuar, hasta llegar al Lago Lolog, donde el cielo se apiado de nosotros.El grupo se había diezmado mucho cuando llegamos nuevamente al Camping Amigos de la Naturaleza, mientras los primeros llegaron con luz, los últimos llegaron en plena noche.Aquí por suerte las duchas estaban perfectas y poco a poco todos nos fuimos calentando.Habíamos llegado con un día de anticipación, esa noche nuevamente pizza y birra y a la bolsa.

Día 8: Festejos y Despedida
A medida que terminábamos de desayunar fuimos juntando las pertenencias y al mediodía festejamos el Doble Cruce con unos ricos chivitos patagónicos al asador.Eran las 4 de la tarde cuando veíamos perderse en la ruta el micro de Panigazzi, para ellos la pedaleada se había terminado, para nosotros nos quedaba una semana más.
Con Gra volveríamos al Lago Lolog y acamparíamos en Puerto Arturo y de regreso subiríamos el Cerro Bandurrias para conocer Playas Blancas, dentro del territorio Mapuche.



Por: Gra y Hugo
grayhugodeviaje@yahoo.com.ar



FIN