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Cruce del Túnel Subfluvial (Paraná – Santa Fe) y + (Nov 2016)


Bueno llegó la hora, ese sábado 26 a las 07:30 salimos de casa en la Kangoo con las bicis y un montón de ropa, (no sabíamos que temperatura haría con este clima de mierda), íbamos con ritmo tranquilo pensando que alcanzaríamos a Gustavo y así ir juntos, pero cuando lo llamamos al celu, este nos comenta ya está en Zarate, casi 60km delante y bueno abra que acelerar. Cuando tomamos la RN12, fuimos mirando las estaciones de servicio pero al no verlos decidimos seguir solos el camino a Paraná.
Preguntando aquí y allá, a las 13:30hs entramos a la ciudad, como yo pensaba ir colgado de la camioneta de Gus, no había tomado nota de la dirección de las cabañas alquiladas. Gracias al WIFI de una estación Shell pude abrir el correo y descubrir que íbamos a “Verdes de Guayacán”  y hasta teníamos teléfono del contacto, al cual llamamos y nos dio las indicaciones para llegar.
En la puerta ya están esperando Alejandro y Romina, y mientras llegaba la Sra. para abrirnos las puertas también llegaba Gus con (Matías F, Matías V, Anita, María Ester, Patricia y en auto aparte Pablo, Hernán y Luciano. Ya estábamos todos.
Bajamos las bicis y los bolsos, cada uno se fue a su cabaña preestablecida y reaparecimos disfrazados de Bikers.
Eran cerca de las 05:00 de la tarde hora de hacer el Citi-Tour, pero el tiempo no estaba de acuerdo, el cielo cada vez más negro indicaba lluvia, se largó a pispiar,  la temperatura sería de 36º, salimos igual, subimos la cuesta siguiendo a Matías F. que había encontrado un senda y casi nos matamos, en una tremenda bajada nos encontramos primero con una escalera y luego un canal para el agua, cuando llegamos a la calle ya diluviaba, volvimos. Chorreando agua entramos al quincho a sacarnos la ropa y mientras esperábamos que pare comenzó la mateada.
Los más jóvenes (Matías V., Pablo, Hernán y Luciano), comenzaron a impacientarse y por más que llovía a cantaros volvieron a salir, volviendo más que empapados pero felices.
Domingo 27, el Gran Día.
Amaneció algo nublado pero con ánimos de arreglarse, llegamos a la Plaza de los Inmigrantes y ya era un desbole de ciclistas, Gus apareció con una caja con los Kits para el grupo. Pusimos los números y salimos a calentar subiendo un cerro. Nos encontramos con Tito que con sus 85 pirulos sigue pedaleando y con Horacio Pepe recién restablecido de sus operaciones, que alegría verlos en la lucha.
A las 13:30hs según lo previsto nos pusimos en marcha los 1400 ciclistas, un verdadero ejército recorriendo las calles de Paraná en la búsqueda de la autopista que nos llevaría al Túnel Subfluvial, mientras la Policía y la Gendarmería iba cortando las calles se fue formando la columna. Llegamos al peaje y nos guiaron hacia un estacionamiento mientras despachaban los últimos autos que estaban en la cola, unos 30 minutos después y con un Sol abrazador nos pusimos en movimiento. Entramos al Túnel utilizando todo el ancho, respetando a los demás, cantando, gritando en medio de un sonido atronador. Que ancho es el Río Paraná tardamos un buen rato en llegar a Santa Fe, aquí nos esperaba la Policía Local y más Gendarmería, llegamos a la zona de pesaje de camiones y había paraba de aprovisionamiento con agua fría y frutas secas, buscamos una sombra nos metimos debajo de un árbol y sacamos los sándwich que habíamos llevado. Como a la hora  continuamos pedaleando pasando el puente colgante, hasta llegar a una plazoleta al costado de la costanera santafecina donde nos esperaban con ensalada de fruta y más agua.
45 minutos después emprendimos el regreso por el mismo camino, parada en el pesaje con bananas y naranjas, parada en el peaje y vuelta a cruzar para llegar otra vez a la Plaza de los Inmigrantes cerca de las 7 de la tarde donde nos entregaban un choripán y una lata de birra.
Tremenda, Hermosa, Alucinante experiencia del cruce, fue un gusto hacer más de 500km para participar de esta movida organizada por la gente de Médanos Bike de Paraná.
Lunes 28, Gustavo había planeado hacer una travesía por caminos de tierra hasta Villa Urquiza, 30km de ida, 30km de vuelta, imposible estar de vuelta a las 5 de la tarde para entregar las cabañas. Yo dije conmigo no cuenten con los más de 62km del día anterior ya estaba echo (además sabiendo había llevado la 29 sin suspensión), Gustavo entendió y cambió a volver todos en la camioneta con el tráiler.
Eran cerca de las 9 cuando por fin se pusieron en marcha, Anita en la primera subida desertó, la hicimos volver a dejar la bici, mientras volvíamos a recogerla. Los caminos se encontraban medio blandos por la lluvia, peligrosos para transitar con la camioneta.
Cuando ya faltaba poco para llegar a la balsa que nos cruzaría el Río Las Conchas, Gus freno y nos dijo aquí no paso. Los chicos iban bastante adelante luchando con el barro hasta que llegaron a la balsa, sabía que Gra era la única que me contestaría el llamado, nos pusimos de acuerdo que nosotros llegaríamos por la ruta y que ellos siguieran hasta la playa.
Mientras todo esto sucedía vimos como una 4x4 volvía marcha atrás más de 500 metros por el barrial, confirmando la predicción de Gustavo.
Después de un largo derrotero llegamos a las playas de Villa Urquiza y encontramos al Grupo a la sombra tomando unas birras. Mientras Gus y Yo subíamos las bicis al tráiler el resto pidió unos sándwich y mientras comíamos contaron las peripecias del barro, de los que se cayeron, de los que lloraban sin saber qué hacer con las ruedas trabadas por el barro.
De regreso a las cabañas y luego de bañarse cada uno armo sus bolsos y fuimos partiendo para sus casas menos nosotros que visitaríamos las termas de María Grande a unos 40km.

Gra y Hugo

CRUCE de la CORDILLERA por PASO LIBERTADORES - MENDOZA (FEB/2010)

Mi mamá decía “cuando una cosa empieza mal, difícilmente cambie”.
Cuando decidimos hacer el cruce de los Andes por Las Cuevas en el 2008, eran 4 mujeres (Gra, Cecilia, Mariana y Mónica) y Yo, cuando todo estaba casi listo, y solo faltaba comprar los pasajes, una, no diré cual, tuvo problemas monetarios y a último momento cambiamos para hacer la “Ruta de los 7 Lagos” por ser más económico, que a la larga resulto igual de caro ya que cuando pudimos en vez de acampar, alquilamos cabaña y hasta casa.
En el 2009 el cruce, pasó al olvido y nos fuimos al Uruguay. Pero en el 2010, volvió a resurgir con fuerza y comenzaron a agregarse varios integrantes nuevos, como novios, amigos del interior de Buenos Aires, amigos del exterior como ser uruguayos y hasta del Ecuador, y parientes de Chile que cruzarían en Bus para volver en bici.
Así fue como volvimos a remarcar el camino cambiando etapas, distancias, y comenzamos a entrenar.
Una de las participantes decidió que era su momento de realizar con anticipación una competencia de mtb, (la transpatagonia), carrera que se realiza cruzando 2 veces la cordillera por los pasos de HuaHum y Calirriñe, y que llevo al grupo a retrasar la Travesía por superposición de fechas. Al poco tiempo ya eran varios los que habían decidido también correr esta carrera, bajándose ya una integrante por falta de vacaciones, mientras otro integrante un día nos decía una cosa y luego otra, al punto de enterarnos el mismo día del viaje de su no concurrencia.
En los entrenamientos comenzaron a haber distintos puntos de vista, los que entrenaban para una carrera y los que entrenaban para una travesía cicloturística.
Una de las participantes comenzó a tener dificultades laborales, y debió bajarse del grupo, inmediatamente y en cadena también se bajaron su pareja, su pariente chilena y su amiga ecuatoriana, por lo que el gran grupo quedo reducido solo a: Mariana y Ernesto (uruguayo), que luego de la carrera se juntarían con nosotros en Potrerillos, achicando la travesía en una etapa.
En noviembre de 2009, compramos una camioneta y con Graciela decidimos irnos un par de días antes y mientras esperábamos a los Bikers, disfrutar de las Termas de Cacheuta, localidad próxima al lugar de encuentro.
Para enero de 2010, la mamá de Graciela tubo una recaída, en su débil estado de salud, que hasta último momento nos mantuvo en la duda de viajar o no.
Decididamente el sábado 13 de febrero y sin entrenamiento, a las 8AM partimos con la camioneta, cargada de bicis, alforjas, bolsos y reposeras, con rumbo a Mercedes, San Luis, inicialmente y al otro día hasta Cacheuta, Mendoza. Apenas subimos a la autopista 25 de mayo, comenzó a llover, en Lujan creímos que la tormenta había pasado pero desde Carmen de Areco la lluvia nos acompaño hasta cruzar la provincia de Córdoba, casi 600 km de lluvia y spray, para mí que hacía más de 15 años que no manejaba en ruta y teniendo que pasar camiones. Pero bueno, a eso de las 5 de la tarde llegamos a Mercedes, luego de dar un montón de vueltas encontramos un hospedaje donde pasar la noche, una vez en la habitación me tire en la cama y dormí una profunda siesta que me saco los nervios y el estrés del viaje, levantándome con hambre.
Como era sábado de carnaval, el restaurante del Hospedaje cortaba la calle poniendo mesas y armando un show artístico.
Elegimos cenar parrillada con birra, luego mientras disfrutábamos del espectáculo en la calle, apoyados sobre la pared del restaurante, Gra dijo como al pasar, -estoy mareada- y acto seguido se desmayo, deslizándose de entre mis brazos hasta quedar sentada en el suelo, inconsciente. Entre mis gritos y sopapos, la gente comenzó a rodearnos. Salió uno de los mozos que había sido testigo desde el interior, avisándome que ya había llamado a la ambulancia. Como Gra seguía sin reaccionar, una de las personas me pregunta, -porque no la entramos-, ya que estaba sobre la vereda, mientras yo la tome de las axilas, un señor la tomo de las piernas y una señora grandota ayudo tomándola de la cola y la entramos al salón donde los músicos entraban en calor, sentándola en una silla y mientras Gra volvía en sí, un músico se saco la campera para abrigarla. Con una vocecita Gra me dice que está mejor, que la lleve a la habitación y una vez que pudo con mi ayuda levantase, medio caminando y medio a la rastra llevamos a la puerta. Antes de entrar Gra me dice -voy a vomitar- y acto seguido se agacha sobre una maceta y larga parte de los chinchulines que había comido. Entramos directo al baño y siguieron el chorizo, el vacio y hasta el cordero, por un lado y por el otro. Logramos llegar hasta la cama acostándose temblorosa.
Mas o menos a la media hora llego la ambulancia interrumpiendo el show en la calle, entro el médico y el enfermero, y luego de revisarla, decreto descompostura por el estrés del viaje, (o borrachera para los de afuera) se ofreció a inyectarle un calmante para los vómitos, pero Gra se negó aludiendo que esto haría que al día siguiente no se encuentre en condiciones de seguir viaje, entonces el médico recomendó dieta líquida por 24 horas y se fue.
Al día siguiente nos levantamos temprano, Gra se encontraba algo mejor, mientras yo me preparaba, hizo café para mí y ante mi sugerencia ella se preparo un té de coca, que la recompuso como para seguir.
Y así salimos de Mercedes, con buen tiempo climático y llegamos a la ciudad ahora “Gran Mendoza” y luego de dar mil vueltas localizamos un Centro de Información Turística en la terminal de micros, a la cual llegamos de casualidad luego de perdernos varias veces en la infinidad de autopistas que cruzan la ciudad.
La información era dar varias vueltas hasta subir a una de estas autopistas que corre hacia el sur del Gran Mendoza y seguir los carteles, el asunto es que nunca apareció un cartel que nos diga Cacheuta, así que decidimos parar en una estación YPF, donde me informaron que nos pasamos, pero había una solución, salir en el próximo cruce y buscar el camino a la Destilería, que nunca vimos.
Esa salida era precisamente la RN7 y luego de hacer Kms y Kms, aparece el cartel “Potrerillos”, lugar en el que debíamos reencontrarnos con Mariana y Ernesto pero dentro de dos días, nuestro mapa indicaba que este poblado y Cacheuta se comunicaban por un camino interior, por lo que decimos ingresar y tomar ese camino.
Luego de varias vueltas paramos en el cuartel de bomberos donde nos informan que al llenarse el Dique de Potrerillos, allá por el 2004, la ruta, el pueblo y hasta la vieja estación de tren quedaron bajo el agua, cortando toda comunicación, y que la nueva ruta pactada y que debía estrenarse en 2007, todavía estaba en veremos, así que la única solución era volver sobre nuestros pasos o ruedas.
Decidimos quedarnos para ver como era el poblado, y arreglar donde dejaríamos la camioneta luego de partir en bici.
Nos encontramos con un lugar muy cercano a la Gran Mendoza donde los fines de semana llegan una infinidad de visitantes, acampando por cualquier lado, y lleno de negocios que les ofrecen comidas, souvenir y hasta baño, pero por la tarde del domingo desaparecen los visitantes y también los negocios y sus comerciantes.
Las cabañas que dicen estar en el poblado, están a varios Kms de la entrada y por caminos que suben a la montaña. Ante esta situación decidimos acampar en el camping del ACA, donde nos permitirían dejar la camioneta a seguro y hacer la travesía, y luego de varias vueltas, a 7 Kms de la entrada encontramos unas cabañas donde podríamos juntarnos.
A la mañana siguiente con Gra ya recuperada, decidimos mudarnos hasta las Termas, mientras lleno el tanque de la camioneta, le pregunto al playero y este me informa que los micros que vienen de Chile no tienen autorización para ingresar a Potrerillos, y que en la ruta no se puede hacer carga y descarga, y no sabe si en Uspallata los micros entran. Bueno con esta info, veremos si podemos bajar con las bicis en Uspallata y hacer el camino pedaleando hasta encontrarnos con nuestra camioneta o de lo contrario tendríamos que seguir a Mendoza, dejar las bicis donde se hospeden Mariana y Ernesto y volver en micro hasta este poblado para buscar a nuestro vehículo, un verdadero despelote.
Y seguimos sumando.Tomamos la ruta RN7, sobre nuestros pasos, esta vez logramos descubrir el desvío, y doblamos, unos pocos Kms y el camino se corta en T, como no hay cartel, preguntamos, respuesta: -doblen a la derecha hasta la rotonda, doblen a la izquierda hasta la rotonda y doblen otra vez a la izquierda y desde allí sigan la cartelería-. Todo bien hasta que llegamos a otra rotonda que no estaba en los planes, volvemos a preguntar y por fin nos informan una salida y luego de unos Kms aparece el hermoso cartel “CACHEUTA”, al fin, vamos pasando complejos de cabañas mientras subimos la montaña hasta que por fin veo el puente de entrada a Cacheuta, directo a las termas, quiero estacionar, al sol 15 pesos, a la sombra 20 mangos, entrada 20 pesos el día.
Primero buscamos alojamiento: cabaña para dos, 220 por día, volvemos por la ruta único camino, y nos quedamos en el camping, 45 por día, chiquito y tranqui.
Luego de armar la carpa, volvemos caminando a las termas, donde descubrimos un lugar hermoso, enclavado entre montañas, con agua termal caliente y fría, con mucha alegría, donde pasamos el día.
En el camping mientras tomábamos mate nos damos cuenta que no hay señal de celular, el encargado no comenta que deberíamos salir por la ruta hasta doblar la montaña, unos 4km, agarramos la camioneta y salimos, al tiempo los celulares comienzan a sonar.
Información recibida:
- Lautaro todavía no nació, Caro sigue aguantando,
- Mariana y Ernesto, esa noche toman el micro con destino a Mendoza, terminaron la carrera y salió todo bien,
- La mamá de Gra sigue estable,
Bueno todo ok, volvemos al camping para buscar la cena, que a las 21 cierran todo y se van.
Nuevo día de termas, nos hicimos amigos de una pareja con dos nenas en el camping y pasamos el día juntos en las piletas, como ellos ya se iban para San Juan nos despedimos en la salida. Descubrimos un boliche entre el berenjenal de casuchas cercanas a las termas y a la noche volvimos a cenar pizza. Previamente pasamos a levantar mensajes,
- Caro sigue en la dulce espera, Diegote está en su casa y Agostina está cada vez más mimosa,
- María sigue bien, Gloría se enoja y le dice a Gra que se deje de joder y no llame más y que disfrute de sus vacaciones.
- Con los chicos se complica, ellos llegan esa noche pero las bicis recién mañana a las 10,
Despues de desayunar, levantamos campamento con destino a Potrerillos, salimos, cuando aparecen los primeros sms, nos enteramos que las bicis no venían ese día, recién al otro día, decían. Cambiamos destino, bajamos otra vez a la Gran Mendoza.
Luego de circular por varias calles inencontrables en el plano, el destino nos llevo por una esquina, donde hay una estación de servicio que ya habíamos pasado, en nuestra visita anterior y nos habían indicado como llegar a la terminal de micro, lugar de encuentro con Mariana y Ernesto. Mariana nos recibe llorando y nos pone al día con las noticias, de las bicis no se sabía nada, en un momento les decían que estaban en viaje, en otro les decían que todavía estaban en Neuquén.
A las 18 se sabría, buscamos alojamiento y nos quedamos en un Hostel. De mala gana aprovechamos el día y pagamos un city-tour en bici por la localidad de Maipú con bicis prestadas, haciendo degustaciones en 3 bodegas y terminando con un asado y pileta.
Las degustaciones resultaron un fiasco, nos llevaron en camioneta hasta Bodegas López, una conocida bodega de vino bueno pero no tanto, luego de presentadas las desastrosas bicis, haciendo unas 10 cuadras llegamos a bodegas Giol, empresa fundida y hoy solo un museo de lastima.
Al entrar Gra se da cuenta que le falta el celular, uh se le cayó, pero donde, con el mío llamo y extrañamente suena pero no pasa al contestador, a Mariana le pasa lo mismo, nuestro guía sale para hacer el trayecto al revés, llega hasta López y vuelve sin haber encontrado nada, dejando aviso en la bodega. Terminamos el recorrido y salimos, en eso suena el celu de Mariana con un “sms” con la leyenda “llámame” con el número de Gra, llamo yo y una voz de hombre me dice haber encontrado el celular, roto como si le hubiera pasado un coche por encima, este señor saco el chip y se lo puso al de él ya que sonaba pero no podía atender, poco tiempo después se nos acerco una moto y el señor nos trajo lo que quedo del celular y el chip.
La tercera bodega resulto un bodrio que no recuerdo ni el nombre, y nuestra única conversación era de celulares.
Seguimos luchando con las bicis por varias calles hasta llegar a una hermosa quinta donde nos esperaban con asado y pileta, y donde también estaban los dos holandeses del grupo, que no quisieron andar en bici y los trajeron directamente de López.
Nos metimos en la pileta disfrutando de la hermosa y caliente tarde, hasta que nos avisaron que el asado estaba listo. Mientras comíamos disfrutamos de una linda conversación con esta pareja homosexual de europeos y con una pareja de chilenos y lo que parecía una salida común pasó a ser un lindo recuerdo.
Hoy llegan o no llegan, Mariana y Ernesto salieron temprano para Andesmar con la esperanza de reencontrarse con sus bicis, poco tiempo después Mariana llama informando que los siguen verseando, y con seguridad nadie sabe donde mierda están.
Llega otro “sms”, es Diego nació Lautaro.
Nos ponemos a conversar con Gra, y estamos repodridos, esta provincia nos trato para el culo, y resolvemos informarles a los chicos que nos volvemos para casa, y que esta Travesía quedo cancelada. Después de consolar a Mariana, armamos los bolsos y los convencemos para que se queden con lo necesario y lo demás se lo traemos nosotros.
Y así nos volvemos de Mendoza, sin el Sol y sin el buen vino. Donde todo nos fue esquivo. Donde me quedo una gran desazón, no por haber cancelado la travesía, sino por no haberla cancelado antes de que comenzara, en el mismo momento en que los participantes se bajaban y haber hecho otra cosa por nuestra cuenta.
Hugo Nacarado
Febrero 2010
Nota 1: Las bicis recién fueron entregadas 3 días después de que nosotros nos volviéramos.
Nota 2: Como lo cuento en la siguiente Travesía, estábamos en Saldungaray, un pueblito de la pampa húmeda, cuando suena el celu de Gra, y era una llamada de su compañera Paola, preguntando si estábamos en Chile, y allí nos enteramos del terremoto.
Y pensar que mi idea era una vez llegados a Valparaíso tomar un micro para conocer Santiago.

DOBLE CRUCE DE LOS ANDES - ENERO/2000

A medida que la camioneta iba llegando a Villa Carlos Paz, en Córdoba, nos dábamos cuenta de lo bueno del grupo que se había formado. Eran tantos los ciclistas que Gus tuvo que contratar otra camioneta para llevar a todos, y así uno detrás del otro nos dirigíamos a Mina Clavero para hacer los famosos descensos. Nuestro chofer volvía a poner el casete de “Gina” y mientras varios cantábamos a toda voz, las chicas bailaban al ritmo de la conocida cumbia, y así nacieron las “TROPPI BIKER’S”.
A nadie extraño que la mayoría se anotara para hacer el primer Doble Cruce de Los Andes, yendo por el paso Hua-Hum y volviendo por Carirriñe, completando toda la vuelta.Fueron pasando los meses, hasta llegar al 21 de enero de 2000, día de la partida, nos fuimos juntando en la puerta de la casa de Gus, y mientras unos subían las bicis al tráiler, otros ayudaban a cargar bolsas y cajas con alimentos.Los 23 asientos del micro de Roberto Panigazzi, iban completos, en San Martín de los Andes nos esperaban otros 12 Bikers más.
Para nuestra desgracia el viaje fue un calvario, por imprudencia de Panigazzi en medio de la ruta del desierto nos quedamos sin gasoil y casi una hora después, conseguimos un conductor que nos tirara unos litros del sagrado combustible, y así llegar a la lejana estación de servicio.Veintinueve horas después pudimos llegar al esperado camping “Amigos de la Naturaleza”, en las afueras de San Martín donde nos esperaba el resto del grupo y las pizzas libres.

Día 2: SMA – Nonthué
Amaneció fresco pero con cielo despejado, anunciando un hermoso día para comenzar la subida. Cuando comenzamos a armar las bicis nos encontramos con un verdadero despelote de bolsos y paquetes, que debíamos embolsar e identificar con el nombre.Pasadas las 10 de la mañana partimos, envueltos en un nerviosismo donde todos querían ir al frente. Fuimos llegando al centro de la ciudad y luego de un recorrido donde todos nos preguntaban y se quedaban sorprendidos al ver 34 ciclistas con sus remeras multicolores.Comenzamos a subir, luego de un caracol muy duro llegamos a un mirador del hermoso Lago Lacar, Gus repartió caramelos y pasas de uva y seguimos.El camino nos fue llevando a subir cerros y cruzar valles, hasta llegar a Cerro Yaco en cuya cima almorzamos, Gustavo nos sorprendió con una picada de fiambres y quesos.En el descanso mientras algunos bajaron hasta el Río Hua-Hum otros optaron por una siestita.Volvimos al camino siempre de ripio, con una alucinante bajada para continuar por un largo valle con mucho viento en contra, que nos fue gastando energías, por fin llego la última subida y llegamos al Camping Nonthué en el margen oeste del Lago Lacar.Fuimos eligiendo el lugar para armar las carpas mientras preparaban el termo-tanque a leña para bañarnos.Ya cambiaditos nos juntamos alrededor de la mesa donde el Vasco, colaborador de Gus preparaba unos capelletis a los 4 quesos, vino y gaseosas a discreción.

Día 3: Nonthué – Neltume
Nuevamente amaneció fresco pero despejado, el Sol todavía no había superado los cerros linderos cuando partimos, unos pocos kilómetros nos separaban de Hua-Hum límite con Chile, pasamos rápidamente la aduana argentina y entramos a la zona internacional, el camino transitaba por un bosque de Lengas y todo alrededor era verde.
Llegamos a la aduana chilena y luego del papeleo debimos esperar que revisen la camioneta y por fin partimos.Para nuestra sorpresa el camino se hallaba cortado, debíamos cruzar un puente de madera inexistente, la última nevada de lo había llevado.Nos indicaron una senda por un aserradero recién trazado, mientras esperaban la construcción del nuevo puente, ahora de cemento.Ibamos por una senda ensanchada en medio de la selva Valdiviana, con piso de ripio y restos de maderas cortadas que hicieron estragos en muestras cubiertas.La temperatura comenzó a subir alevosamente y ya no sabíamos que sacarnos.Una dura y terrible bajada de ripio y piedras hizo que mi campera de polar se enroscara en la rueda trasera, por suerte pude darme cuenta a tiempo y evitar una lamentable caída, no así para la campera que quedara con varios sietes.Llegamos a tiempo al Lago Pirihueico para tomar el Ferry que nos cruzaría a Puerto Fuy.Fuimos subiendo las bicis y cuando partimos Gus y el Vasco sacaron la hornalla y comenzaron a preparar el almuerzo, arroz con atún, mientras el resto recorría el ferry y se sacaba fotos con el Volcán Choshuenco de fondo.Por fin bajamos unos 11 kilómetros nos separaban de Neltume, localidad donde haríamos noche.
Algunos tuvimos suerte y nos toco las blandas camas de la hostería, otros debieron dormir en el duro y frío piso del cuartel de bomberos. Treinta y cuatro Bikers eran muchos para el pueblo.Esa noche nos homenajearían con su tradicional chivito al palo (¿?).

Día 4: Neltume - Liquiñe
Luego del desayuno salimos a sacarnos fotos por el poblado, cuando volvimos Gus estaba comentando un camino alternativo pasando por el salto de Huila-Huila, el río del mismo nombre corre por un cañón de lava volcánica produciendo un salto.Salimos en sentido inverso y a los pocos kilómetros nos encontramos con este espectáculo de la naturaleza, dejamos las bicis para recorrerlo y hasta disfrutar de sus congeladas aguas.Continuamos por una ruta de ripio bordeando el Lago Neltume, hasta llegar a un cerro donde el camino se hace de cornisa con subidas y bajadas, muy peligroso por el ir y venir de camiones cargados de maderas, debimos realizar un desvío por la construcción de un puente en un cañadón y el camino se transformo en una recta que nos dejo en Liquiñe, pequeño poblado conocido por sus aguas termales, la intención fue acampar dentro del complejo termal, pero como este se hallaba completo, nos derivaron a un campo del otro lado del camino.Las condiciones sanitarias del lugar, no eran de lo mejor, la mayoría luego de meterse en el gran piletón de agua termal, opto por vestirse sin bañarse, y en vez de usar los sanitarios, usar el medio del campo.Esa noche cenamos otra comida típica, una mezcla de polenta con choclo y carne chivo y pollo.

Día 5: Liquiñe – Carirriñe
Dura la vuelta a casa. Ese fue el comentario del recorrido del día, en pocos kilómetros debíamos alcanzar los 1000 msnm. La salida del pueblo ya fue de ablande, para alcanzar un camino bordeando el río Liquiñe, otra vez en plena selva Valdiviana, al mediodía en un remanso paramos para almorzar y continuamos hasta la aduana chilena.Apenas cruzar la barrera limítrofe nos esperaba la subida más dura del camino, unos doscientos metros, rectos al 20% donde muy pocos se animaron a intentarlo y de los cuales solo dos lo consiguieron, hasta al micro debimos ayudar pues solo no podía.Pensábamos que ahora todo sería más fácil, pero la triste realidad fue otra, a las largas bajadas se sucedían largas subidas, la mayoría caminando con la bici a nuestro costado.Cuando ya no dábamos más nos encontramos con la aduana argentina, armada en un conteiner, ahora sí, 8 Km. de bajada nos separaba del Camping Carirriñe.Mientras tomábamos unos amargos, la mayoría de las chicas y algunos hombres se pusieron las mallas para realizarse unos baños en el “Pozo del Chancho”, antiguo y abandonado hotel termal, donde las aguas sulfurosas salen a la superficie produciendo unos pozos de barro termal.Otros optamos por descansar y seguimos con los amargos. Al tiempo nos fuimos, por fin a bañarnos. Cuando las chicas volvieron el agua caliente se había acabado, y debieron usar agua apenas tibia.De cena torteletis a las tres salsas, espectacular.

Día 6: Carirriñe – Lago Verde
Nuevamente fresco pero hermoso, con una buena bajada por delante. Cruzamos un río de lava, y luego un hermoso bosque de algarrobos, dejamos las bicis para llegar hasta la naciente del Río Epulaufquen donde tomamos unos mates y algunos aprovecharon para bañarse, luego subimos hasta donde dejamos las bicis y llegar hasta Lago Verde. Mientras preparaban el almuerzo recorrimos sus playas de lava negra y frías aguas.Hasta que se hizo la noche y luego de la cena alrededor de una gran fogata, charlábamos y contábamos historias, tomando ginebra caliente.A medida que el alcohol nos fue volteando nos fuimos a dormir.

Día 7: Lago Verde – SMA
Y tenía que suceder, amaneció encapotado, frío y por momentos lloviznaba, 85 Km. para el final, la mayoría plano o en bajada, con una ruta muy mala.Los primeros kilómetros fueron bordeando el Lago Curruhue Grande, con vistas espectaculares y zonas de derrumbe, una recta nos llevo al Parque Nacional Lanin y en uno de sus recodos se largo. Aquí cometimos un error, paramos para tomar un caldo caliente, debiendo esperar amontonados bajo un toldo improvisado que se caliente el agua, donde casi todos nos mojamos y la mayoría se enfrió.Como la lluvia parecía no parar, decidimos continuar, hasta llegar al Lago Lolog, donde el cielo se apiado de nosotros.El grupo se había diezmado mucho cuando llegamos nuevamente al Camping Amigos de la Naturaleza, mientras los primeros llegaron con luz, los últimos llegaron en plena noche.Aquí por suerte las duchas estaban perfectas y poco a poco todos nos fuimos calentando.Habíamos llegado con un día de anticipación, esa noche nuevamente pizza y birra y a la bolsa.

Día 8: Festejos y Despedida
A medida que terminábamos de desayunar fuimos juntando las pertenencias y al mediodía festejamos el Doble Cruce con unos ricos chivitos patagónicos al asador.Eran las 4 de la tarde cuando veíamos perderse en la ruta el micro de Panigazzi, para ellos la pedaleada se había terminado, para nosotros nos quedaba una semana más.
Con Gra volveríamos al Lago Lolog y acamparíamos en Puerto Arturo y de regreso subiríamos el Cerro Bandurrias para conocer Playas Blancas, dentro del territorio Mapuche.



Por: Gra y Hugo
grayhugodeviaje@yahoo.com.ar



FIN