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De la Montaña al Mar



El 2013 fue un año jodido para mí, cada vez me está costando más salir a andar en bici, Gra le echa la culpa a la Kangoo y a la compu, que cada vez me cuesta más levantar el culo de la silla, y puede ser verdad.
Cuando a los reclamos se sumó Cecilia no tuve más escusas y me puse a organizar algo, y se me ocurrió volver a Bariloche para hacer algunos recorridos simples que siempre nos quedaron en el tintero, como el circuito chico y algo que siempre me quede con las ganas, poder bajar en bici el Cerro Campanario y el López.
Para esto había que olvidarse de la ciudad y alojarse directamente en Colonia Suiza, que ya era atrayente.
A beneficio de Cecilia decidimos tomarnos la primera quincena de febrero, y una vez todo organizado La Ceci se bajó por problemas familiares. Y bueno quedamos solitos.

El 1° de febrero a las 6 de la mañana salimos con rumbo a Gral. Roca, según el pronóstico nos preparamos para tener lluvia todo el viaje, pero apenas tomamos la RN5, el cielo se despejo he hicimos todo el recorrido con el aire a full, después de un extenuante viaje llegamos, en la misma rotonda de entrada hay una parrilla y atrás un hotel. Nos alojamos, me bañe y me dormí La siesta, desperté para cenar y otra vez a dormir. 
Despertamos con un día de mucho calor y cielo despejado, en Piedra del Águila aparecieron las primeras nubes y mientras cruzábamos el Valle Encantado comenzó a caer una llovizna y al llegar a Bariloche se sumaron unas fuertes ráfagas de viento, que me tiraban el auto hacia la banquina. 
Luego de unos 3km de un camino de tierra muy roto llegamos a Colonia Suiza y al Camping Ser (Muy Recomendable) donde nos asignaron un Dormi (ya reservado).
Como era domingo bajamos las cosas, nos abrigamos (hacia unos 10°) y salimos a recorrer la Colonia y al parque de los artesanos donde casi todo es de la familia Goye. Compre un porrón de cerveza artesanal Valais y descubrimos las tortas de la Abuela Goye, inmediatamente Gra eligió una porción repleta de frutas finas con chocolate y crema que gentilmente repartió, insaciable siguió con un waffle también repleto de frutas y cremas, mientas devorábamos estas exquisiteces la llovizna iba y venía. Saciado el apetito de la merienda nos retiramos al Dormi donde tomamos unos mates. En la puerta de la Hostería “Juan Goye” una chica vendía unos panes caseros, pensando en la cena salimos, uno relleno de queso y aceitunas y uno común para el desayuno y de paso nos vendió mermelada de Sauco, la que más me gusta, y ahora si a dormir la siesta.

Amaneció igual, mucho frio, mucho viento y una lluvia que iba y venía, desayunamos y resolvimos ir con la Kangoo a averiguar al Campanario si nos subían y como bajábamos, allí nos enteramos que solo se sube en silla y se baja en la misma silla o caminando, en bici NO. Seguimos hacia Bariloche buscando un cajero, y así llegamos a la ciudad. Por no pagar en estacionamiento medido dejamos la camio 7 cuadras para arriba y bajamos al centro. El Banco Nación tenía un solo cajero y una cola de media cuadra, seguimos buscando otros bancos con la Red Link, y mientras mirábamos vidrieras, cruzamos el Centro Cívico hasta encontrar el Banco de La Pampa, vimos algunas cosas para comparar pero yo me negaba a subir con peso. Volviendo, pasamos por la administración de Parques, donde nos informaron que al López tampoco se puede subir con bicis (me quede con las ganas) pero también nos comentaron que en el Catedral inauguraron una senda exclusiva para bicicletas por entremedio del bosque, que te lleva al Gutiérrez y no es el conocido balcón, también nos informan que ahora se puede acceder al Guillelmo por la reconstruida vieja ruta al Bolsón, unos 11km.

Amaneció parecido, más frío, más viento pero sin lluvia por el momento, bajamos a la playa del Moreno Este (este Lago está dividido por un puente, por eso el nombre) la pared del López nos tapaba el viento y luego de unos mates volvimos al Dormi, donde nos cambiamos sacamos las bicis y no fuimos a hacer un recorrido de 8km que nos llevó hasta la otra margen del Lago por un camino de cornisa. Volvimos para el mediodía, era la hora de las Truchas, decidimos aceptar la oferta de “Aire Sur” típico suizo, (media trucha enorme con salsa al limón, papas rusticas y ensalada, Cerveza artesanal La Cruz y postre), volvimos al Dormi, ya que se había sumado la lluvia, por las dudas compramos más pan relleno.

Hoy parecía que iba a mejorar, nos vestimos de ciclistas con buzo y campera, subimos las bicis a la camio y partimos rumbo al Guillelmo, en Villa Mascardi la entrada encontramos una despensa y enfrente una plaza con bancos, todo nuevo, dejamos la Kangoo y comenzamos un camino de ripio angosto, con subida y bajada que nos dejó en una tranquera cortando el paso a vehículos motorizados. Más descensos y llegamos a la playa del Lago, caminamos unos metros, varios carteles indicaban No Acampar, No hacer fuego, etc. Otra vez en el camino de tierra húmeda y ripio íbamos bordeando la margen del Lago, pensar que esta era la ruta al Bolsón. El cielo se ponía cada vez más plomizo, teníamos la sensación de ser los únicos en la zona, solo se escuchaba el ruido de agua y algún que otro pájaro, de la ruta que estaba allí del otro lado no llegaba nada, por más que se veía pasar algún que otro vehículo. El camino se hizo más desparejo y angosto y sin bordes sobre el lago, y de pronto se transformó en ripio y en piedras, circular se hacía peligroso, una caída significaba un golpe duro, el paisaje dejo de tener importancia y solo veíamos por donde pasaba las ruedas, en una curva ciega encontré un viejo paredón de contención del agua y paramos era el lugar justo para el mate. En un momento la ruta se aleja del agua y se mete en un bosque, estábamos en la mitad del recorrido, la segunda parte fue más salvaje, rocas más grandes que sortear, agujeros hasta llegar al final con sorpresa, deberíamos cruzar un arroyo pero el puente no estaba, así que  ponerse en patas y a cruzar caminando sobre las piedras, me mando primero, no sé qué dolía más el agua frizzada o las piedras en la planta de los pies, el agua me llegaba a media pierna y cruce, Gra que llevaba calzas largas se las subió bien y cruzo. A unos mil metros encontramos la ruta, camino de vuelta a la camio y a las empanadas reservadas en la despensa. De nuevo en el camping decidimos cenar pastas en el Restaurante Patagónico (5 tenedores), sobre la Bustillo. Volver por el camino de ripio en una tremenda oscuridad fue un castigo.

El día otra vez igual, sacamos las bicis y salimos a recorrer el circuito chico, la RP74, mitad tierra, mitad piedra en lenta pero constante subida nos llevó al asfalto, a la derecha el punto panorámico, nosotros tomamos hacia la izquierda a Bahía López, subimos y bajamos y llegamos al arroyo del mismo nombre donde un puesto vende café y comidas rápidas, paramos me tome uno, mientras Gra sacaba fotos, seguimos hasta una bajada que nos dejó en la Bahía, deje que la bajada me llevara pero el viento en contra me hacía ir a 10km/h cuando doble a mi izquierda el viento me tiro, apenas tuve tiempo de poner el pie, tal era la fuerza del viento que penetraba por la bahía que era imposible mantenerse parado siempre estabas luchando. Lentamente nos acercamos al amarradero sacamos unas fotos pero no era lugar para tomar unos mates, así que salimos y comenzamos a subir, llegamos a un mirador donde un puestito vendía artesanías y chocolate caliente, Gracias!!!. Seguimos subiendo y llegamos al puente que separa el Nahuel Huapi del Moreno Oeste, donde el viento era más fuerte y luego de las fotos hasta la entrada del Lago Escondido, para encontramos con un cartel prohibiendo el paso de bicis, salimos bajadita y subida hasta la entrada a Villa Tacul, todo en subida. Llegamos al Bosque de Alerces (solo caminantes) seguimos y nos encontramos con Puerto Pañuelo y el Llao Llao que esta allá arriba, era pasado el mediodía y como Gra no se iba a pagar el almuerzo en el famoso hotel, buscamos otro lugar. Ya estábamos en la Avda. Bustillo, una cuadra más y un coqueto restaurante donde el plato del día era “Guiso de Lentejas” y como no quería dejarlas me las comí.
Llegar a la rotonda de entrada a la Colonia fue un calvario, casi todo iba para arriba, PUFF, PUFF, Gra ya me estaba esperando y nos lanzamos en bajada hasta el puente, sacamos las fotos y seguimos para llegar al camino de ripio (nuevas fotos) y por fin el camping. Rápidamente nos cambiamos, ya estaba por cerrar la Feria Artesanal, él Goye de las truchas al disco nos vendió su última porción y la Goye de las empanadas nos preparó media docena entre carne y más trucha, ahora sí con la cena lista volvimos al Dormi, para descansar, bañarnos y estar listos para la comer.
Estábamos aburridos de tanta inclemencia del tiempo, Gra fue a la administración y pagó la estadía, cambiábamos montañas por Mar, Hola Monte Hermoso allá vamos.
Hugo Nacarado
16/02/2014

CON LA CAMIO POR LAS PLAYAS DE RIO NEGRO



Ciclísticamente el 2011, fue para nosotros un año de mierda, para febrero después que volvimos de Pehuenia, Gra comenzó a sufrir una artrosis en el hombro derecho que la hizo bajarse de la bici y la llevo a una operación que recién le permitió volver a subirse a principios de diciembre.
Con semejante año, los planes de hacer una travesía este verano, quedaron en los papeles. Pero como algo hay que hacer, resolvimos realizar una travesía pero con la nueva Kangoo, hacia playas donde es difícil llegar en bici, como el circuito de Río Negro.

*Salida
El 10 de enero, salimos de casa con destino intermedio de Monte Hermoso, donde pararíamos unos días para aclimatarnos. Como era de esperar después de pasar una noche de casi 30º, el pronóstico de lluvia en el viaje, se cumplió. Llegando a Azul el cielo se puso negro como la noche y se largo un diluvio, que duro muy poco, pero nos sirvió para probar la Camio en esas circunstancias. Para cuando llegamos a Monte estaba apenas nublado, nos dirigimos directamente al Hotel Saúl, nuestra base en anterior visita. Dos días fueron suficientes para ya estar arrebatados por el sol y habiendo disfrutado de las playas y los churros de esta hermosa ciudad, decidimos partir. Era época de crisis de combustible y después de más de una hora de cola, logramos que nos vendieran 100 pesos pero de nafta Premium, la más cara.

*Desierto, Mina y Playas
Para evitar la colita de la Provincia de Buenos Aires, el camino más directo es desviarse después de Bahía Blanca hacia la Pampa por la RN33 y cruzar el desierto por Rio Colorado y desde allí desviarse hacia la costa por la RN251 a San Antonio Oeste, empalmando nuevamente con la RN3 y de allí directo a Sierra Grande y el desvió a Playas Doradas, nuestro destino.
Buscando una estación de servicios, sin darnos cuenta entramos al centro de Bahía, donde pudimos llenar el tanque y nos informaron como salir, debimos volver a preguntar varias veces hasta ubicar la ruta deseada.
Durante el trayecto constantemente iba mirando el marcador de combustible y tratando de no excederme en la velocidad para no incrementar el consumo. En Río Colorado pudimos llenar el tanque y al entrar a la RN251 comencé a subir la velocidad a 140-150km/h, ya que íbamos solos, esto hizo que el medidor bajara también velozmente y al llegar a la última rotonda donde debería estar la estación de servicio, y verla en refacción hizo que en vez de tomar el desvío a la RN3 entre directamente a la ruta que lleva a Las Grutas.
Muy gentilmente en la oficina de informes del balneario, llamaron a una estación en mi camino, para verificar la existencia de nafta y me indicaron como llegar. UFFF, con la tranquilidad de tener otra vez con el tanque lleno, llegar a Sierra fue un trámite, habíamos visto en la ruta varios carteles de publicidad de este balneario pero una vez en Sierra, no había indicios y debimos pedir ayuda.
Tras 8km de asfalto y 22km de desastroso ripio con serrucho llegamos por fin a Las Playas Doradas.
Pequeño poblado en formación, con un hotel, muchas casas y deptos en alquiler y dos camping, varios almacenes, algunos restaurantes, y una heladería-café, son la escasa infraestructura, pero con unas playas extraordinarias de agua cristalina y cálida. Y las famosas MAREAS que afectan a todo Río Negro.
Gra como no podía ser de otra forma, inmediatamente se puso a estudiar el tema, haciéndose una experta en mareas, sabía perfectamente a qué hora se cumplía la pleamar y cuando la bajamar, así sabíamos si teníamos que caminar 3 cuadras para llegar al agua o la teníamos allí nomas.
Nos quedamos en el Camping UNTER, donde todos armaban carpa pegado a la pared medianera por los vientos, que que por suerte no sufrimos.
Nos comentaron que pasando el muelle de la antigua Hipasam (La ex-minera de hierro, hoy MCC, de capital Chino), había un camping abandonado hace mucho tiempo con unas playas hermosas, así luego de desayunar nos fuimos con la Camio por un camino de ripio arenoso, llegamos al muelle de embarque y a la cementera pasamos las casitas de los trabajadores y encontramos lo que fue un camping muy bien puesto con un estanque australiano como piscina con escalinata de lajas y mucha arboleda, un largo camino llevaba al mar, pero decidimos volvernos por lo abandonado del lugar.
De camino al pueblo entramos por varios senderos hacia la playa, pero en todos los lugares las restingas hacían imposible llegar hasta el agua.
Volvimos a la Dorada disfrutando todo el resto del día. Cuando volvimos al camping este se estaba superpoblando, después de pasar tres días a puro sol, playa, mate y churros, resolvimos seguir el camino.

*Las Grutas (¿Playas?)
Salimos al desastroso serrucho, a una velocidad tranqui y llegamos al asfalto y a la RN3, nos metimos a una YPF y luego de una interminable cola nos volvieron a cagar y debimos llenar el tanque con la súper cara PREMIUM.
Un viento de cola nos hacia ir bien rápido y así llegamos a Las Grutas, que también estaban súper pobladas, en el centro de información encontramos a un señor que nos ofrecía un depto por tres días a razón de 300 la noche; según Gra que lo visito el lugar era medio deprimente y a unas 10 cuadras de ripio del mar, en el listado que nos habían dado vimos otro por la misma plata y con vista al mar, pero el dueño solo podía alquilarnos por un día. Ya nos estábamos yendo cuando el dueño llamó a un amigo y consiguió que este nos alquilara por los otros dos, también con vista al mar, frente a la bajada "La Rinconada", donde empiezan las Grutas.
Bajamos los bártulos y cruzamos para conocer esta muy reconocida playa. Nos recibió una muy buena pasarela, mitad cemento, mitad madera, que se convertía en escalinata y bajamos hasta unas piedras, a la derecha el parador que da nombre y a la izquierda una terraza sobre la duna que se usa para tomar sol, como para la pesca cuando el mar esta crecido, justo como en ese momento. Luego de ver a toda la gente amontonada nos fuimos a comprar la comida.
Balneario: integra el Golfo de San Matías, con una extensión mayor a los 5km de playas están cercadas por dunas de rocas de arena solidificada y al producirse la pleamar las olas rompen sobre estas, cuando se produce la bajamar dejan al descubierto una playa de más de 1 km., en su mayoría cubiertas de Restingas (resto de las rocas enterradas a ras y por efecto del agua de mar, muy resbalosas), para pasar esta cadena rocosa se han realizado varias bajadas.
Luego del almuerzo y una siestita, con la Camio nos fuimos más al centro parando en la Bajada "La Rueda", a pie descendimos el tobogán, el mar se encontraba en bajante pero todavía llegaba hasta las rocas. El espectáculo era alucinante, la gente sentada en sillas o reposeras, todavía comiendo, los chicos correteando por el agua, mientras ésta golpeaba a la gente y cuando se retiraba se llevaba lo que encontraba suelto: ojotas, ropa, comida o restos de comida, mientras se producía un gran bullicio y la gente trataba de recuperar sus cosas. Como era bastante tarde dejamos este espectáculo, bastante dantesco y en la primera escalera subimos volviendo a la
Camio, como quería conocer el centro, por una calle interior entramos a la Avda. que lleva a la publicitada "Bajada Dos", donde llegamos caminando, una tremenda rampa de cemento da acceso a la playa, a la derecha un parador impresionante de 2 pisos y balcón pintado de verde, la bajamar se estaba produciendo dejando ver el agua allá a lo lejos y una multitud disfrutando de la arena, aunque con un cielo nublado y posibilidades de lluvia. La calle daba acceso al conocido Crown Hotel-Casino y una infinidad de comercios gastronómicos y el comienzo de la peatonal, larguísima calle llena de negocios y de gente que desemboca en un shopping, comenzamos a pasear, descubrimos cerveza artesanal que compramos y regresamos al depto para cenar.
Durante la noche estuvo lloviznado y amaneció peor, debíamos cambiarnos de depto, volvimos a cargar a la Kangoo y cargados fuimos a conocer "Piedras Coloradas" por un camino de ripio y arenilla con fuertes subidas y bajadas. El balneario tiene a su izquierda unas casillas humildes, vivienda de pescadores, su playa es limpia cortada en dos por unas Piedras Coloradas (formaciones rocosas son del período precámbrico), que dan una imagen particular al lugar, un parador cerrado (por el clima ¿?), otro en construcción, más allá de la piedras una hilera de sombrillas de paja muy caribeñas y un kiosco. Lamentablemente el día no ayudaba y el lugar solo estaba concurrido por visitantes pasajeros como nosotros.
Mareas: Según Gra que me explico la cosa, es más o menos así, cada 6 horas el mar se mueve para arriba y para abajo, produciendo las mareas, el agua comienza a retirarse de la costa y luego de 6 horas llega a su punto más bajo (bajamar), se queda así entre 20 a 30 minutos según el viento y vuelve a subir tardando otras 6 horas en llegar a su punto más alto, ósea pleamar, esto hace que un día por la mañana el mar este aquí nomas y al otro día por allá a lo lejos. Muy complicado para el turista.

Volvimos a Las Grutas, seguimos hasta la Bajada, "Terrazas al Mar", por el complejo habitacional, y caminamos por la playa, a lo lejos se veía otras playas que parecían buenas, pero estas se encuentran dentro de una Reserva Acuífera y Ambiental, y una señorita Guarda Fauna no permitía el paso. Luego de mudarnos y almorzar, cruzamos a la Bajada "La Rinconada", pudimos apreciar que cuando sube el mar tapa 7 escalones de la escalera, pero al estar bajo descendimos y nos sentamos sobre unas piedras a tomar resolana y a matear. Volvimos al centro pero esta vez, más lejos y por la avda costanera dejamos la Camio casi en la puerta del Casino. El tiempo había mejorado y bajamos a la playa en "Bajada Dos", fuimos caminando hasta el agua a 100 metros y nos encontramos con una mar roja, producto de las algas, hasta unos 5 metros de la orilla, después el agua se tornaba verde y más adelante ya tomaba su color normal. En todo momento recibías una oleada tibia y al rato una oleada fría (no tan fría como Mardel), el efecto era relajante y placentero. Así estuvimos un rato hasta que Gra vio a un Prefecto (las playas están bajo el control de Prefectura), y se acerco a preguntar. Éste nos explicó que las algas por efecto de la bajamar se queman al sol y al subir las trae a la costa. También nos comentó que el no creía el cuento de la marea de Brasil, que el agua se calentaba por efecto de un volcán submarino en el Golfo. Después de escucharlo por bastante tiempo decidimos tomar un café en el Parador Verde. Y luego nos fuimos caminando a la peatonal, en el shopping nos encontramos con comida mejicana y le entramos a unas fajitas y a unos tacos y nos fuimos al depto.
Otra vez amaneció con ganas de llover, volvimos a "Las Terrazas del Mar", para tomar unos mates y mientras charlábamos con otros turistas se nos hizo la hora de almorzar, aproveche el tiempo y le di una lavada de cara a la Kangoo, que aparte de la sal y la tierra también recibió cenizas del puto volcán chileno y volvimos al centro para despedirnos de este Alucinante lugar.

*Más playas y Conchillas
Destino a San Antonio Oeste (SAO), apenas 16km. La calle principal que nos llevo al mar, a un parador todavía cerrado y a unas sombrillas caribeñas, pero con playa de canto rodado, estábamos en Punta Verde, el cielo anunciaba lluvia, solo una señora tomaba resolana, a lo lejos se veía el humo de dos chimeneas de una empresa de productos tóxicos, preguntamos por el balneario La Mar Grande, que figuraba en los planos y nos indicaron un camino arenoso hacia Las Grutas y totalmente desolado, que no nos invito a recorrerlo. Llenamos el tanque en una EG3 y nos cruzamos a San Antonio Este (SAE), 60km, antes de entrar pasamos por la enorme playa Las Conchillas y seguimos, SAE es un puerto de aguas profundas por donde sale y entra infinidad de conteiner, su población es muy escasa, apenas unas casa y 4 ó 5 restaurantes para los choferes de los camiones y para la tripulación de los barcos, fuimos hasta un mirador donde había un camping, también con sobrillas caribeñas y nos volvimos para hacer camping libre tras los médanos en Conchillas, donde habíamos visto varias carpas y casas rodantes, encontramos unos tamarindos que nos cubría del supuesto viento del mar y armamos la carpa, para llegar a la playa había que cruzar un médano de más de un metro de alto, de restos de caracoles y en la cima te encontrabas con unas playas interminables de agua limpia.
A lo lejos veíamos como se juntaban autos y la gente bajaba a disfrutar, quedándose cerca del parador Los Caracoles, único en el lugar. Al mediodía el cielo se había limpiado y el sol pegaba a pleno, caminando fuimos a probar suerte con el parador. El plato de rabas que cominos estaba tan rico que repetimos.
A la vuelta, nos sentamos a la sombra en muestras reposeras y Gra preparo café y nos dormimos una siestita.
Como a las 17hrs volvimos a la playa y cuando se estaba haciendo de noche nos llegamos hasta SAE para cenar, volvimos a la carpa, no sin antes disfrutar de un hermoso cielo estrellado y nos acostamos a dormir.

*El camino si, el camino no, mejor El Cóndor
Las Conchillas es un lugar para quedarse unos días, pero sin servicios es hincha bolas, bañarse en el mar y no sacarse la sal es para chicos. Volvamos a la civilización.
Originalmente desde aquí, tomaríamos la ruta de la costa conociendo playitas perdidas, pero el camillero de la salita en SAE, nos informo que a 70km la ruta estaba intransitable para autos comunes, la duna avanzó sobre el camino de ripio y no tenía noticias de que la hallan limpiado. Con esta info salimos a la RN3 con destino a Viedma, la futura Capital del país, junto a Carmen de Patagones, así lo decreto Alfonsín, o ya quedo en la nada, no sé. Entramos con la misión de llenar el tanque, por las dudas y luego dirigirnos hacia El Cóndor, en la YPF nos mandaron a la Petrobras y allí nos atendió un muchacho vestido con ropa de YPF, Non entendo.
Nos metimos por la costanera del Río Negro, encontrando un barrio muy paquete, con hermosas casonas, hasta llegar al puente del viejo Tren Patagónico y desde allí tomamos la ruta al Balneario.
Traspasando la arcada de entrada encontramos, una calle muy tranqui, con una gran plaza a nuestra izquierda y casas a la derecha, unas pocas cuadras pasando la poli y algunos mercaditos y llegamos a la rotonda con la avda costanera y la playa. En este lugar la playa es inmensa y apenas si se puede ver el agua, a lo lejos hay un parador, y para llegar tiene 2 ingresos de autos hasta ese parador. Era pasado
el mediodía y el lugar recomendado para almorzar fue precisamente el restaurante del camping Los Trentinos, que tenía un lugar justo para nosotros, dejamos la Kangoo en el lugar de la carpa y nos abalanzamos al comedero. Más satisfechos, armamos y decididamente nos fuimos a conocer las playas, que en este lugar no son tan anchas, plantamos sombrilla, dejamos las reposeras y la bolsita matera y al agua. Todo estaba en su justa medida, ni tan lejos y tan cerca, bastante cálida, limpia de algas, disfrutamos de unos mates con las donas de Homero, hasta que se nublo y comenzó la llovizna que al rato se transformo en lluvia y salimos corriendo, mientras en el horizonte los rayos caían al mar. Llegamos cuando la lluvia paso a torrencial y nos protegimos dentro de la Camio, viendo como el camping se llenaba de agua y rogando que nuestra carpa se hallara en una zona alta. De pronto comenzó a granizar, pequeña pero constante, no muy convencido corrí la Camio más abajo de los arboles, pues el viento arreciaba y eran eucaliptus. Al poco tiempo paro, quedando una llovizna molesta y salimos de la Kangoo para ver los destrozos, nuestra carpa resistió, solo algunos sectores estaban húmedos, nada que ver con otros acampantes donde el agua les había ingresado, mojando todo lo que se encontraba dentro de la carpa. Gra se fue a comprar fiambre y bebidas, mientras yo arme la soga para colgar las bolsas de dormir un poco humedas y ya de noche a dormir.
Amaneció con viento norte y encapotado, nos fuimos a matear a la desembocadura del Río Negro en el mar, una playa de arena impresionante llenaba el lugar, dimos una caminata y protegiéndonos del viento detrás de unos gigantes tamarindos, pasamos la mañana, no fuimos los únicos en elegir este lugar, constantemente llegaban autos, de golpe el cielo comenzó a limpiarse y el calor subió, era el mediodía y hora de volver al camping.
Luego de unos sándwich volvimos a la playa, volviendo a matear con las donas. Esa noche se largo una tormenta con lluvia que nos sacudía la carpa y nos mojo los toallones que quedaron a la intemperie, una razón más para emprender el regreso.

*Monte el lleno, pero hay que hacer cola
Ahora hicimos la colita de Buenos Aires, cruzando a Patagones, en un rápido trámite entramos nuevamente a Monte Hermoso, nuestro salto a casa. Fuimos a nuestro hotel, pero estaba lleno, nos enteramos que la temporada estaba a full, luego de mucho girar llegamos al camping YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes), había lugar para acampar con “baño privado” por 155 el día, nos dieron la llave del baño 2, y armamos la carpa, nos inflaron el colchón y a gozar de los privilegios, agua caliente gratis, reposeras en la playa, salvavidas personal, cajas con juegos, actividades para todas las edades, venta de bebidas y galletas en la playa firmando, sin pagar en el momento, etc., etc.,. Los tres días que nos quedamos no ayudaron, un tiempo complicado. Por suerte después de hacer una cola de casi dos horas logramos llenar el tanque y al día siguiente volvimos.
FIN

Travesía por las Playas del Sur de la Provincia de Buenos Aires

A principio de año cuando conocimos Monte Hermoso, nos quedamos con las ganas de conocer más las playas del sur, de esta Provincia. Nos dimos cuenta que el sur también existe.
Domingo 28/11/2010
Haciendo las paradas necesarias, tranquilamente, en seis horas llegamos a Oriente, no bien llegar nos dimos cuenta que el Google Earth, esta viejo, el pueblo avanzó más de lo que muestra el programa.

Un amable vecino nos guió hasta una playa municipal, donde estacionan los camiones y el encargado nos propuso dejar la chata detrás de su casa.

Armamos las bicis y antes de las 15hs ya estábamos pedaleando, por un polvoriento camino entoscado, con fuerte viento de frente y mucho traficó, que sin reparo, nos pasaba como venían, llenándonos de polvo.
Al llegar fuimos directo al camping Marisol, que da nombre al lugar, donde nos proponen unos dormis, hechos con toneles de vino, pero el lugar era feo, lleno de perros que no dejaban de ladrarnos y con mala onda. Paramos en el hotel, pero todavía no estaba habilitado, así fuimos pasando de un lado a otro, y cerca de las 18hs, llegamos a una despensa donde la dueña nos tienta con una casa por 100 pesos, era horrible y la última vez que la limpiaron fue en 1810, pero el sol se estaba poniendo y el frió acrecentando, así que aceptamos.
Sin los bultos, hicimos las 10 cuadras y llegamos a la playa, tomamos unos mates protegidos por un parador y con los últimos rayos de Febo, otra vez en la casa Gra improviso una cena de bifes a caballo, Mmmmmm!!!!!!.
Lunes 29/11/2010
Cuando Gra, después de calentar el agua para el mate, quiso apagar la hornalla y la cocina explotó, por suerte nada más que un susto, fue la culminación para el Balneario Oriente, más conocido como Marisol. Si o Si, nos vamos.
Por más que pregunte, la única forma de continuar, era volviendo al pueblo, y como era lógico, el viento había cambiado y apenas salimos al camino, nos mato, a duras penas manteníamos una velocidad de 6-8km/h, habíamos hecho unos 6km, cuando paro una F100, ofreciéndose a llevarnos y aceptamos de buena gana. Una vez que subimos las bicis, nos enteramos que antes harían una pasada por la Cueva del Tigre, cosa que también aceptamos.
“Cuenta la leyenda, que un gaucho maula, andaba escapando a la milicia y se refugió en una cueva, en la margen del Río Quequén Salado, pasando por un poblado vio una chinita y se la robo, al tiempo dejo escapar a ésta y se robó a otra, con la mala suerte que ésta, era hija de un acaudalado, la milicia enterada, lo cerco y el gaucho se entregó, y cuando lo soltaron rumbeó para otros pagos.”
Con esta tonada gauchesca nos fue contada la leyenda.
En el pueblo de Oriente, volvimos a la Caddy, con la decisión de dejar algunas cosas, Gra aprovechó para sacar plata del cajero automático, mientras yo conversaba con un paisano y me hacía un plano sobre el mejor camino a seguir. Con viento a favor llegamos hasta el viejo puente, donde paramos a comer.
Cruzamos el Rió Quequén Salado y seguimos por un camino entoscado, bastante ancho y cuidado, pasaban los kilómetros y seguíamos rodeados de campos solitarios, sembrados de maíz o cebada y ni una persona o vehículo, el calor nos fue degastando, poco previsores no llevamos el agua suficiente y en un momento, debimos elegir entre un camino más corto pero también solitario o el más largo pero concurrido.
Así fue que llegamos al conocido como camino real, y logramos conseguir agua de varios vehículos, para nuestra desgracia cuando ya faltaba poco nos paro una chata y nos ofreció agua de un bidón, llenamos nuestras caramañolas y el auto arranco, la vamos a probar y el agua estaba aceitosa, producto del bidón de girasol, esto nos dejo más sedientos y con un gusto horrible en la boca.
Por fin, cerca de las 17hs entramos a Reta, y como era de esperar, nadie por las calles y todas las casas cerradas, vamos cruzando una bocacalle y a lo lejos vemos un cartel de kiosco y nos mandamos. El cartel decía, Toque Timbre, y el timbre no estaba, empezamos a golpear la puerta y la ventana y nada, cuando ya estábamos por abandonar, apareció un engendro rodante, que en su época fue un Falcón y en él los dueños del kiosco, mientras gozábamos de una gaseosa y chizitos, el Sr. nos propuso alquilarnos un depto., a 100 pesos, con sabanas, televisor y DVD, muy bien equipado, pero sin cable, solo películas. Otra vez sacamos todo de las bicis, calentamos agua y nos fuimos a conocer la playa.
Nos llamó la atención, el tremendo médano de más de 3 metros de altura, de arena floja que debíamos subir, para llegar a la playa y una vez del otro lado, había que tomar un micro de larga distancia para llegar al Mar.
Nos reparamos del intenso viento que volaba la arena y lastimaba, detrás de unos baños públicos, todavía cerrados, éramos los únicos seres vivos. Ya aburridos comenzamos a pedalear por el poblado, encontrando solo casas cerradas, solo una carnicería y un mercadito, daban señales de que allí alguien vivía, y ni siquiera señal de celu. Otra cosa que llamó nuestra atención, era ver en la mayoría de las casas, el típico cartel “SE ALQUILA”, seguido de un celular con el prefijo “011”.
Para la cena, Gra se mando unos spaguetti con salsa portuguesa, de rechupete.
Durante toda la noche, se sintió soplar el viento muy fuerte y amaneció ventoso, con esperanzas de que mejore, nos fuimos a la playa, pero se hacía insoportable, Gra se fue a caminar por la orilla, y consiguió el único parador abierto, “RAKOS”, donde almorzamos corvina al horno con papas, bastante buena, luego, la sobremesa se fue extendiendo, hasta que llego la hora de volver, porque la playa no daba para más. En el depto. nos encontramos con “El Yara”, el dueño, con quien pasamos el resto de la tarde hablando. Esa noche con los fideos y la salsa restantes, más unos tomates, cebolla y un pedazo de carne, Gra se mando una cena espectacular.
Miércoles 01/12/2010
La salida de Reta, fue difícil, había que aguantar 6km de viento en contra, para después tenerlo, preponderantemente a favor. Ahora íbamos con plano y verificado por dos vecinos. Fuimos pasando por varias lagunas y bañados, que la ruta entoscada esquivaba. Siempre siguiendo los cables del tendido eléctrico, de pronto un cruce que nadie nos había marcado, el tendido que dobla y el plano que marcaba seguir, por un momento dudamos, pero Gra me instó a seguir, hasta que apareció el cruce marcado y un cartel salvador. Cruzamos varios arroyos, hasta llegar por fin al Molino Eólico, que da luz a Claromecó, y desde allí el empalme con el asfalto, por fin, pero solo los 2 últimos kilómetros.
Claromecó está diseñado en diagonal y todas las calles dan al Mar. Como llegamos al mediodía, volvimos a encontrarnos con un pueblo fantasma. Después de mucho ir para aquí y para allá, localizamos una heladería y de cabeza nos zambullimos.
Si bien Claromecó, es un Balneario conocido, aunque sea de nombre, parece que realmente se llena, cuando se realiza el famoso Concurso de las 24 horas de pesca de la corvina negra.
Las playas si bien son largas, no tienen la cantidad de arena necesaria, y deja al descubierto las restingas, el único médano, es donde se asienta el faro, y atrás del médano, el camping de Luz y Fuerza, recomendado por varios.
La única vez que vimos a la encargada, fue cuando nos registramos y elegimos el lugar que quisimos ya que éramos los únicos. Al no haber comenzado la temporada, la falta mantenimiento, se hacía notar, al punto que debimos localizar a una empleada para que prenda la caldera. Caía la noche, cuando salimos a buscar un lugar para comer, zigzagueando por las calles, buscando el centro, encontramos una panadería abierta, y así fuimos a parar a BONAVITTA, donde cenamos muy bien y mientras nos servían aproveche la espera para comprar pilas, para las linternas, indispensables para sortear la duna, en la negrura de la noche y encontrar el camino al camping.
Mientras Gra calentaba el agua para el desayuno, en el baño de damas, lugar más cercano donde nuestro calentador andaba, me puse a hablar con el Sr. de “mantenimiento”, sobre Orense, nuestro próximo destino.
Me explico que ese Balneario, es mucho más chico que Reta, que solo encontraría casas de fin de semana, algún que otro camping, si ya estaban abiertos, y dos hoteles pero que la gente compraba todo en el pueblo a solo unos kilómetros. Con respecto al camino solo dos opciones, volver a la RP72 hacia Bellocq o animarme a hacer 30km por la playa, si la bajamar ayuda.
Todo esto y mi embole de ver campos y vaquitas ajenas, soportando que todos los tarados con sus 4x4, nos pasen a mil, llenándonos de polvo, hizo que me pusiera a buscar como llegar al pueblo de Oriente a buscar nuestra chata.
Como era de esperar, para llegar tenía que irme hasta 3 Arroyos, y dar una vuelta enorme, un remisero me quiso romper la cabeza, el micro salía a las 8AM, pero de la terminal, a más de 10 cuadras, así que me resigne y acepte la combi, que valía lo mismo y además pasaba a buscarme.
Una vez resuelto este dilema, Gra paso por el Banco y pago los servicios de casa y hasta la patente, y luego cruzamos el puente peatonal hacia Dunamar, donde encontramos un Country playero, unos caserones de película, en medio de médanos y bosques de pinos.
Esa noche usamos Delivery de empanadas, comiéndolas dentro de la carpa por el frío.
Mi día comenzó a las 5AM, me acicale y me preparé un café, y cambiadito, me pare en la entrada del camping, esperando la camioneta. Fui el segundo en subir y luego de pasear por todo Claromecó, salimos a la ruta y llegamos a 3 Arroyos, donde paseamos por toda la ciudad y a las 8:30AM, fui el último en bajar, en la terminal de micros.
Aunque ya sabía la respuesta, pregunte igual:


- La Dorreguense para Oriente sale a las 12 y cuarto, me informaron.

Y cuando ya me encaminaba hacia la confitería, para tomar algo y hacer tiempo, un Sr. de limpieza, me dice que si estoy apurado, que pregunte al del Fiat rojo. Este Sr. que es comisionista/remisero, por 85 pesos me llevaba ya. No lo dude un minuto, me subí y salimos, antes de las 10AM, ya estaba en camino con mi Caddy, a la búsqueda de mi Gra, y antes que saliera la mencionada Dorreguense, yo ya estaba nuevamente en el camping.
Recién llegada de una caminata por la playa, en compañía del perro del camping, me saludo y lo primero que dijo fue:

- Este lugar ya me aburrió, nos vamos.
En menos de 5 minutos, cargamos todo en la Caddy y partimos. Cuando estábamos por llegar a Bellocq, nos dimos cuenta que teníamos sed y entramos, unas 30 casas, es todo el pueblo.
Dimos la vuelta y seguimos hasta el Balneario de Orense, a orillas del mar encontramos una edificación vieja de 2 pisos, con el cartel Hotel Punta Desnudez, Gra entró y al tiempo salió con cara de sorprendida, resulto ser un Hotel de 3 estrellas, muy lujoso, a 600 pesos la doble por día. Seguimos hasta Peloponeso, camping, cabañas y dormis, parecía bien cuidado, nunca lo supimos, ya que solo encontramos un cartelito con un número de celular, continuamos y llegamos hasta el Hotel Bahía, (abierto todo el año), donde encontramos otro cartel y otro celular. ¿Y porque no llamamos?, porque en Orense tampoco hay señal. Dando vueltas, sobre la plaza de entrada, encontramos un teléfono público, el encargado del Hotel Bahía, se encontraba en 3 Arroyos, y hasta las nueve de la noche no volvía, así que la mire, me miro, y tranquilamente dejamos atrás el Balneario, para entrar al pueblo.
Aquí tuvimos más suerte, encontramos abierta una EG3, y compramos unas gaseosas, por indicación de un paisano, nos dirigimos al “centro”, porque ya estaba por abrir la cooperativa, y por suerte pudimos comprar fiambre y pan.
Seguimos hasta Cristiano Muerto, y desde la ruta se ven las 10 casas, continuamos hasta la entrada al Balneario San Cayetano, en el Partido de San Cayetano, un camino en perfecto estado y con bastante zigzag, nos llevo hasta el caserío, para encontrarnos con unas viviendas hermosas, hasta llegar a la playa. Como era de esperar, no se veía a ningún ser vivo, seguimos recorriendo y en una esquina aparecieron unos albañiles, quienes nos indicaron que deberíamos ir a lo de Quiroga, (almacén de campo, desde fósforos hasta combustible), y esta nos mando al camping de los empleados de la municipalidad de San Cayetano, donde inauguramos la temporada.
Armamos las bicis y volvimos a la playa para matear y comer y ya de tardecita pasamos otra vez por lo de Quiroga, para encargar unos sándwich de mila, mientras nosotros seguimos al camping, se hizo la noche y en bici fuimos a buscar nuestra comida en medio de una oscuridad casi total, allí nos enteramos, que solo 16 casas están habitadas todo el año, y esa noche parecía que no había nadie más.
A la mañana siguiente volvimos a la playa, pero un viento muy fuerte nos castigaba bastante, aguantamos lo que pudimos, y nos fuimos a comprar el almuerzo, unos bifes cortados gruesos para hacer a la parrilla, pero mientras encendíamos las ramas apareció el encargado del camping y nos presto un disco. Mientras tomábamos el café, en la cabina de la Caddy y escuchábamos la radio, Gra se emboló y se fue pedaleando hasta la Laguna Salada, a unos 6km de la entrada del Balneario, mientras yo aproveche para empezar a escribir.
Esa noche insistimos con la parrilla, única forma de mitigar el frío, con un pedazo de vacío y chori.
Domingo 05/12/2010
Gra se levanto enloquecida, tenia picaduras por todos lados, se había enterado de unos bichitos tipo jejenes, que se adherían al pelo como los piojos y repicaban, así es como tenia la frente y los brazos, además estábamos invadidos de arañitas y moscas, y me intimó:



- NOS VAMOS YÁ.-

Comenzamos a desarmar todo y a tratar de limpiar, pero cada vez que pasamos el trapo sacando arañitas, otras aparecían quien sabe de dónde, así que doblamos todo y lo pusimos en bolsas y salimos disparados.

Insistí en entrar a Necochea, nunca imaginamos en encontrar una ciudad tan grande y tan dispar, entramos por el barrio del Hospital que no es muy lindo, pero fuimos llegando a la zona más céntrica y cuando llegamos a la costanera no lo podíamos creer, mucha estructura turística, con regios paradores en la playa y torres con vista al mar, decidimos para en un Hotel y paramos en el 3 Arroyos (2 estrellas), bien atendido.

Salimos a caminar y a almorzar y volvimos a cambiarnos, armamos las bicis y a la playa, ya que el día se había puesto fantástico, recorrimos la costanera y luego tomamos el camino del puerto y el espigón, donde encontramos una familia de Lobos marinos que hacían las delicias de montones de chicos.
Por la noche salimos a caminar y a cenar, y mientras tomábamos café, Gra me pidió seguir nuestro camino ya que si bien en menor medida, los bichitos seguían jodiendo.
Lunes 06/12/2010
Entramos a Mardel, con la idea de reencontrarnos con la parrilla “La Entrerriana”, en Camet, donde años atrás almorzamos, bueno y barato. Y sigue tal cual. Tomamos la ruta 11 y nos que la están transformando en autopista hasta Santa Clara, nosotros seguimos, nuestro destino, Villa Gesell, otro lugar de reencuentro, al que hacía más de 20 años que no visitaba.
Hugo Nacarado
09/12/2010

COMBINACION PAMPEANA - Visitando Ciudad Gral. Belgrano, Pcia. de Bs. As. (OCT/2009)


Desde hacia tiempo veníamos queriendo conocer la Ciudad de Gral. Belgrano y este año cobro más fuerza al comentárselo a Riqui y a Mariana, quedando para el fin de semana largo de octubre.
Mientras Cecilia se ocuparía de buscar hospedaje, Mariana se tomo la tarea de conseguir transporte y de armar el grupo, que se conformó con Lucia, y los invitados por Mariana, el Dr. Lisandro Coliqueo, Ruben (Bicicleteria El Trébol) y su esposa Liliana de la ciudad de Los Toldos y Violeta Coliqueo, hermana del Dr. de la ciudad de Cnel. Suarez, más Riqui y Ceci, Mariana y nosotros.
Cuando ya estaba todo listo, apareció el pronóstico de tormenta y lluvias fuertes para el sábado por la noche, que en un momento hizo peligrar la salida, pero decidimos arriesgarnos.

Sábado 10, nos encontramos con Riqui en el Obelisco y cargamos las bicis de Mariana, Lucia, Graciela y la mía, la de él y la de Cecilia ya se encontraban adentro. Nosotros viajaríamos en un micro de línea, que nos dejo en la ruta, a tres cuadras del Hotel Oasis. Cuando llegamos los invitados ya habían llegado, después de registrarnos y tomar unos amargos para integrarnos, pasado el medio día nos fuimos para una parrilla, al enterarse Riqui todavía en la ruta, aceleró y decidió juntarse con nosotros.
Por la tarde estaba programado conocer el Bosque Encantado, casco de la estancia Poronguitos de Claudio Stegman, de la época de Rosas.
Salimos por la misma calle del hotel, hasta la calle principal del pueblo y luego doblando a la izquierda fuimos dejando atrás el caserío por un camino de tierra apisonado con residuos y cementado que es la ruta a Pila, localidad cercana, aproximadamente a los 10km doblamos a la derecha y 2km después nos juntamos en la entrada al histórico casco, hoy lugar turístico y Museo, que es propiedad del Municipio de Gral. Belgrano y en él se encuentra un muy coqueto museo con elementos y anécdotas de época y acceso al Bosque lleno de senderos.
Luego de abonar, nos mandamos a la búsqueda del famoso Gingko Biloba, árbol en extinción, fuimos por una senda, volvimos por otra, encontramos un tremendo palomar abandonado y cuando ya estábamos saliendo apareció el famoso Fósil Viviente y luego de las fotos de rigor volvimos al museo donde también sacamos muchas fotos, para más tarde tomar unos amargos en su jardín.
Comenzó a caer la tarde y un viento fuerte y húmedo trajo mal augurio y decidimos regresar.
Como la ruta de tierra no estaba entoscada, decidimos tomar la peligrosa RN 41, angosta y sin banquina, pero firme.
Pedaleamos agradeciendo el poco transito.
Rápidamente Lisandro y Mariana se fueron escapando y los perdimos de vista, el resto en fila compacta íbamos a unos 25-28km con Ceci haciendo frente (¿?) a un viento cruzado y en el auto que nos hacía de apoyo, cerrando con Violeta y Liliana.
Petrobras: 4km mostraba el cartel y la noche cayo a lleno, en el cielo aparecieron los primeros relámpagos y cada vez más cerca los truenos. Ceci me gritaba si conocía el camino y le conteste que pare en la estación.
Apenas llegamos se largo y con todo, rápidamente todo se empezó a llenar de agua, cada vez peor.
Aprovechando que Riqui se había quedado en el Hotel, le comente mi idea a Ceci, y ella inmediatamente llamó a su novio.
Para cuando éste llego llovía torrencialmente, a reparo bajo el techo de la estación, subimos las bicis y a Ruben que iba sosteniéndolas, yo de acompañante y las cinco mujeres apretadas en el auto, salimos por una calle asfaltada, por tramos inundada de cordón a cordón, cuando llegamos al centro, Riqui tomo una calle de tierra entoscada que a las pocas cuadras se convirtió en un lodazal, así, derrapando de lado a lado hasta llegar, las chicas más prudentes, siguieron por asfalto hasta la ruta, llegando mucho mejor.
En el hotel nos encontramos con Lisandro y Mariana, que nos habían sacado tanta ventaja, que llegaron antes que se largara.
Después de bañarnos nos fuimos juntando, la lluvia continuaba fuerte, Riqui había organizado para cenar en “El Almacén”, un restaurante en el centro. Todos, menos Gra que luego de bañarse se durmió y no quiso saber nada, nos apretujamos en los vehículos y salimos por las calles abnegadas.
El lugar valió la pena, un viejo edificio muy bien reciclado y repleto de propagandas, envases y maquinarias de época, del rubro de la alimentación, decoraban el lugar. Para nosotros una mesa reservada en la cava del local (una representación de lo que era una cava, con tonel, encorchadora y botellas viejas y mucha, mucha tela de araña), un reducto muy acogedor, en el sótano, con dos mesas largas de las cuales una era nuestra reserva y en la otra se encontraban un grupo de parroquianos, quejándose por la tardanza de su pedido de parrilla.
Teniendo en cuenta esta queja, optamos por comida de cocina y mucho vino, así comenzaron a correr las botellas del Nieto Senetiner y con ellos la alegría. Para cuando salimos la lluvia había parado, pero las calles seguían igual, haciendo peligrar nuestra pedaleada a Ranchos.

Domingo 11, amaneció despejado con un sol radiante, Gra y Mariana se habían juntado temprano, decidiendo llegar hasta la terminal de micros para comprar el diario y comprobaron que las calles de tierra se encontraban intransitables.
A media mañana, ya todos juntos decidimos arriesgarnos de llegar hasta Villanueva distante 17km, por un camino mitad tierra y mitad asfalto y si fuera necesario con salida a la ruta RN29.
Salimos todos, menos Liliana.
La tierra se encontraba blanda y con barro en varios sectores pero transitable, a medida que nos internabamos se fue poniendo cada vez mas feo y decidimos cambiar, pedaleando por el centro de la vía del tren abandonado, así fuimos avanzando lentamente, parando cada tanto para traspasar los cruces de guarda ganado, donde nos amontonábamos, llegando a hacer solo 7km, cuando al costado descubrimos asfalto, la mitad decidió continuar por la vía, sin saber que faltaban los puentes sobre los lechos del Río Salado, debiendo hacer unos 200 metros a pié pisando sobre los durmientes, con el temor a un accidente ya que algunos faltaban, por fin llegaron al parador con el nombre del Río, volvimos a juntarnos.
Aquí decidimos no arriesgarnos y continuar por la ruta, que si bien es más larga, es más rápida. Se repararon varias pinchaduras, por circular sobre la vía llena de plantas pinchudas y continuamos.
No solo era más rápida, sino rapidísima, gracias a un viento de cola, que nos ayudo a mantener una velocidad constante de más de 30km/h y sin mucho esfuerzo, en los más de 18km restantes.
Así y todo llegamos a Ranchos demasiado tarde para buscar lugar para comer, debiendo parar en una YPF, para luego si conocer la famosa ciudad.
Pedaleamos directo al Fuerte (más bien copia), y luego al centro y a la Iglesia. Eran cerca de las seis de la tarde cuando decidimos volver, Lisandro, Violeta, Mariana y Lucia prefirieron el pedaleo, y arriesgarse a que los encuentre la noche y al viento en contra, los demás nos quedamos para hacer la compra del asado y volver en camioneta.
El hijo de Ruben con su novia, se habían llegado hasta Gral. Belgrano, para estar con Liliana y aprovechamos la oportunidad, la novia manejaría el auto de ellos y el hijo la camioneta hasta Ranchos, donde luego continuarían su camino a La Plata.
Ruben con su bici y Riqui, se fueron para Gral. Belgrano, mientras Ceci, Gra y Yo, esperábamos en la confitería de la YPF.
En el camino alcanzaron a los demás que estaban contentos, haciendo una parada, luego de circular a 20-25km/h, gracias a Lisandro que tiraba como un toro contra el fuerte viento de frente, nos enteramos después.
Llegaron al Hotel y volvieron cada uno con su vehículo, volvieron a cruzarse con los chicos que continuaban firme, en medio de la oscuridad.
Cuando llegamos nosotros al Hotel, ya todos se encontraban en sus habitaciones, yo me fui a bañar mientras Riqui y Gra preparaban el fuego para el asado.
Cuando salí, los chori ya estaban listos, Lisandro había traído chorizo de campo y comenzamos a picotear. Cuando se acercaron todos, nos fuimos a sentar y saboreamos un rico asado.

Lunes 12, la combinación pampeana ya se iba, y para despedirnos nos fuimos juntando en la nueva ribera del Río Salado, para tomar unos amargos, entre mate y mate contamos algunas anécdotas, hasta que les llego la hora de irse.
Una vez solos los capitalinos, dimos una recorrida por la zona, que nos llevo hasta el centro, donde debíamos verificar el lugar de salida del minibús y aprovechamos para sacarnos unas fotos en la vieja estación del tren y encontrar un lugar para almorzar.
Volvimos al Hotel para pagar y juntar nuestros bultos y nos fuimos a esperar la salida del transporte.
El finde largo había terminado, por fin conocí esta ciudad y me llevo el gusto de haberlo compartido con unas buenas personas y esperando volver a encontrarnos en el camino.
TOTAL DEL RECORRIDO: 94.600 KM.

Por: Gra y Hugo
grayhugodeviaje@gmail.com

FIN