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A Carhué con Ciclo Tur


Cuando leyó el mail, se copó inmediatamente, ir a Carhué para andar en bici y aprovechar sus Termas es el sueño de Graciela.
Se puso en contacto con Ale de Ciclo tur y pacto el pago vía internet, y así fue como el jueves 1º de mayo salimos de casa en la camio, con las bicis y los bolsos. Al llegar a Cañuelas todavía no había amanecido y una niebla comenzaba a bajar, decididamente nos metimos en la estación de servicios y mientras tomábamos unos cafés esperamos que amanezca. A las 7 de la mañana retomamos la ruta, con un cielo plomizo que no dejaba pasar los rayos del Sol, a los pocos kilómetros el camino se hizo peligroso, apenas si se podía ver unos cuantos metros delante. En hilera íbamos avanzando a 60-70km/h como máximo, eso sí cada tanto aparecía un hdp que nos pasaba a alta velocidad sin ver nada.

Por suerte cerca de la 10 de la mañana la niebla se disipo y empezamos a acelerar. Cuando llegamos a Bolívar era imprescindible llenar el tanque y ante este apuro nos vimos obligados a entrar a la ciudad. Cuando salimos nos encontramos con el resto del grupo que venía en una camioneta blanca, deje que me pasaran y juntos continuamos hasta llegar a Carhué.
El Hotel Avenida Termal fue el elegido para alojarnos, es una casona muy reciclada, tiene Spa y dos piletas de agua caliente, una descubierta y la cubierta con agua termal a 38º, muy pero muy salada, según consta 10 veces más que el agua de mar.
Nos tocó la habitación nº 1, dejamos los bolsos, nos cambiamos y nos juntamos alrededor de la pileta descubierta a comer unos sándwiches y cerca de las 4 de la tarde con las bicis nos fuimos a dar una vuelta. Llegamos a la vieja estación de Trenes, hoy reciclada como terminal de micros, y tomamos una calle de tierra para salir a la ruta. 
Apenas unas cuadras, cuando sufrimos las primeras pinchaduras, una de las chicas pinchó la rueda delantera, cuando intentamos cambiar la cámara, el pico de la nueva no entraba, cambiamos por otra y tampoco, le tuvieron que prestar una para poder reparar, pero en ese momento nos dimos cuenta que la rueda trasera también estaba pinchada, para evitar el mismo problema sobre la pinchada se hizo una reparación de emergencia y por fin continuemos, tardamos más de una hora en esta situación.
Cruzamos la ruta y por el lado opuesto hay una ciclovía que usamos por un km volvimos a cruzar para tomar el camino que lleva a La Chacra (Camping Municipal), donde dimos unas vueltas y volvimos por el mismo camino hasta el hotel.
Nos volvimos a cambiar pero esta vez con malla y a las piletas, el clima estaba muy fresco para la de afuera así que nos metimos en la termal que es de relax, sin querer me salpico agua en los ojos y el ardor fue tan grande que me vi obligado a salir para lavarme con agua normal en dos oportunidades. Cumplido el tiempo máximo permitido nos retiramos a la habitación para bañarnos y cambiarnos para cenar.
Estábamos cansados del viaje y del madrugón, así y todo nos fuimos a comer Pizza.


*2 de mayo
Carhué se hizo desgraciadamente famoso en 1985 cuando su Lago se desbordo, inundando toda su Villa Turística, llegando casi hasta la ciudad, recién a partir de 2010 el agua comenzó a bajar dejando al descubierto un macabro espectáculo de viviendas totalmente destruidas por las salitrosas aguas del Lago Epecuen. Hoy este desastre ecológico es utilizado por el municipio como lugar turístico y hasta te cobran entrada.


Luego de desayunar y reparar las cámaras pinchadas, partimos, tomamos la misma salida a la ruta pero una vez en ella doblamos a la izquierda por un camino de tierra en mal estado y pesado debido a la humedad reinante. Cruzamos por debajo de unas vías y de pronto apareció una vaca muy asustada por nuestra presencia, que venía hacia nosotros, debimos quedarnos quietos, varios minutos, hasta que esta nos pasó para poder continuar. Llegamos a la estación Lago Epecuen hoy Centro de Interpretación, donde almorzamos en compañía de unos gatos de una casa tomada, que a toda costa trataban de robarnos los fiambres.


Cuando salimos tomamos lo que queda del camino asfaltado y entramos a la Villa. La primera sensación es de una tristeza total, el ver tantas esperanzas cortadas, los restos de cientos de casas, hoteles y restaurantes es desastroso y da vergüenza ver como se dejaron estar y permitieron que les pasara esto.
En ese momento los restos de la Villa se encontraban copados por un gran número de marinos y bomberos, adiestrando personal y perros, para salvatajes en casos de desastres. Seguimos el camino que bordea el Lago y encontrando un balneario recientemente inaugurado, vacío por la época del año y unos km adelante el Matadero de la ciudad, una de las tantas obras del Maestro Salomone, con su famosa torre estilo Art Deco, también destruido, donde tomamos unos mates. Ya llegando al pueblo con la bajante del agua quedo al descubierto el Cementerio, agobiante desastre con sus tumbas reventadas, algunas con sus muertos todavía (imaginamos por las flores frescas).


Pasaje por la ciudad, otra vuelta a la pileta y a cenar, probando las exquisiteces del Restaurante del Hotel.


*3 de mayo


Ahora nos tocaba la otra orilla del lago. Cruzamos la ciudad y tomamos una calle de tierra con el vestigio de hasta donde llego el agua, por el suelo muy húmedo y el olor salitroso muy fuerte, íbamos paralelo a las vías del tren, cuando paramos y pudimos acercarnos comprobamos que el salitre había corroído los rieles y comido los durmientes hasta hacerlos desaparecer. A nuestra derecha se veía el Lago, fuera del camino el campo pelado de arbustos y fangoso. Aquí apareció un perro galgo, en mal estado, buscando cariño, una de las chicas le dio agua y a partir de ese momento comenzó a seguirnos. Llegamos a la estación de tren Arturo Vatteone, donde no pudimos ingresar por lo agresivo de los okupas, y siguiendo el camino doblamos a la izquierda y luego de unos km llegamos a la ruta que lleva al pueblo de Rivera, donde hay un asentamiento judío, muy conocido por su gastronomía. 
Aquí comienzan los cerritos, luego de una cuesta nos desviamos por un camino de tierra, donde paramos a almorzar las empanadas que llevábamos, algunos le tiramos al perro restos de nuestra comida, que devoró rápidamente y luego se quedó dormido y allí lo dejamos, seguimos por este camino que rápidamente se transformó en una huella y luego de varias cuestas aparecimos en otra ruta pero de tierra muy ancha y en bajada hasta la entrada al pueblo.


Resto del día libre para el mate, la pileta y a cenar en restaurante con menú gourmet, y a prepararnos para la Gran Pelea de Maidana.
*4 de mayo

A la noche la niebla era profunda, a las 10 de la mañana seguía igual. Caminando nos fuimos a encargar el almuerzo para el camino y aprovechamos para sacar unas fotos y para hacer la última visita a la pileta termal. A las 2 de la tarde con el cielo limpio emprendimos el regreso.


Total km recorridos 80,850


Gra y Hugo/2014











Travesía por las Playas del Sur de la Provincia de Buenos Aires

A principio de año cuando conocimos Monte Hermoso, nos quedamos con las ganas de conocer más las playas del sur, de esta Provincia. Nos dimos cuenta que el sur también existe.
Domingo 28/11/2010
Haciendo las paradas necesarias, tranquilamente, en seis horas llegamos a Oriente, no bien llegar nos dimos cuenta que el Google Earth, esta viejo, el pueblo avanzó más de lo que muestra el programa.

Un amable vecino nos guió hasta una playa municipal, donde estacionan los camiones y el encargado nos propuso dejar la chata detrás de su casa.

Armamos las bicis y antes de las 15hs ya estábamos pedaleando, por un polvoriento camino entoscado, con fuerte viento de frente y mucho traficó, que sin reparo, nos pasaba como venían, llenándonos de polvo.
Al llegar fuimos directo al camping Marisol, que da nombre al lugar, donde nos proponen unos dormis, hechos con toneles de vino, pero el lugar era feo, lleno de perros que no dejaban de ladrarnos y con mala onda. Paramos en el hotel, pero todavía no estaba habilitado, así fuimos pasando de un lado a otro, y cerca de las 18hs, llegamos a una despensa donde la dueña nos tienta con una casa por 100 pesos, era horrible y la última vez que la limpiaron fue en 1810, pero el sol se estaba poniendo y el frió acrecentando, así que aceptamos.
Sin los bultos, hicimos las 10 cuadras y llegamos a la playa, tomamos unos mates protegidos por un parador y con los últimos rayos de Febo, otra vez en la casa Gra improviso una cena de bifes a caballo, Mmmmmm!!!!!!.
Lunes 29/11/2010
Cuando Gra, después de calentar el agua para el mate, quiso apagar la hornalla y la cocina explotó, por suerte nada más que un susto, fue la culminación para el Balneario Oriente, más conocido como Marisol. Si o Si, nos vamos.
Por más que pregunte, la única forma de continuar, era volviendo al pueblo, y como era lógico, el viento había cambiado y apenas salimos al camino, nos mato, a duras penas manteníamos una velocidad de 6-8km/h, habíamos hecho unos 6km, cuando paro una F100, ofreciéndose a llevarnos y aceptamos de buena gana. Una vez que subimos las bicis, nos enteramos que antes harían una pasada por la Cueva del Tigre, cosa que también aceptamos.
“Cuenta la leyenda, que un gaucho maula, andaba escapando a la milicia y se refugió en una cueva, en la margen del Río Quequén Salado, pasando por un poblado vio una chinita y se la robo, al tiempo dejo escapar a ésta y se robó a otra, con la mala suerte que ésta, era hija de un acaudalado, la milicia enterada, lo cerco y el gaucho se entregó, y cuando lo soltaron rumbeó para otros pagos.”
Con esta tonada gauchesca nos fue contada la leyenda.
En el pueblo de Oriente, volvimos a la Caddy, con la decisión de dejar algunas cosas, Gra aprovechó para sacar plata del cajero automático, mientras yo conversaba con un paisano y me hacía un plano sobre el mejor camino a seguir. Con viento a favor llegamos hasta el viejo puente, donde paramos a comer.
Cruzamos el Rió Quequén Salado y seguimos por un camino entoscado, bastante ancho y cuidado, pasaban los kilómetros y seguíamos rodeados de campos solitarios, sembrados de maíz o cebada y ni una persona o vehículo, el calor nos fue degastando, poco previsores no llevamos el agua suficiente y en un momento, debimos elegir entre un camino más corto pero también solitario o el más largo pero concurrido.
Así fue que llegamos al conocido como camino real, y logramos conseguir agua de varios vehículos, para nuestra desgracia cuando ya faltaba poco nos paro una chata y nos ofreció agua de un bidón, llenamos nuestras caramañolas y el auto arranco, la vamos a probar y el agua estaba aceitosa, producto del bidón de girasol, esto nos dejo más sedientos y con un gusto horrible en la boca.
Por fin, cerca de las 17hs entramos a Reta, y como era de esperar, nadie por las calles y todas las casas cerradas, vamos cruzando una bocacalle y a lo lejos vemos un cartel de kiosco y nos mandamos. El cartel decía, Toque Timbre, y el timbre no estaba, empezamos a golpear la puerta y la ventana y nada, cuando ya estábamos por abandonar, apareció un engendro rodante, que en su época fue un Falcón y en él los dueños del kiosco, mientras gozábamos de una gaseosa y chizitos, el Sr. nos propuso alquilarnos un depto., a 100 pesos, con sabanas, televisor y DVD, muy bien equipado, pero sin cable, solo películas. Otra vez sacamos todo de las bicis, calentamos agua y nos fuimos a conocer la playa.
Nos llamó la atención, el tremendo médano de más de 3 metros de altura, de arena floja que debíamos subir, para llegar a la playa y una vez del otro lado, había que tomar un micro de larga distancia para llegar al Mar.
Nos reparamos del intenso viento que volaba la arena y lastimaba, detrás de unos baños públicos, todavía cerrados, éramos los únicos seres vivos. Ya aburridos comenzamos a pedalear por el poblado, encontrando solo casas cerradas, solo una carnicería y un mercadito, daban señales de que allí alguien vivía, y ni siquiera señal de celu. Otra cosa que llamó nuestra atención, era ver en la mayoría de las casas, el típico cartel “SE ALQUILA”, seguido de un celular con el prefijo “011”.
Para la cena, Gra se mando unos spaguetti con salsa portuguesa, de rechupete.
Durante toda la noche, se sintió soplar el viento muy fuerte y amaneció ventoso, con esperanzas de que mejore, nos fuimos a la playa, pero se hacía insoportable, Gra se fue a caminar por la orilla, y consiguió el único parador abierto, “RAKOS”, donde almorzamos corvina al horno con papas, bastante buena, luego, la sobremesa se fue extendiendo, hasta que llego la hora de volver, porque la playa no daba para más. En el depto. nos encontramos con “El Yara”, el dueño, con quien pasamos el resto de la tarde hablando. Esa noche con los fideos y la salsa restantes, más unos tomates, cebolla y un pedazo de carne, Gra se mando una cena espectacular.
Miércoles 01/12/2010
La salida de Reta, fue difícil, había que aguantar 6km de viento en contra, para después tenerlo, preponderantemente a favor. Ahora íbamos con plano y verificado por dos vecinos. Fuimos pasando por varias lagunas y bañados, que la ruta entoscada esquivaba. Siempre siguiendo los cables del tendido eléctrico, de pronto un cruce que nadie nos había marcado, el tendido que dobla y el plano que marcaba seguir, por un momento dudamos, pero Gra me instó a seguir, hasta que apareció el cruce marcado y un cartel salvador. Cruzamos varios arroyos, hasta llegar por fin al Molino Eólico, que da luz a Claromecó, y desde allí el empalme con el asfalto, por fin, pero solo los 2 últimos kilómetros.
Claromecó está diseñado en diagonal y todas las calles dan al Mar. Como llegamos al mediodía, volvimos a encontrarnos con un pueblo fantasma. Después de mucho ir para aquí y para allá, localizamos una heladería y de cabeza nos zambullimos.
Si bien Claromecó, es un Balneario conocido, aunque sea de nombre, parece que realmente se llena, cuando se realiza el famoso Concurso de las 24 horas de pesca de la corvina negra.
Las playas si bien son largas, no tienen la cantidad de arena necesaria, y deja al descubierto las restingas, el único médano, es donde se asienta el faro, y atrás del médano, el camping de Luz y Fuerza, recomendado por varios.
La única vez que vimos a la encargada, fue cuando nos registramos y elegimos el lugar que quisimos ya que éramos los únicos. Al no haber comenzado la temporada, la falta mantenimiento, se hacía notar, al punto que debimos localizar a una empleada para que prenda la caldera. Caía la noche, cuando salimos a buscar un lugar para comer, zigzagueando por las calles, buscando el centro, encontramos una panadería abierta, y así fuimos a parar a BONAVITTA, donde cenamos muy bien y mientras nos servían aproveche la espera para comprar pilas, para las linternas, indispensables para sortear la duna, en la negrura de la noche y encontrar el camino al camping.
Mientras Gra calentaba el agua para el desayuno, en el baño de damas, lugar más cercano donde nuestro calentador andaba, me puse a hablar con el Sr. de “mantenimiento”, sobre Orense, nuestro próximo destino.
Me explico que ese Balneario, es mucho más chico que Reta, que solo encontraría casas de fin de semana, algún que otro camping, si ya estaban abiertos, y dos hoteles pero que la gente compraba todo en el pueblo a solo unos kilómetros. Con respecto al camino solo dos opciones, volver a la RP72 hacia Bellocq o animarme a hacer 30km por la playa, si la bajamar ayuda.
Todo esto y mi embole de ver campos y vaquitas ajenas, soportando que todos los tarados con sus 4x4, nos pasen a mil, llenándonos de polvo, hizo que me pusiera a buscar como llegar al pueblo de Oriente a buscar nuestra chata.
Como era de esperar, para llegar tenía que irme hasta 3 Arroyos, y dar una vuelta enorme, un remisero me quiso romper la cabeza, el micro salía a las 8AM, pero de la terminal, a más de 10 cuadras, así que me resigne y acepte la combi, que valía lo mismo y además pasaba a buscarme.
Una vez resuelto este dilema, Gra paso por el Banco y pago los servicios de casa y hasta la patente, y luego cruzamos el puente peatonal hacia Dunamar, donde encontramos un Country playero, unos caserones de película, en medio de médanos y bosques de pinos.
Esa noche usamos Delivery de empanadas, comiéndolas dentro de la carpa por el frío.
Mi día comenzó a las 5AM, me acicale y me preparé un café, y cambiadito, me pare en la entrada del camping, esperando la camioneta. Fui el segundo en subir y luego de pasear por todo Claromecó, salimos a la ruta y llegamos a 3 Arroyos, donde paseamos por toda la ciudad y a las 8:30AM, fui el último en bajar, en la terminal de micros.
Aunque ya sabía la respuesta, pregunte igual:


- La Dorreguense para Oriente sale a las 12 y cuarto, me informaron.

Y cuando ya me encaminaba hacia la confitería, para tomar algo y hacer tiempo, un Sr. de limpieza, me dice que si estoy apurado, que pregunte al del Fiat rojo. Este Sr. que es comisionista/remisero, por 85 pesos me llevaba ya. No lo dude un minuto, me subí y salimos, antes de las 10AM, ya estaba en camino con mi Caddy, a la búsqueda de mi Gra, y antes que saliera la mencionada Dorreguense, yo ya estaba nuevamente en el camping.
Recién llegada de una caminata por la playa, en compañía del perro del camping, me saludo y lo primero que dijo fue:

- Este lugar ya me aburrió, nos vamos.
En menos de 5 minutos, cargamos todo en la Caddy y partimos. Cuando estábamos por llegar a Bellocq, nos dimos cuenta que teníamos sed y entramos, unas 30 casas, es todo el pueblo.
Dimos la vuelta y seguimos hasta el Balneario de Orense, a orillas del mar encontramos una edificación vieja de 2 pisos, con el cartel Hotel Punta Desnudez, Gra entró y al tiempo salió con cara de sorprendida, resulto ser un Hotel de 3 estrellas, muy lujoso, a 600 pesos la doble por día. Seguimos hasta Peloponeso, camping, cabañas y dormis, parecía bien cuidado, nunca lo supimos, ya que solo encontramos un cartelito con un número de celular, continuamos y llegamos hasta el Hotel Bahía, (abierto todo el año), donde encontramos otro cartel y otro celular. ¿Y porque no llamamos?, porque en Orense tampoco hay señal. Dando vueltas, sobre la plaza de entrada, encontramos un teléfono público, el encargado del Hotel Bahía, se encontraba en 3 Arroyos, y hasta las nueve de la noche no volvía, así que la mire, me miro, y tranquilamente dejamos atrás el Balneario, para entrar al pueblo.
Aquí tuvimos más suerte, encontramos abierta una EG3, y compramos unas gaseosas, por indicación de un paisano, nos dirigimos al “centro”, porque ya estaba por abrir la cooperativa, y por suerte pudimos comprar fiambre y pan.
Seguimos hasta Cristiano Muerto, y desde la ruta se ven las 10 casas, continuamos hasta la entrada al Balneario San Cayetano, en el Partido de San Cayetano, un camino en perfecto estado y con bastante zigzag, nos llevo hasta el caserío, para encontrarnos con unas viviendas hermosas, hasta llegar a la playa. Como era de esperar, no se veía a ningún ser vivo, seguimos recorriendo y en una esquina aparecieron unos albañiles, quienes nos indicaron que deberíamos ir a lo de Quiroga, (almacén de campo, desde fósforos hasta combustible), y esta nos mando al camping de los empleados de la municipalidad de San Cayetano, donde inauguramos la temporada.
Armamos las bicis y volvimos a la playa para matear y comer y ya de tardecita pasamos otra vez por lo de Quiroga, para encargar unos sándwich de mila, mientras nosotros seguimos al camping, se hizo la noche y en bici fuimos a buscar nuestra comida en medio de una oscuridad casi total, allí nos enteramos, que solo 16 casas están habitadas todo el año, y esa noche parecía que no había nadie más.
A la mañana siguiente volvimos a la playa, pero un viento muy fuerte nos castigaba bastante, aguantamos lo que pudimos, y nos fuimos a comprar el almuerzo, unos bifes cortados gruesos para hacer a la parrilla, pero mientras encendíamos las ramas apareció el encargado del camping y nos presto un disco. Mientras tomábamos el café, en la cabina de la Caddy y escuchábamos la radio, Gra se emboló y se fue pedaleando hasta la Laguna Salada, a unos 6km de la entrada del Balneario, mientras yo aproveche para empezar a escribir.
Esa noche insistimos con la parrilla, única forma de mitigar el frío, con un pedazo de vacío y chori.
Domingo 05/12/2010
Gra se levanto enloquecida, tenia picaduras por todos lados, se había enterado de unos bichitos tipo jejenes, que se adherían al pelo como los piojos y repicaban, así es como tenia la frente y los brazos, además estábamos invadidos de arañitas y moscas, y me intimó:



- NOS VAMOS YÁ.-

Comenzamos a desarmar todo y a tratar de limpiar, pero cada vez que pasamos el trapo sacando arañitas, otras aparecían quien sabe de dónde, así que doblamos todo y lo pusimos en bolsas y salimos disparados.

Insistí en entrar a Necochea, nunca imaginamos en encontrar una ciudad tan grande y tan dispar, entramos por el barrio del Hospital que no es muy lindo, pero fuimos llegando a la zona más céntrica y cuando llegamos a la costanera no lo podíamos creer, mucha estructura turística, con regios paradores en la playa y torres con vista al mar, decidimos para en un Hotel y paramos en el 3 Arroyos (2 estrellas), bien atendido.

Salimos a caminar y a almorzar y volvimos a cambiarnos, armamos las bicis y a la playa, ya que el día se había puesto fantástico, recorrimos la costanera y luego tomamos el camino del puerto y el espigón, donde encontramos una familia de Lobos marinos que hacían las delicias de montones de chicos.
Por la noche salimos a caminar y a cenar, y mientras tomábamos café, Gra me pidió seguir nuestro camino ya que si bien en menor medida, los bichitos seguían jodiendo.
Lunes 06/12/2010
Entramos a Mardel, con la idea de reencontrarnos con la parrilla “La Entrerriana”, en Camet, donde años atrás almorzamos, bueno y barato. Y sigue tal cual. Tomamos la ruta 11 y nos que la están transformando en autopista hasta Santa Clara, nosotros seguimos, nuestro destino, Villa Gesell, otro lugar de reencuentro, al que hacía más de 20 años que no visitaba.
Hugo Nacarado
09/12/2010

COMBINACION PAMPEANA - Visitando Ciudad Gral. Belgrano, Pcia. de Bs. As. (OCT/2009)


Desde hacia tiempo veníamos queriendo conocer la Ciudad de Gral. Belgrano y este año cobro más fuerza al comentárselo a Riqui y a Mariana, quedando para el fin de semana largo de octubre.
Mientras Cecilia se ocuparía de buscar hospedaje, Mariana se tomo la tarea de conseguir transporte y de armar el grupo, que se conformó con Lucia, y los invitados por Mariana, el Dr. Lisandro Coliqueo, Ruben (Bicicleteria El Trébol) y su esposa Liliana de la ciudad de Los Toldos y Violeta Coliqueo, hermana del Dr. de la ciudad de Cnel. Suarez, más Riqui y Ceci, Mariana y nosotros.
Cuando ya estaba todo listo, apareció el pronóstico de tormenta y lluvias fuertes para el sábado por la noche, que en un momento hizo peligrar la salida, pero decidimos arriesgarnos.

Sábado 10, nos encontramos con Riqui en el Obelisco y cargamos las bicis de Mariana, Lucia, Graciela y la mía, la de él y la de Cecilia ya se encontraban adentro. Nosotros viajaríamos en un micro de línea, que nos dejo en la ruta, a tres cuadras del Hotel Oasis. Cuando llegamos los invitados ya habían llegado, después de registrarnos y tomar unos amargos para integrarnos, pasado el medio día nos fuimos para una parrilla, al enterarse Riqui todavía en la ruta, aceleró y decidió juntarse con nosotros.
Por la tarde estaba programado conocer el Bosque Encantado, casco de la estancia Poronguitos de Claudio Stegman, de la época de Rosas.
Salimos por la misma calle del hotel, hasta la calle principal del pueblo y luego doblando a la izquierda fuimos dejando atrás el caserío por un camino de tierra apisonado con residuos y cementado que es la ruta a Pila, localidad cercana, aproximadamente a los 10km doblamos a la derecha y 2km después nos juntamos en la entrada al histórico casco, hoy lugar turístico y Museo, que es propiedad del Municipio de Gral. Belgrano y en él se encuentra un muy coqueto museo con elementos y anécdotas de época y acceso al Bosque lleno de senderos.
Luego de abonar, nos mandamos a la búsqueda del famoso Gingko Biloba, árbol en extinción, fuimos por una senda, volvimos por otra, encontramos un tremendo palomar abandonado y cuando ya estábamos saliendo apareció el famoso Fósil Viviente y luego de las fotos de rigor volvimos al museo donde también sacamos muchas fotos, para más tarde tomar unos amargos en su jardín.
Comenzó a caer la tarde y un viento fuerte y húmedo trajo mal augurio y decidimos regresar.
Como la ruta de tierra no estaba entoscada, decidimos tomar la peligrosa RN 41, angosta y sin banquina, pero firme.
Pedaleamos agradeciendo el poco transito.
Rápidamente Lisandro y Mariana se fueron escapando y los perdimos de vista, el resto en fila compacta íbamos a unos 25-28km con Ceci haciendo frente (¿?) a un viento cruzado y en el auto que nos hacía de apoyo, cerrando con Violeta y Liliana.
Petrobras: 4km mostraba el cartel y la noche cayo a lleno, en el cielo aparecieron los primeros relámpagos y cada vez más cerca los truenos. Ceci me gritaba si conocía el camino y le conteste que pare en la estación.
Apenas llegamos se largo y con todo, rápidamente todo se empezó a llenar de agua, cada vez peor.
Aprovechando que Riqui se había quedado en el Hotel, le comente mi idea a Ceci, y ella inmediatamente llamó a su novio.
Para cuando éste llego llovía torrencialmente, a reparo bajo el techo de la estación, subimos las bicis y a Ruben que iba sosteniéndolas, yo de acompañante y las cinco mujeres apretadas en el auto, salimos por una calle asfaltada, por tramos inundada de cordón a cordón, cuando llegamos al centro, Riqui tomo una calle de tierra entoscada que a las pocas cuadras se convirtió en un lodazal, así, derrapando de lado a lado hasta llegar, las chicas más prudentes, siguieron por asfalto hasta la ruta, llegando mucho mejor.
En el hotel nos encontramos con Lisandro y Mariana, que nos habían sacado tanta ventaja, que llegaron antes que se largara.
Después de bañarnos nos fuimos juntando, la lluvia continuaba fuerte, Riqui había organizado para cenar en “El Almacén”, un restaurante en el centro. Todos, menos Gra que luego de bañarse se durmió y no quiso saber nada, nos apretujamos en los vehículos y salimos por las calles abnegadas.
El lugar valió la pena, un viejo edificio muy bien reciclado y repleto de propagandas, envases y maquinarias de época, del rubro de la alimentación, decoraban el lugar. Para nosotros una mesa reservada en la cava del local (una representación de lo que era una cava, con tonel, encorchadora y botellas viejas y mucha, mucha tela de araña), un reducto muy acogedor, en el sótano, con dos mesas largas de las cuales una era nuestra reserva y en la otra se encontraban un grupo de parroquianos, quejándose por la tardanza de su pedido de parrilla.
Teniendo en cuenta esta queja, optamos por comida de cocina y mucho vino, así comenzaron a correr las botellas del Nieto Senetiner y con ellos la alegría. Para cuando salimos la lluvia había parado, pero las calles seguían igual, haciendo peligrar nuestra pedaleada a Ranchos.

Domingo 11, amaneció despejado con un sol radiante, Gra y Mariana se habían juntado temprano, decidiendo llegar hasta la terminal de micros para comprar el diario y comprobaron que las calles de tierra se encontraban intransitables.
A media mañana, ya todos juntos decidimos arriesgarnos de llegar hasta Villanueva distante 17km, por un camino mitad tierra y mitad asfalto y si fuera necesario con salida a la ruta RN29.
Salimos todos, menos Liliana.
La tierra se encontraba blanda y con barro en varios sectores pero transitable, a medida que nos internabamos se fue poniendo cada vez mas feo y decidimos cambiar, pedaleando por el centro de la vía del tren abandonado, así fuimos avanzando lentamente, parando cada tanto para traspasar los cruces de guarda ganado, donde nos amontonábamos, llegando a hacer solo 7km, cuando al costado descubrimos asfalto, la mitad decidió continuar por la vía, sin saber que faltaban los puentes sobre los lechos del Río Salado, debiendo hacer unos 200 metros a pié pisando sobre los durmientes, con el temor a un accidente ya que algunos faltaban, por fin llegaron al parador con el nombre del Río, volvimos a juntarnos.
Aquí decidimos no arriesgarnos y continuar por la ruta, que si bien es más larga, es más rápida. Se repararon varias pinchaduras, por circular sobre la vía llena de plantas pinchudas y continuamos.
No solo era más rápida, sino rapidísima, gracias a un viento de cola, que nos ayudo a mantener una velocidad constante de más de 30km/h y sin mucho esfuerzo, en los más de 18km restantes.
Así y todo llegamos a Ranchos demasiado tarde para buscar lugar para comer, debiendo parar en una YPF, para luego si conocer la famosa ciudad.
Pedaleamos directo al Fuerte (más bien copia), y luego al centro y a la Iglesia. Eran cerca de las seis de la tarde cuando decidimos volver, Lisandro, Violeta, Mariana y Lucia prefirieron el pedaleo, y arriesgarse a que los encuentre la noche y al viento en contra, los demás nos quedamos para hacer la compra del asado y volver en camioneta.
El hijo de Ruben con su novia, se habían llegado hasta Gral. Belgrano, para estar con Liliana y aprovechamos la oportunidad, la novia manejaría el auto de ellos y el hijo la camioneta hasta Ranchos, donde luego continuarían su camino a La Plata.
Ruben con su bici y Riqui, se fueron para Gral. Belgrano, mientras Ceci, Gra y Yo, esperábamos en la confitería de la YPF.
En el camino alcanzaron a los demás que estaban contentos, haciendo una parada, luego de circular a 20-25km/h, gracias a Lisandro que tiraba como un toro contra el fuerte viento de frente, nos enteramos después.
Llegaron al Hotel y volvieron cada uno con su vehículo, volvieron a cruzarse con los chicos que continuaban firme, en medio de la oscuridad.
Cuando llegamos nosotros al Hotel, ya todos se encontraban en sus habitaciones, yo me fui a bañar mientras Riqui y Gra preparaban el fuego para el asado.
Cuando salí, los chori ya estaban listos, Lisandro había traído chorizo de campo y comenzamos a picotear. Cuando se acercaron todos, nos fuimos a sentar y saboreamos un rico asado.

Lunes 12, la combinación pampeana ya se iba, y para despedirnos nos fuimos juntando en la nueva ribera del Río Salado, para tomar unos amargos, entre mate y mate contamos algunas anécdotas, hasta que les llego la hora de irse.
Una vez solos los capitalinos, dimos una recorrida por la zona, que nos llevo hasta el centro, donde debíamos verificar el lugar de salida del minibús y aprovechamos para sacarnos unas fotos en la vieja estación del tren y encontrar un lugar para almorzar.
Volvimos al Hotel para pagar y juntar nuestros bultos y nos fuimos a esperar la salida del transporte.
El finde largo había terminado, por fin conocí esta ciudad y me llevo el gusto de haberlo compartido con unas buenas personas y esperando volver a encontrarnos en el camino.
TOTAL DEL RECORRIDO: 94.600 KM.

Por: Gra y Hugo
grayhugodeviaje@gmail.com

FIN

TRAVESIA DE MONTEVIDEO A... (FEB/2009)


Sábado 31/01/2009
Del momento en que nos invitaron a participar, nos pareció una travesía rara. Se sabia la fecha de largada pero no la de llegada y menos los puntos en donde pernoctaríamos, recién en los días previos, se pudo armar un organigrama tentativo. Las Girls & Bike o Fem en bici, Mariana, Lucia, Mariangel y Mónica de Morón (Moni), como se autodenominaron tenían varios objetivos, todas amigas de Marian a las que se unió Moni de La B (Mónica del barrio de la Boca), que viajaría con nosotros, pero sin bici, encontrándonos en determinados lugares y también Pablo que hasta último momento no sabíamos si subiría al barco. Y faltaba un integrante de los URUBIKE, ciber-amigo también de Mariana quien nos acompañaría hasta Atlántida.
Llegado el momento Marian mando un mail con los horarios del tren indicado y todos concordamos en tomarlo, menos Lucia que iría pedaleando.
Con una noche espectacular llegamos a la estación del tren, Lisandro de la Torre, encontrándonos con Moni de La B, Gra que saca boletos, el tren que viene y subimos en el último vagón. De los demás nada. Vía sms nos enteramos que estaban también en el tren pero en el 1º vagón. Ufsss menos mal.
Tigre, en un periquete ya estábamos pasando emigraciones y al barco. Nos quedamos en la planchada de popa viendo como acomodaban a las bicis, y decidimos quedarnos afuera porque adentro hacia 5º bajo cero, nos ponemos en marcha y allá vamos país “Natural”
Llegamos con Gra somos de los primeros en bajar, me acerco a preguntar si retiro las alforjas antes de pasar inmigraciones y al ver el encargado que somos los ciclistas nos saca las tarjetas y con las alforjas en la mano nos saca recinto para entregarnos muestras bicis.
Nos acercamos al micro que nos llevaría a Montevideo y al responderle que eran 7 bicis nos indican que nosotros subamos al 1º micro. El resto de las Girls & Bike en medio de la cola.
Terminal Tres Cruces, una media hora tardo el 2º micro con el resto de las chicas y Pablo, en el mismo momento que apareció Ernesto y Alberto de URUBIKE.
El día se había estropeado y rápidamente comenzó a pispiar, con la recomendación de Ernesto y su guía llegamos a la Nueva terminal de Trenes de Montevideo, un edificio súper modernoso con vidrios azulados en la zona portuaria y en medio de un predio semi abandonado y derrumbado. Ernesto y el funcionario encargado tienen una conversación en la que no intervenimos y aceptan llevarnos (el tren que partía no tenia furgón y era pequeño).
Comenzamos a caminar por el anden y vamos pasando unos furgones como los del tren “Blanco” con enrejado en las ventanas y llegamos a la SORPRESA, una especie de trole-tranvía con mucha falta de mantenimiento y pintura, con puertas en las puntas y al maquinista adelante como en el cole.








Con unos pocos pasajeros, al subir la ultima bici arrancó, como en todo Uruguay comenzamos a subir y bajar y las estaciones se fueron sucediendo y se fue llenando pero sin que hubiera parados.
Estación Víctor Surdriers, unos 40km de Montevideo fue muestro final, luego de los saludos y el agradecimiento por habernos llevado comenzamos el pedaleo. Eran como las 4 de la tarde y el grupo seguía en ayunas, por lo que nuestro principal objetivo fue encontrar un almacén donde comprar comida.

Tiempo después continuamos por una ruta bien asfaltada que nos llevo hasta la autopista interbalnearia y por esta al fin entramos a Atlántida y al Hotel Playa Brava (amigos de Mariangel)
El día que había comenzado a las 4:30 llegaba a su fin a las 19:30, ya de noche pudimos bajar a la costa mas relajados.
Bañaditos bajamos a cenar, el Chef y dueño había preparado noche de música flamenca con paella valenciana. Como la paella era -para ella-, con Gra decidimos comer pastas.
Entre flamencos y bichos de mar, decidimos que desayunaríamos, daríamos una vuelta para conocer y partir con rumbo Piriapolis.

Domingo 01/02/200910 de la mañana, Moni, Moni de La B (que se quedaba unos días más en otro Hotel), Gra y Yo, terminamos el desayuno, de las demás NADA. (Luego una diría estoy de vacaciones, nadie me va a obligar a madrugar).
10:45 comienza a bajar el resto, en ropa normal, …
11:30 sin alforjas pasamos por la casa de cambio, y luego hacia la costa para visitar el Águila. Una edificación extraña con forma de águila Nazi, en la costa sobre la playa y mirando al río. Retomamos buscando un lugar para unos amargos, en el mismo momento que lo encontramos Marian decide buscar artesanías para comprar.
Luego del desbande nos reencontramos con las Monis y nos ponemos a matear en la costanera, para llegar a la playa había que bajar 2 pisos.
Comemos unas facturas y se termina el agua del termo, el resto todavía de artesanía.
Cuando ya estoy harto y desesperado por partir, aparecen y por supuesto con ganas de matear.
Con mucha tranquilidad van a buscar agua y se comer su vianda, a todo esto el Sol a pleno. Por fin pasamos por el Hotel a buscar los bártulos, y luego de una despidida interminable salimos, costeando la playa.
Pronto la costanera se termina y las dunas avanzan sobre el asfalto dificultando nuestro paso, debiendo circular por la vía contraría.
Llegamos a la Interbalnearia, camino obligado para cruzar el Arroyo Solís, doblando hacia la costa por la ruta 10, hacia Bella Vista y nos encontramos otra vez con el río, bajamos a la playa para almorzar, son como las 16:30 y falta un chorizo.
Terminamos y parte del grupo se va hasta el agua, pasa el tiempo y no regresan, las llamo y nada, agarro una bolsa con nuestra basura y le digo a Gra y a Moni, vamos.
Pasan 10km y veo que Gra con Moni me siguen a cierta distancia del resto NADA. Son las 20:00 horas los tres llegamos a Las Flores (faltaban 10km), decidimos buscar alojamiento, apareció el resto. Difícil encontrar lugar para 7, y además con sabanas y toallas. Pero como la suerte es verde, por 100 verdes por día encontramos una CASA espectacular con 3 dormitorios living-comedor, patio, parrilla y garage cerrado.
Pizza y birra son muestra cena.

Lunes 03/02/2009
A medida que nos vamos levantando desayunamos, y con la malla a la playa que el día esta buenísimo, la playa NO, llena de restingas y sin guardavidas.
Después de un frugal almuerzo nos preparamos para pedalear hasta Piriapolis, por fin salimos el viento a favor nos ayuda y rápidamente llegamos al Hotel Argentino. Lucia paro en la i, de información, para averiguar donde estaba el negocio de “Claro” ya que estaba incomunicada, por fin continuamos para llegar al Balneario San Francisco, muy bonito, donde mateamos para regresar previo paso por una Heladería.
Estábamos esperando cuando aparece un ciclista que encara hacia Mariangel, en el preciso momento que esta viene hacia nosotros que estábamos en la otra punta de la vereda, sin saber nada Moni se sienta donde estaba Mariangel e inmediatamente este ciclista se pone a hablar con ella.
Luego de que conversaran mientras los demás guardábamos los helados, el muchacho nos invita a volver no por la ruta sino por un camino mejor, por medio de un barrio enclavado en el bosque y tan solo con la Luna como testigo.
-Pablito hace el asado- fue la orden, y Pablito comienza a recoger maderas, prende papelitos nada, mas papelitos y nada. Lucia trae un ventilador y lo único que logra es polvo. Viendo que me quedo sin asado me levanto, reacomodo las maderas y el carbón y luego de encender mas papel con un diario le hago mucho viento y comienza a arder la madera y luego el carbón. Cuando logramos hacer un buen fuego Gra coloca la parrilla sobre el fuego, Pablito sala la carne y la pone a asar.
Casi dos horas después, satisfechos, resolvemos aprovechar la carne que sobro de almuerzo.

Martes 04/02/2009
Y se largo a llover y como. Me despierto a eso de las 8:00 y llovía con viento del Este, salgo al patio el cielo totalmente cubierto, me vuelvo a la cama. 9:00 no aguanto más y me vuelvo a levantar, lloviznaba y a lo lejos parecía aclarar.
Pongo la pava, y comienzan a aparecer todas en camisón o pijama con una cara que no le mostrarían a ningún hombre.
Como zombis salen al patio miran el cielo, putean y vuelven a la habitación.
Luego de entradas y salidas del baño vuelven ya más decentes (llámese arregladas).
Para las 10 lo parecía iba a ser la tormenta del año, paso y el Sol comenzó a brillar. En un trajín impresionante todos nos ponemos a armar las alforjas, algunas se vuelven locas como si hiciese un mes que estamos allí.
Todos listos y el tipo no viene a buscar la llave, Marian lo llama varias veces y nadie contesta. Por último resolvemos que ésta y Mariangel fueran a la casa a buscarlo.
Por fin aparece con una sonrisa, da una vuelta nos da el Ok y partimos.
En la ruta nos reencontramos con las dos y seguimos, el fácil trayecto del día anterior con viento a favor y sin alforjas se transforma en un penoso trajín.
Pasamos Piriapolis, dejamos atrás Playa San Francisco, nos juntamos con la Interbalnearia ahora ruta 93, que por fin nos llevo hasta Solanas, compramos pan y gaseosas y bajamos a la playa top para almorzar, por suerte el vendedor de artesanías no estaba y le okupamos el puesto, con techito de paja. Pequeña y bonita playita con FM, para los ocupantes del tiempo compartido.
Volvemos a la ruta con un entusiasmo que duro poco, llegamos al puente entrada a Punta Ballena. El trayecto es seguir subiendo para bajar hasta el acantilado, ver el paisaje y visitar la famosa casa de Páez Vilaro y luego desandar el camino otra vez hasta la ruta. Unos estaban por el quiero ir y otros por No. En medio del cruce de rutas inicia un descenso hermoso y los que supuestamente doblaban siguieron y se mandaron en la bajada, como venia tercero en el camino freno a los gritos, atrás Gra y Lucia, metros atrás Marian y Mariangel que en vez de parar doblan hacia Punta Ballena, avisando que saben lo que hacen.
En conciliábulo decidimos esperarlas pero como tardan, le digo a Gra que es preferible esperar en algún lugar tomando algo, y nos vamos solos.
Luego de la bajada viene una larga recta y la entrada a Maldonado con sus famosas Paradas. En la 33 alcanzo a Moni y a Pablo, y me dicen que como no tenían pensado ir a Punta Ballena siguieron, como no hay un mísero boliche, todos son complejos vacacionales, buscamos una sombra y esperamos.
Dos cigarrillos después aparecen y sin mediar palabra seguimos.
Parada 20, 10, 7, en el horizonte se ve un transatlántico, Lucia, Mariangel y Marian se zambullen a sacarle fotos, pasan los minutos y se ponen a conversar con unos parroquianos.
Parece que lo hicieran apropósito, -yo me voy-, le digo a Gra, y parto.
Parada 6, 5, llego al Conrad, en medio de Punta del Este, aquí nace la avenida que divide Punta en dos y te lleva a La Barra, evitando todo el centro.
Aviso al grupo que yo corto por aquí, y con el semáforo a favor, doblo me siguen Gra y Moni, el resto sigue por la costa. (Por el día de hoy ya me saturaron).
Por la avenida siguen los complejos turísticos, pero también una que otra casona, llegamos a La Brava (ahora, si es Mar), y seguimos por 8km hasta el puente en zigzag para entrar a La Barra, volvemos a la costa, 4km más de playa y llegamos a Manantiales, donde por fin vimos el cartel del Hostel y doblamos.
Todas las mujeres en una pieza y los hombres (Pablo y Yo) en la mixta de al lado, son las 19:30, me saco la calza y la remera y con malla y remera me voy al bar por birra y papas fritas.
Son las 21:00 llega el resto, yo sigo dándole a la birra. Pasamos por lugares hermosos y por boludear no paramos ni a conocer.
Nos anotamos para los chivitos uruguayos.
Las Patricias buenísimas los chivitos horribles.

Miércoles 05/02/2009
En el Hostel Moni de La B que nos esperaba, se va en micro a La Paloma donde la encontraremos, Pablo se vuelve a casa.
El resto seguimos con destino incierto, el camino nos lleva a José Ignacio, cruzaremos la balsa y seguiremos hasta la Laguna de Rocha, me convencen que lo mejor es vadiarla y me dejo convencer. Aquí los planos son difusos no hay marcación de kilometraje.
En la entrada al pueblo de José Ignacio hay una estación de servicio donde quedamos Lucia, Moni y Yo, el resto se fue a conocer el Faro.
Uno de los vendedores me indica que faltan 6km para la balsa y 8 para la laguna.
Vamos bien, a los 6km aparece la Laguna José Ignacio. Grande mi asombro al ver que la balsa corría por un cable, empujada POR UN BOTE CON MOTORCITO FUERA DE BORDA. QUE GRANDE ESTE PAIS NATURAL.
Aquí se termina el asfalto y el mantenimiento, este camino solo lo usan algunos estancieros.
8km, el camino se va alejando del mar, la única laguna que aparece es una estancia que lleva su nombre, y bajo unos eucaliptos decidimos descansar y almorzar, ante tanta disparidad le pido a Marian el plano y utilizo el famoso sistema métrico del palito, este sistema infalible me dice que de laguna a laguna hay entre 12 ó 15km, ósea faltan entre 4 ó 7km más.
Demasiado ansioso no espero más, me subo a la bici y parto, unos 3km delante veo que el camino bien demarcado dobla a la derecha y se mete adentro de una estancia y continua una senda a simple vista muy poco usada, con hueyones y mucha arena. Empiezo a circular con cuidado y lento, en el horizonte no se ve nada, vadeo un arenal en subida y a lo lejos veo la famosa laguna. Hay dos 4x4 estacionadas en la orilla y una persona apoyada en una de ellas. A medida que me acerco distingo que se trata de un guarda-fauna.
Cuando llego lo saludo, me presento, le digo que vengo con un grupo de ciclistas y que tenemos intenciones de vadear la laguna para llegar a La Paloma. Me contesta que tenemos suerte, que si bien esta crecida la orilla esta firme y caminando se puede.
Lo convido con un cigarrillo y al tiempo me alcanza el grupo. No pudiendo con su genio acosan al pobre guarda-fauna con las mismas preguntas que yo hice y que ya les trasmití.
Lucia, Gra y Yo descalzos comenzamos la marcha, si manteníamos las ruedas de las bicis cerca de la orilla las bicis se movían bien, pero si te alejabas o te metías al agua, las ruedas se hundían y quedabas encajado.
Cuando estábamos aparentemente por la mitad transitábamos entre el agua y un gran médano a nuestra derecha, el viento traía olor a sal y ruido a olas.
Mientras paramos a tomar agua, el grupo se junto, Lucia y Marian no aguanto más, dejaron las bicis y se encaminaron hacia el médano. Poco después quede solo, Gra reaparece en lo alto y me grita –Veni esta el Mar-
Subo la cuesta y me encuentro con un paisaje alucinarte, un mar azul intenso que te atrapa, con unas altas olas blancas que serian la envidia de los surfistas.
Llegamos al otro lado para encontrarnos con barro y zonas de arena mojada pero ningún camino marcado, hacemos un tramo a campo traviesa hacia unos ranchos, supuestamente el poblado de los pescadores, cada vez mas barro y más ranchos, encontramos unas huellas que nos llevan a pasar entre las casas hasta llegar al camino.
Las mujeres se quedan sacando fotos no se a que, yo sigo de largo. Realmente estoy cansado, al ritmo que voy pronto me alcanzaran. Subo una cuesta y me paro, de las chicas nada, se acerca un auto argentino, frena para preguntar de donde somos. El conductor, cordobés, me cuenta los km que faltan y me avisa de una subida larga y alta, justo después de una curva que se vía a lo lejos. Resulto que el señor, también andaba en bici y esa mañana anduvo por este camino.
Me apoyo en la bici para esperar al grupo y les cuento el camino, vamos todos juntos, llegamos a las curvas y aparece la subida, todas, absolutamente todas se empezaron a alejar de mi, basto contarles que un hombre no pudo hacer algo, para que las Fem en bici, se mandaran demostrando lo mal llamado “sexo débil”. Como un pobre hombre me baje y la camine. Allá arriba estaban esperándome para bautizarme el “cordobés”, cuando para un auto y baja un hombre, que las increpa, preguntando quienes son e informándolas que por ahí no se puede ir en bici, casi se lo comen al pobre Sergio, otro ciber-amigo de Marian, que mal momento eligió para la chanza.
Este Sergio resulto ser quien nos daría alojamiento en La Paloma, nos indico como llegar a La Brújula de los Vientos (así parece llamarse la casa ¿?), y se fue a preparar el fuego.
Un Ohhh, enorme fue mi sorpresa al conocer la Brújula, que resulto ser un conglomerado de casas-ranchos, en madera, edificadas en un terreno sin ton ni son y de cualquier manera, tipo villa miseria pero con un aire hippie de los 60.
Una de estas casas con aires de duplex, todo en desnivel, por el desnivel del arenal donde estaba plantada, fue para las chicas. La edificación sobre la cocina general, un cuarto semi abandonado donde pusieron un colchón matrimonial y un juego de sabanas nuestro dormitorio, para subir, debíamos tener mucho cuidado porque se zarandeaba como loco.
Ya más relajados y pasados por el baño general (que tenia un cartel “Damas”, el de hombres nunca lo encontré), nos fuimos juntando alrededor del fogón y rápidamente aparecieron las Patricias, con picada de salame (de ellos) y queso (de nosotros).
Resulto ser que un tal Juan (dice ser estanciero), dueño del terreno y de una casa de 3 pisos (el mirador), casado con una suiza (yoguista), invito a Sergio (a la postre artesano en cueros ¿?) a integrar la comunidad, primero construyo la casa de invitados (donde están las chicas), luego la actual, una de 2 pisos con balcón, pero se le torció, y por eso esta construyendo la tercera en un terreno adjunto, que dicen haber comprado, un chalet todo en chapa de madera a dos aguas y por primera vez con baño interno. También Sergio invito a integrarse a su hermano (criador de ganado, pero luego criador de caballos), esta familia convive, pero duerme en una casa alquilada en terreno lindero. También pasa en carpa, los veranos en la comunidad, la hermana de Sergio y su marido (argentino, que vive en Brasil) que es el discjockey del grupo. Y cuanto amigo pase y quiera quedarse, en ese momento 25 personas.
Mientras iba interiorizándome de cómo funcionaba la Brújula, en la parrilla se fue haciendo el cordero, que estuvo de rechupete.

Jueves 06/02/2009
Cerca de las 10 de la mañana nos fuimos juntando para desayunar, los habitantes brillaban por su ausencia, (después nos enteramos que ya estaban construyendo), las Fem en bici informaron que lo primero sería llevar la infernal cantidad de ropa sucia a un lavadero y como segundo tema nos pusimos de acuerdo en lo que cocinarían, para devolver el agasajo recibido.
Teniendo en cuenta que se cocinaría sobre fuego a leña se acordó hacer ravioles con salsa boloñesa o crema y de entrada brochetitas de queso, tomate y albaca y otras de salchichas envueltas en panceta y de postre helado.
Mientras las Fem en bici partían hacia el lavadero, con Gra nos fuimos a comprar los ravioles y una vez resuelto, a la playa.
Conversando llegamos a darnos cuenta que ya era momento de separarnos, volvimos al pueblo y enseguida encontramos una cabaña a 30 dólares por día. Por mensajito nos enteramos que las fem en bici, ya estaban en la playa, llegamos en el momento que se disponían a comer el fiambre que compraron para ellas, junto a Moni de La B, a la que habían traído del camping.
Con una mirada Gra entendió y nos fuimos a comer a un restaurante próximo y luego a un locutorio, a hacer las reservas para la vuelta al pago.
Aquí comienza nuestro calvario. Un señor, atento le informa a Gra, que debido al “carnaval” (¿?). No tiene disponibilidades y que vuelva a llamar el sábado.
De muy mal humor volvemos a la playa y nos encontramos que las fem en bici ya se habían ido, solo estaba Moni de La B, con la tomamos unos mates.
Ella con la bici de Gra y Gra sobre mi porta, nos fuimos a recorrer el centro, buscando los souvenirs que elegiríamos, luego de un café donde arreglamos que al día siguiente nosotros tomaríamos la cabaña y ella dejaría el camping y vendría con nosotros, nos separamos volviendo a la comunidad de la Brújula.
Las fem en bici habían regresado del súper y este ante tamaña compra le traería las bolsas, ya mas relajadas se estaban poniendo bellas.
Llego el pedido, me parece que se fueron de mambo, media docena de Patricias, 3 botellas de latitud 33’ para saboreen vino argentino, una botella de Tía María legitimo, ósea un infierno de caro.
Gra en la cocina, preparando las salsas con Lucia y Moni de ayudantas y el resto preparando las brochetitas. Yo charlando con Luis y Sergio.
Lamentablemente la mitad de la comunidad se había ido y no pudo disfrutar del excelente y riquísimo banquete.

Viernes 07/02/2009
Nos despertamos, armamos las alforjas y bajamos a desayunar (10 hs), lentamente, las fem en bici, fueron apareciendo.
A las 11 hs nosotros partimos, hacia muestro nuevo hogar, el resto se quedo todavía guardando para luego partir con rumbo a Valizas.
Tomamos el duplex, pagamos un par de días, avisamos en que playa esperaríamos a Moni de La B y nos fuimos. Los 3 almorzaríamos, haríamos más playa, yo me fui al duplex caminando, antes le baje el asiento a mi bici y las chicas se fueron de Paloma city, hasta la caida del sol.

Sábado 08/02/2009
Cruzamos para llamar a Tres Cruces, una señorita respondió que recién había reservado los últimos lugares del lunes, y para el martes deberíamos llamar el domingo.
Enojados nos fuimos para La Pedrera, Moni de La B se quedo, su micro para Punta del Diablo salía al mediodía.
Tomamos la ruta de la costa, pronto pasamos por Costa Azul, que nos gusto y salimos a la ruta, unos cuantos sube y baja y llegamos, ya en la calle de entrada nos dimos cuenta que se trataba de una villa para gente joven, muchos boliches y Pubs, en Uruguay están todavía en la onda del whisky.
El mediodía nos encontró disfrutando de la playa y el mar, Gra me dice que va a un chiringo a buscar agua pal mate, me pierdo mirando el mar y en eso aparece con una sombrilla que le habían prestado por unos pesos en la chancha. Con la sombrilla pasamos el día lagarteando y durmiendo a la sombra. Bien tarde resolvimos volver a La Paloma, Cuando pasamos por Costa Azul nos prometimos conocerla.

Domingo 09/02/2009
Nos levantamos con la incertidumbre de no saber cuando podríamos volver a casa. Fuimos a la telefónica y esta vez solo tenían lugar para el jueves, cuando Gra me lo cuenta decidimos llamar a la Cacciola en Carmelo. Un Señor atendió y nos encontró lugar para el martes en el último viaje. Pero nos informó que el viaje en bus de Montevideo (Tres Cruces) a Carmelo lo gestionáramos nosotros, volvimos a llamar a esta gente y nos dijo que solo podríamos viajes de parados. Un viaje de 3 hs, ma si, nos sentamos en el piso.
Solo quedaba saber como llegaríamos a Montevideo y para eso nos fuimos a la terminal de La Paloma, compramos pasajes para el martes a las 6 de la mañana, único horario para llegar con margen.
Ahora si más tranquilos nos fuimos para Costa Azul, cuando llegamos preguntamos en un kiosco de diarios por una panadería (que rica es la factura uruguaya, tienen unas de grasa muy suaves, rellenas de dulce y otras saladas, rellenas de queso o jamón o mortadela, riquísimas), que resulto ser un súper donde compramos facturas y reservamos sándwich de milanesa para el almuerzo.
Esta vez no hubo sombrilla, pero estábamos cerca de una mata de arbustos que nos dieron sombra para el almuerzo, tarde bien tarde, volvimos.

Lunes 10/02/2009
Decidimos ir hasta la otra punta de La Paloma, junto a la Laguna de Rocha para conocer playa Solari, cuando el pavimento se termino, nos metimos en otro de arena hasta llegar, último control de salvavidas. Esta vez la sombrilla nos la presto la dueña del duplex. Cansados de tanto lagartear nos fuimos a comprar los dichosos souvenirs y a visitar el centro por última vez.

Martes 11/02/2009
6AM, ya en la terminal sacamos la rueda delantera de las bicis, y le entregamos todo al señor, para que las guarde en la baulera y subimos, apenas nos acomodamos y partimos.
El bus toma la ruta y en poco tiempo entramos en Rocha, después de unas vueltas dificultosas, por lo angosto de las calles, llega a una plaza, da una vuelta y toma por otra angosta calle sin que suba nadie.
Nos dormimos, una frenada nos despierta horas después, estamos entrando a Pando, vamos por una ancha avenida con viejos edificios abandonados, nos metemos en la zona vieja, da unas vueltas y volvemos a tomar la misma avenida en sentido contrario, también sin que suba, ni baje nadie.
Abro los ojos y transitamos por una autopista con grandes casas, un cartel dice que estamos en Montevideo.
Son las 10:30AM y llegamos a Tres Cruces, mientras armo las bicis, Gra va a confirmar el Bus a Carmelo, es el 3º y de parado para las 16:30hs.
Salimos a la calle y tomamos la 18 de julio, que nos lleva a la plaza Independencia y a la zona vieja. Sacamos fotos, damos unas vueltas, llegamos a la peatonal, caminamos y decidimos volver hasta la plaza Fabini donde vimos un restaurante Pasiva y comimos unos chivitos en pan.
Cansados volvimos a la terminal.
16:30hs comienza la actividad, llega el primer micro y la gente comienza subir, ahí nomás llega el 3º micro, mandamos las bicis, le doy una propina y subimos, Gra pregunta y encuentra asiento, yo me voy para el fondo, Gra vuelve a preguntar y me encuentra asiento, al lado de una uruguaya que venia a Baires a buscar trabajo con 50 pesos en el bolsillo.
Arrancamos, doblamos por una, doblamos por otra, pasamos por la estación de trenes y salimos a la autopista, media hora de viaje y el bus frena y entra a una Petrobras, el chofer baja, al tiempo baja más gente, de pronto sube el fercho y nos informa que siente un ruido extraño en el motor y antes de que se rompa algo en medio de la ruta, prefiere que cambiemos de bus allí, que bajemos y esperemos que ya dio aviso.
Bajamos y nos vamos sentando en el cordón del playón, Gra consiguió agua caliente y se pone a preparar mate, yo con los pocos uruguayos que me quedan compro galletitas, una parejita joven rezonga porque no tiene más plata uruguaya y no le aceptan argentinos, le ofrezco algunos, pero solo aceptan algunas galletitas.
Una hora después aparece un micro más viejo que el anterior, vía sms los compañeros de viaje se enteran que en Baires diluvia, y por aquí el cielo esta renegro. Ayudamos a pasar los bártulos y las bicis al otro micro, este chofer nos confirma que la Cacciola no se va sin nosotros.
Otra vez sin asiento, mi anterior pareja me cambió por otra chica que anteriormente acompañaba al chofer, me voy para el fondo y me encuentro con el muchacho de la anterior parejita, que me cede el asiento y le doy en pago lo que queda de las galletitas, este se sienta en el piso junto a su novia y se ponen a tomar mate.
Volvemos a arrancar, pasan unos minutos y comienza la lluvia, afuera llovía y adentro también y junto encima mío, me levanto y me siento en el apoya brazos de Gra. La lluvia amaina (adentro) y me vuelvo al asiento, rápidamente me duermo, con otra frenada me despierto sobresaltado, el micro queda detenido, desde la ventanilla se ve un campo inundado, nadie dice nada y seguimos parados, ni nos pasan autos, ni vienen en sentido contrario. Todos los malos pensamientos vienen a mi mente.
Nos movemos y volvemos a parar, unos minutos y otra vez, pasan autos en sentido contrario, despacito vamos avanzando, llegamos a un puente y vemos la razón, dos camiones se pegaron una piña, uno quedo volcado y el otro dejo el tren trasero sobre la ruta y la poli esta dirigiendo el transito.
Seguimos a buena velocidad, pasamos Colonia, y al tiempo comenzamos a ver las afueras de Carmelo, llegamos al puerto, nos indican que no retiremos el equipaje, mientras pasamos velozmente por migraciones, vemos que varias personas trasladan el equipaje y a las bicis al catamarán. Ya en popa veo que pusieron a las nuestras enfrente, con las ruedas sueltas, pido permiso y me dejan colocarlas.
Por fin salimos, sentimos como rugen los motores, en un viaje supersónico de hora cuarenta y cinco ya estamos en el Río Tigre, aquí hay que respetar normas y cuando amarramos perdimos 15 minutos más.
Como llegamos a las 00:45AM, por supuesto, ya no había más trenes, así que debimos pedalear los 30km hasta casa.

REFLEXIONES
No siempre el mejor camino logra serlo, cuando la compañía no es grupo, es simple compañía.
Hay muchos que logran aunarse de entrada o con el correr de los días y hay grupos que nunca se unen, simplemente son personas que viajan juntas, cada una con sus ganas pero sin un objetivo común.
También creo necesario que cada grupo tenga un líder que ordene el día a día. Cuando varias personas intentan valer sus ocurrencias el grupo se desordena y tiende a dividirse.
Hacer un travesía en bici, es tomarse vacaciones, pero no es igual a vacacionar en la costa y olvidarse del tiempo y de las responsabilidades.
Una travesía es recorrer un camino, en tiempo y forma a lo planeado, con el fin de que todo el grupo, goce del camino y sienta lo maravilloso de la travesía.

Pues como dije al comienzo del relato, esta travesía comenzó rara y terminó igual.

Hugo Nacarado
mtbhugh@yahoo.com.ar

FIN