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TRAVESIA CUBANA (nov-2017)

PROLOGO
Después de años de armarla y suspenderla, por fin me decidí y esa noche compramos los pasajes para el 5 de noviembre. La isla vive en un permanente estado de prevención de ataque por parte de los yanquis, no hay planos ciertos, no hay GPS, así y todo logre encontrar una vieja Michelin con caminos (cuando lleguemos allá veremos cuan acertados están) y quedamos conforme con el trayecto a realizar cruzando la isla de Este a Oeste y para finalizar nuevamente al Este.
Reservamos la 1º noche en un Hotel de La Habana y elegimos pasar 3 noches en un all-inclusive de Cayo Santa María, sacamos las visas, y hasta nos hicimos amigos de cubanos por internet.
A duras aceptamos viajar haciendo 3 escalas (Santiago – Lima – La Habana), pero a 2 meses de partir, llego “Irma” con su destrucción y como si fuera poco ahora viene María, ¿será el último? No sé pero nos pasamos todos los días mirando la TV Cubana. Está resuelto que suspender, no suspendemos, que una vez en Cuba veremos. Cruzamos los dedos.
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Bueno aquí estamos recién regresados, encontramos la Isla en pleno proceso de recuperación, la travesía se cumplió en un 80%, pero volvimos felices de haber conocido tan hermosos lugares y gente tan esplendida. A continuación el relato:
La Llegada 6/11
Retirar las bicis fue un calvario, debimos esperar que una señora sacara los 20 televisores de 40’, las herramientas y los neumáticos y ahí si aparecieron las chicas. Cuando salimos nos pegaron los 30ª de temperatura. Sacamos a las bicis de las bolsas y sorpresa Scotty tenía la rueda trasera zafada de su lugar por suerte nada grave, armamos y salimos pedaleando. El plano que arme para llegar al Hotel de nada sirvió, debíamos subir a una carretera y darle derecho. Igualmente fuimos preguntando y llegamos bien.
Hotel Neptuno Tritón, 4 estrellas, 22 pisos. Construido en los 60 y nunca realizado el mantenimiento, 6 ascensores (solo funciona 1, a veces), la habitación que nos dieron en el 3º piso estaba limpia pero hacía rato que necesitaba una mano de pintura. Sobre una mesa y en las mesitas de luz había unos lindos ceniceros y en la puerta un moderno cartel “Prohibido Fumar”. Se hicieron las 21hs y nos avisan de recepción que había llegado Adrián, a quien traíamos una encomienda de Buenos Aires. Gentilmente nos invitó unas copas mientras conversamos.

El comienzo 7/11
Según mis planos todo era agarrar el Malecón, darle derecho, subirse a la Vía Blanca y llegar a Jibacoa. Gra me dice que siente un golpeteo en la Bici, la reviso y encuentro una de las palancas torcidas rozando el cuadro, el mayordomo me facilita un martillo y a los golpes lo soluciono.
Para llegar al Malecón debimos preguntar varias veces, también nos informan que hay que pasar un túnel, pero que las bicis y las motitos no pueden pasar, debíamos buscar la parada del “Ciclo-Bus”.
El cielo estaba despejado, pedaleamos a ritmo con un viento en contra muy hincha, paramos varias veces a sacar fotos y a tomar algo frío y así preguntando llegamos a famoso Ciclo-Bus, para nuestra desgracia ya se había ido el último de la mañana y debimos esperar hasta las 14:30hs el próximo. La espera fue amena conversamos con varios cubanos y hasta con un italiano que se casó con una cubana y vivía 6 mesas en cada lado. Por fin apareció un Mercedes nuevo con un gran portón lateral y subimos por una rampa (pagamos 2 CUC por nosotros y las chicas), 10 minutos después bajábamos en la puerta del Hospital Militar del otro lado de la Bahía, un cubano nos acompañó hasta la ruta y seguimos pedaleando con mucho tránsito pero con una banquina grande y bien mantenida.
Cada tanto encontramos unas subidas largas para pasar un puente sobre ríos u otras rutas, que me matan. El tiempo pasaba más rápido que los kms y comenzó a bajar el sol (en Cuba para esta época es noche plena a las 18:30hs), en un recodo encontramos una señorita y nos informó que estábamos en “Boca Ciega” cerca de “Guanabo”. Ya estaba anocheciendo y decidimos bajar a buscar alojamiento. Encontramos al “Carpetero” quien nos llevó hasta lo de Margarita y alquilamos una habitación y nos pidió la cena por delivery. Ya más tranquilos caminamos hasta la playa y hasta nos metimos al mar. Bajo una tremenda oscuridad volvimos a la casa distante 2 cuadras.
Y mientras cenábamos a las 7:30 de la noche, se largó a llover. Amaneció lloviendo y decidimos quedarnos otro día. La lluvia y los nubarrones iban y venían. Optamos por dar un salto y con una camioneta conseguida por la anfitriona (80CUC) ir directo a Varadero al día siguiente.

Varadero 9/11
Salimos con lluvia y llegamos con lluvia. 
Me alegre de haber tomado esa decisión, la ruta ya no tenía banquina y por momentos diluviaba, y como si fuera poco el Huracán había volado todos los arboles del camino.
La habitación que nos consiguió Margarita estaba en 33 y Av. Playa, un lugar ideal y muy bien puesto. 
Nos atendió  Liberty (Libertad) nos dio las llaves y se fue. Desarmamos las alforjas y bajamos a la playa en el fondo del edificio, almorzamos lo que nos había sobrado del día anterior y salimos a pasear con las chicas, tratamos de llegar hasta la punta pero el viento en contra y el tráfico en la ruta lo hacia peligroso, paramos en la plaza WIFI, he intentamos entrar a internet, como no pudimos volvimos a la playa.
Así transcurrieron los 2 días que estuvimos en Varadero entre lluvia, solazo, pedaleo y caminatas. No sabemos si siempre será así pero a las 20hs todo está cerrado y las calles quedan desoladas, solo 2 negocios para comer hamburguesas permanecen abiertos.


Cruzando la Isla 11/11

Debíamos llegar a "Jaguey Grande", pero por las distancias la etapa se cortaba en "Jobellanos", Liberty cuando se enteró nos trato de locos, afirmando que en esa ciudad nos robaban o nos mataban. Con esa consigna salimos bajo un cielo con nubes y viento de frente. Dejar de la península fue fácil pero al tomar la carretera a "Cardenas" el tráfico se hizo muy intenso y la banquina era de tierra. Por fin llegamos a la circunvalación y entramos a "Cardenas" la gente nos desvió hacia una ruta secundaría en medio de plantaciones de caña, hasta que por fin subimos un puente sobre las vías del tren y entramos a "Jovellanos", íbamos por una calle larga hasta que se cortó y preguntamos a un bici-taxi por alojamiento, indicándonos una calle y un apellido. Cuando llegamos se trataba de un pasillo con varios cuartitos con baño no muy saludable, se trataba de un TELO, y como ya era tarde nos quedamos. Salimos a recorrer el lugar pero volvimos rápido por miedo de perdernos, no teníamos ni la dirección del lugar.
La cama era horrenda y dormimos mal. A la mañana Gra preparo un desayuno improvisado con lo que llevábamos y partimos, otra vez el mismo tipo de ruta, lleno de empresas dedicadas a las plantaciones de caña. En una parada de Bus paramos y Gra descubrió un edificio abandonado que resultó ser una de las famosas escuelas que se implementaron en los 60 a semejanza de los rusos, estudio y concientización con alojamiento y trabajo en el campo. La escuela tenía una mujer cuidadora que nos invitó con un rico café cubano y nos mostró el colegio.
Debíamos ir hasta un semáforo que realmente no vi y doblar a la izquierda, comenzamos a subir, pasamos a un cubano con una bici que crujía y no le gusto e inmediatamente siento que me pasa como endemoniado, primero con Gra y luego conmigo, empieza a preguntar de donde son, que linda bici, cuánto vale, la venderías y se largó a lloviznar cada vez más fuerte y justo cuando comienza el pueblo veo una parada de Guagua y me meto a tiempo del aguacero. Detrás mío Gra y una parejita en moto, les  preguntamos por la comisaria, ya que el Hostal reservado por Margarita quedaba al lado, por suerte nos indican que queda cerca. Minutos después intentamos salir pero se largó otro aguacero, y cuando mermó llegamos al Hostal El Ranchón. Tremendo lugar en medio de la nada, 3 habitaciones a full, con pisos y revestimientos de porccelanato, grifería de calidad, pileta de natación y quincho, donde nos estaban esperando.

Ciénaga de Zapata 13/11
Como habíamos pasado por alto “Matanzas” nuestro nuevo destino era una etapa intermedia, pasar la noche en “Playa Larga” y luego terminar en “Playa Girón”, cruzamos la ruta Nacional y entramos a la Ciénaga de Zapata, Parque Nacional y zona de guerra allá por 1961 con la Invasión Yanqui. Primero pasamos un Hotel 4 estrellas, luego un criadero de cocodrilos, hasta llegar a “Palpite” donde se libró la batalla final y las fuerzas de Fidel y el Che vencieron a unos mercenarios entrenados por la CIA. Hay muestras de balazos de avión en varios edificios como prueba. Y llegamos al Hostal de Magalis.
Una sencilla casa con 2 habitaciones muy pulcras y la esmerada atención de Magalis. Después de sacar las alforjas a salimos a recorrer la zona y nos sorprendimos ante una playa apropiada por los Hostales llegando prácticamente hasta el agua. La playa pública era pequeña y descuidada, además el agua era mezcla de mar y rio.
Desayunamos temprano ya que el día se presentaba caluroso y salimos. Rectas larguísimas a veces con viento de cola o de costado por un camino bastante roto y rodeado de arbustos.
Pasamos una villa turística llena de casitas, una cueva de peces de colores, y una playa de corales para hacer buceo y por fin Playa Girón donde nos agarró otro aguacero. Íbamos entrando al pueblo cuando una señora nos llama, otra vez la mano de Margarita, nos estaban esperando y luego de entrar las bicis nos obsequian con unos ricos vasos de jugo Guayaba y una empanadilla dulce muy rica del mismo fruto.
Dejamos todo y con las bicis nos fuimos a almorzar a la playa, comimos pizzetas y nos maravillamos con sus playas una verdadera pileta de agua tibia totalmente transparente. Volvimos ya de noche para cenar, bañarnos y a dormir.
Al otro día desayunamos y partimos para pasar el día en la playa, a Gra la esperaba unas chuletas de pescado recién sacado y a mi unas de cerdo todo a la parrilla (exquisito). Volvimos temprano para ver el Museo de Girón.
La ruta a “Cienfuegos” por dónde íbamos a ir está cortada parece que el Huracán se llevó un puente, única ruta volver a la Carretera Nacional y volver a bajar. Esto motivo que salteáramos esta ciudad y en Micro fuéramos directamente a “Trinidad”

La Ciudad de las luces y el buen beber 16/11
Después de 3 horas llegamos a “Trinidad” donde nos esperaban del Hostal, pero nos llevaron a otro ya que no tenían lugar, donde nos recibió Pipo, con una habitación muy bien preparada. Nuevamente dejamos las alforjas y partimos para Playa Ancón distante 15km. hermosas.
Tres noches en “Trinidad” para descubrir que esta ciudad si tiene noche, montones de turistas y cubanos a juntan para comer y beber en la zona vieja, con negocios abiertos hasta altas horas.
Nos llevamos, muy lindos recuerdos y mucha playa.
La gran duda, se puede subir los “Topes Collantes” con las bicis cargadas, todos nos dijeron que no, que varios se quedaron subiendo con coches y los micros no la suben. Decisión vamos a Santa Clara en micro. Caminando nos fuimos a la Terminal a reservar pasaje, solo reservar, no te pueden vender porque se les cuelga la internet.

La Ciudad del Che 19/11

Las bicis SI, las bicis NI, las Bicis NO. Después de una larga espera las chicas no viajan con nosotros, irán en el siguiente Bus y llegaran 5hs mas tarde. Como no hay otra solución aceptamos. Partimos nosotros, el micro va a “Cienfuegos” y luego a “Santa Clara”, nos espera un taxi y nos lleva al Hostal La Buena Vida, reserva de Pipo. Damos una pequeña vuelta mientras nos preparan el almuerzo, estamos en la zona fundacional de lugar, en la esquina vemos un mural recordatorio de “El Vaquerito” soldado del Che muerto en defensa de su batallón, descansamos y nos vamos en carro a caballo al Mausoleo del Che.
La palabra ¡impactados!, queda chica ante semejante obra recordatoria y de respeto hacia la memoria del Che. Luego de preguntar nos autorizaron a dejar una banderita argentina como ofrenda. No quisimos irnos sin tomar unos mates bajo la mirada del Ernesto Che Guevara.
Hora de pasar por la terminal a buscar a las chicas, íbamos caminando cuando Gra se da cuenta que dejo los cupones en el Hostal, mientras discutíamos que hacer sale a buscarnos la encargada para avisarnos que ya llegaron, pero se niegan a entregarlas sin el comprobante. Tomamos una moto-taxi para recoger los papeles y volvemos rápidamente, por fin las chicas están otra vez con nosotros y volvemos pedaleando.
Comienzan los problemas, en la terminal nos confirman que Vía Azul no entra a los Cayos, que solo entran los chárter. Alquilemos un auto, no hay autos para alquilar en Santa Clara. Difícil decisión viajamos a Cayo Santa María sin bicis y las dejamos en el Hostal junto con toda la ropa de ciclismo.
Mientras nos consiguen un auto, pedaleamos hasta el Tren Blindado, testimonio de la sagacidad del Che en la lucha armada, como logra derrotar a un batallón de insurgentes apoyados por la CIA, que venían en un tren con los vagones blindados y llenos de armamentos. Monumento que se levantó en el mismo lugar de los hechos.
Trescientos metros adelante se encuentra el Comité Provincial Comunista de Santa Clara, el edificio se llama CHE, y en la entrada se encuentra la reciente escultura a tamaño natural del Che con un niño en brazos, esta obra refleja un momento histórico en el que bajo bombardeo de los insurgentes, una madre pide a gritos que salven a su hijo atrapado bajo las ruinas y el fuego de su casa. El che en persona se baja de su jeep entra al edificio y sale con el niño en brazos.

Recreo 21/11
Llego la tan ansiada visita al Cayo, a media mañana nos pasa a buscar un taxi cubano y partimos solo con 2 alforjas, llegando al mediodía, entramos al Starfisch (4 estrellas) y le digo al taxi que espere. En la recepción confirman mi reserva, pero como el Hotel está cerrado me piden perdón y me trasladan a otro Hotel de la cadena, el Sanctuary Grand Memories de 5 estrellas, que es el único abierto. Pagamos el taxi y entramos a la recepción, donde firmamos el ticket de la Visa y nos llevan a la habitación 6119, un lujo, cama súper King sise, heladera repleta de bebidas, 4 botellas de Ron, sala de estar y balcón. Todo all inclusive, por 61 dólares la habitación por día.
Dejamos todo nos ponemos las mallas y a la playa, el hotel está a un 70%, el Huracán le paso directamente por arriba, pero trabajaron y trabajan incansablemente para recuperarlo, todos los días había algo reparado. En él bufet de la playa pedimos unas hamburguesas de carne de cerdo completas con fritas y dos Bucaneros que gentilmente el mozo  trae hasta nuestras reposeras.
Y así van pasando las 3 noches pagadas, desayunando, almorzando y cenando a lo grande, hasta que Gra me dice me quiero quedar una noche más. Ella solita se fue hasta la recepción y se pagó el día sin que nos cambiaran de habitación, eso sí a 180 dólares.
Aquí tampoco hay autos de alquiler

y cuando ya no sabíamos que hacer un mozo nos ofrece conseguirnos un auto con parrilla en el techo para ir a recoger a las chicas y seguir hasta la Habana, aceptamos de inmediato y nos dedicamos a vaguear en la playa.
En un día Lluvioso nos vamos del Cayo Santa María, el auto esperado era un Buick 1950 sin parrilla y el chofer no tenía idea de las bicis, y mientras conducía se puso a buscar un reemplazo que nos esperó en la entrada a Santa Clara, recogimos a las chicas y seguimos rumbo a La Habana.

Final en La Habana 25/11

Apenas llegamos al Hostal de Nieves dejamos las cosas y con las chicas nos fuimos a la Plaza de la Revolución, tomamos la Av. Isabel II buscando un lugar para almorzar pero ya era tarde, llegamos al Malecón buscando un barcito donde habíamos parado aquel 7 de noviembre, pero apenas llegar vimos la imponente figura del Hotel Nacional de La Habana, con Gra nos miramos, y al unísono dijimos vamos a tomar un café. Cenamos en lo de Nieves, en compañía de Adrián que paso a saludar.
Después de desayunar salimos con rumbo a Habana Vieja, que nos pareció otra Habana, con la mayoría de los edificios pintados o en remodelación como el Capitolio y todo lleno de turistas.

 FIN
FOTOS EN:
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A Carhué con Ciclo Tur


Cuando leyó el mail, se copó inmediatamente, ir a Carhué para andar en bici y aprovechar sus Termas es el sueño de Graciela.
Se puso en contacto con Ale de Ciclo tur y pacto el pago vía internet, y así fue como el jueves 1º de mayo salimos de casa en la camio, con las bicis y los bolsos. Al llegar a Cañuelas todavía no había amanecido y una niebla comenzaba a bajar, decididamente nos metimos en la estación de servicios y mientras tomábamos unos cafés esperamos que amanezca. A las 7 de la mañana retomamos la ruta, con un cielo plomizo que no dejaba pasar los rayos del Sol, a los pocos kilómetros el camino se hizo peligroso, apenas si se podía ver unos cuantos metros delante. En hilera íbamos avanzando a 60-70km/h como máximo, eso sí cada tanto aparecía un hdp que nos pasaba a alta velocidad sin ver nada.

Por suerte cerca de la 10 de la mañana la niebla se disipo y empezamos a acelerar. Cuando llegamos a Bolívar era imprescindible llenar el tanque y ante este apuro nos vimos obligados a entrar a la ciudad. Cuando salimos nos encontramos con el resto del grupo que venía en una camioneta blanca, deje que me pasaran y juntos continuamos hasta llegar a Carhué.
El Hotel Avenida Termal fue el elegido para alojarnos, es una casona muy reciclada, tiene Spa y dos piletas de agua caliente, una descubierta y la cubierta con agua termal a 38º, muy pero muy salada, según consta 10 veces más que el agua de mar.
Nos tocó la habitación nº 1, dejamos los bolsos, nos cambiamos y nos juntamos alrededor de la pileta descubierta a comer unos sándwiches y cerca de las 4 de la tarde con las bicis nos fuimos a dar una vuelta. Llegamos a la vieja estación de Trenes, hoy reciclada como terminal de micros, y tomamos una calle de tierra para salir a la ruta. 
Apenas unas cuadras, cuando sufrimos las primeras pinchaduras, una de las chicas pinchó la rueda delantera, cuando intentamos cambiar la cámara, el pico de la nueva no entraba, cambiamos por otra y tampoco, le tuvieron que prestar una para poder reparar, pero en ese momento nos dimos cuenta que la rueda trasera también estaba pinchada, para evitar el mismo problema sobre la pinchada se hizo una reparación de emergencia y por fin continuemos, tardamos más de una hora en esta situación.
Cruzamos la ruta y por el lado opuesto hay una ciclovía que usamos por un km volvimos a cruzar para tomar el camino que lleva a La Chacra (Camping Municipal), donde dimos unas vueltas y volvimos por el mismo camino hasta el hotel.
Nos volvimos a cambiar pero esta vez con malla y a las piletas, el clima estaba muy fresco para la de afuera así que nos metimos en la termal que es de relax, sin querer me salpico agua en los ojos y el ardor fue tan grande que me vi obligado a salir para lavarme con agua normal en dos oportunidades. Cumplido el tiempo máximo permitido nos retiramos a la habitación para bañarnos y cambiarnos para cenar.
Estábamos cansados del viaje y del madrugón, así y todo nos fuimos a comer Pizza.


*2 de mayo
Carhué se hizo desgraciadamente famoso en 1985 cuando su Lago se desbordo, inundando toda su Villa Turística, llegando casi hasta la ciudad, recién a partir de 2010 el agua comenzó a bajar dejando al descubierto un macabro espectáculo de viviendas totalmente destruidas por las salitrosas aguas del Lago Epecuen. Hoy este desastre ecológico es utilizado por el municipio como lugar turístico y hasta te cobran entrada.


Luego de desayunar y reparar las cámaras pinchadas, partimos, tomamos la misma salida a la ruta pero una vez en ella doblamos a la izquierda por un camino de tierra en mal estado y pesado debido a la humedad reinante. Cruzamos por debajo de unas vías y de pronto apareció una vaca muy asustada por nuestra presencia, que venía hacia nosotros, debimos quedarnos quietos, varios minutos, hasta que esta nos pasó para poder continuar. Llegamos a la estación Lago Epecuen hoy Centro de Interpretación, donde almorzamos en compañía de unos gatos de una casa tomada, que a toda costa trataban de robarnos los fiambres.


Cuando salimos tomamos lo que queda del camino asfaltado y entramos a la Villa. La primera sensación es de una tristeza total, el ver tantas esperanzas cortadas, los restos de cientos de casas, hoteles y restaurantes es desastroso y da vergüenza ver como se dejaron estar y permitieron que les pasara esto.
En ese momento los restos de la Villa se encontraban copados por un gran número de marinos y bomberos, adiestrando personal y perros, para salvatajes en casos de desastres. Seguimos el camino que bordea el Lago y encontrando un balneario recientemente inaugurado, vacío por la época del año y unos km adelante el Matadero de la ciudad, una de las tantas obras del Maestro Salomone, con su famosa torre estilo Art Deco, también destruido, donde tomamos unos mates. Ya llegando al pueblo con la bajante del agua quedo al descubierto el Cementerio, agobiante desastre con sus tumbas reventadas, algunas con sus muertos todavía (imaginamos por las flores frescas).


Pasaje por la ciudad, otra vuelta a la pileta y a cenar, probando las exquisiteces del Restaurante del Hotel.


*3 de mayo


Ahora nos tocaba la otra orilla del lago. Cruzamos la ciudad y tomamos una calle de tierra con el vestigio de hasta donde llego el agua, por el suelo muy húmedo y el olor salitroso muy fuerte, íbamos paralelo a las vías del tren, cuando paramos y pudimos acercarnos comprobamos que el salitre había corroído los rieles y comido los durmientes hasta hacerlos desaparecer. A nuestra derecha se veía el Lago, fuera del camino el campo pelado de arbustos y fangoso. Aquí apareció un perro galgo, en mal estado, buscando cariño, una de las chicas le dio agua y a partir de ese momento comenzó a seguirnos. Llegamos a la estación de tren Arturo Vatteone, donde no pudimos ingresar por lo agresivo de los okupas, y siguiendo el camino doblamos a la izquierda y luego de unos km llegamos a la ruta que lleva al pueblo de Rivera, donde hay un asentamiento judío, muy conocido por su gastronomía. 
Aquí comienzan los cerritos, luego de una cuesta nos desviamos por un camino de tierra, donde paramos a almorzar las empanadas que llevábamos, algunos le tiramos al perro restos de nuestra comida, que devoró rápidamente y luego se quedó dormido y allí lo dejamos, seguimos por este camino que rápidamente se transformó en una huella y luego de varias cuestas aparecimos en otra ruta pero de tierra muy ancha y en bajada hasta la entrada al pueblo.


Resto del día libre para el mate, la pileta y a cenar en restaurante con menú gourmet, y a prepararnos para la Gran Pelea de Maidana.
*4 de mayo

A la noche la niebla era profunda, a las 10 de la mañana seguía igual. Caminando nos fuimos a encargar el almuerzo para el camino y aprovechamos para sacar unas fotos y para hacer la última visita a la pileta termal. A las 2 de la tarde con el cielo limpio emprendimos el regreso.


Total km recorridos 80,850


Gra y Hugo/2014











Travesía por las Playas del Sur de la Provincia de Buenos Aires

A principio de año cuando conocimos Monte Hermoso, nos quedamos con las ganas de conocer más las playas del sur, de esta Provincia. Nos dimos cuenta que el sur también existe.
Domingo 28/11/2010
Haciendo las paradas necesarias, tranquilamente, en seis horas llegamos a Oriente, no bien llegar nos dimos cuenta que el Google Earth, esta viejo, el pueblo avanzó más de lo que muestra el programa.

Un amable vecino nos guió hasta una playa municipal, donde estacionan los camiones y el encargado nos propuso dejar la chata detrás de su casa.

Armamos las bicis y antes de las 15hs ya estábamos pedaleando, por un polvoriento camino entoscado, con fuerte viento de frente y mucho traficó, que sin reparo, nos pasaba como venían, llenándonos de polvo.
Al llegar fuimos directo al camping Marisol, que da nombre al lugar, donde nos proponen unos dormis, hechos con toneles de vino, pero el lugar era feo, lleno de perros que no dejaban de ladrarnos y con mala onda. Paramos en el hotel, pero todavía no estaba habilitado, así fuimos pasando de un lado a otro, y cerca de las 18hs, llegamos a una despensa donde la dueña nos tienta con una casa por 100 pesos, era horrible y la última vez que la limpiaron fue en 1810, pero el sol se estaba poniendo y el frió acrecentando, así que aceptamos.
Sin los bultos, hicimos las 10 cuadras y llegamos a la playa, tomamos unos mates protegidos por un parador y con los últimos rayos de Febo, otra vez en la casa Gra improviso una cena de bifes a caballo, Mmmmmm!!!!!!.
Lunes 29/11/2010
Cuando Gra, después de calentar el agua para el mate, quiso apagar la hornalla y la cocina explotó, por suerte nada más que un susto, fue la culminación para el Balneario Oriente, más conocido como Marisol. Si o Si, nos vamos.
Por más que pregunte, la única forma de continuar, era volviendo al pueblo, y como era lógico, el viento había cambiado y apenas salimos al camino, nos mato, a duras penas manteníamos una velocidad de 6-8km/h, habíamos hecho unos 6km, cuando paro una F100, ofreciéndose a llevarnos y aceptamos de buena gana. Una vez que subimos las bicis, nos enteramos que antes harían una pasada por la Cueva del Tigre, cosa que también aceptamos.
“Cuenta la leyenda, que un gaucho maula, andaba escapando a la milicia y se refugió en una cueva, en la margen del Río Quequén Salado, pasando por un poblado vio una chinita y se la robo, al tiempo dejo escapar a ésta y se robó a otra, con la mala suerte que ésta, era hija de un acaudalado, la milicia enterada, lo cerco y el gaucho se entregó, y cuando lo soltaron rumbeó para otros pagos.”
Con esta tonada gauchesca nos fue contada la leyenda.
En el pueblo de Oriente, volvimos a la Caddy, con la decisión de dejar algunas cosas, Gra aprovechó para sacar plata del cajero automático, mientras yo conversaba con un paisano y me hacía un plano sobre el mejor camino a seguir. Con viento a favor llegamos hasta el viejo puente, donde paramos a comer.
Cruzamos el Rió Quequén Salado y seguimos por un camino entoscado, bastante ancho y cuidado, pasaban los kilómetros y seguíamos rodeados de campos solitarios, sembrados de maíz o cebada y ni una persona o vehículo, el calor nos fue degastando, poco previsores no llevamos el agua suficiente y en un momento, debimos elegir entre un camino más corto pero también solitario o el más largo pero concurrido.
Así fue que llegamos al conocido como camino real, y logramos conseguir agua de varios vehículos, para nuestra desgracia cuando ya faltaba poco nos paro una chata y nos ofreció agua de un bidón, llenamos nuestras caramañolas y el auto arranco, la vamos a probar y el agua estaba aceitosa, producto del bidón de girasol, esto nos dejo más sedientos y con un gusto horrible en la boca.
Por fin, cerca de las 17hs entramos a Reta, y como era de esperar, nadie por las calles y todas las casas cerradas, vamos cruzando una bocacalle y a lo lejos vemos un cartel de kiosco y nos mandamos. El cartel decía, Toque Timbre, y el timbre no estaba, empezamos a golpear la puerta y la ventana y nada, cuando ya estábamos por abandonar, apareció un engendro rodante, que en su época fue un Falcón y en él los dueños del kiosco, mientras gozábamos de una gaseosa y chizitos, el Sr. nos propuso alquilarnos un depto., a 100 pesos, con sabanas, televisor y DVD, muy bien equipado, pero sin cable, solo películas. Otra vez sacamos todo de las bicis, calentamos agua y nos fuimos a conocer la playa.
Nos llamó la atención, el tremendo médano de más de 3 metros de altura, de arena floja que debíamos subir, para llegar a la playa y una vez del otro lado, había que tomar un micro de larga distancia para llegar al Mar.
Nos reparamos del intenso viento que volaba la arena y lastimaba, detrás de unos baños públicos, todavía cerrados, éramos los únicos seres vivos. Ya aburridos comenzamos a pedalear por el poblado, encontrando solo casas cerradas, solo una carnicería y un mercadito, daban señales de que allí alguien vivía, y ni siquiera señal de celu. Otra cosa que llamó nuestra atención, era ver en la mayoría de las casas, el típico cartel “SE ALQUILA”, seguido de un celular con el prefijo “011”.
Para la cena, Gra se mando unos spaguetti con salsa portuguesa, de rechupete.
Durante toda la noche, se sintió soplar el viento muy fuerte y amaneció ventoso, con esperanzas de que mejore, nos fuimos a la playa, pero se hacía insoportable, Gra se fue a caminar por la orilla, y consiguió el único parador abierto, “RAKOS”, donde almorzamos corvina al horno con papas, bastante buena, luego, la sobremesa se fue extendiendo, hasta que llego la hora de volver, porque la playa no daba para más. En el depto. nos encontramos con “El Yara”, el dueño, con quien pasamos el resto de la tarde hablando. Esa noche con los fideos y la salsa restantes, más unos tomates, cebolla y un pedazo de carne, Gra se mando una cena espectacular.
Miércoles 01/12/2010
La salida de Reta, fue difícil, había que aguantar 6km de viento en contra, para después tenerlo, preponderantemente a favor. Ahora íbamos con plano y verificado por dos vecinos. Fuimos pasando por varias lagunas y bañados, que la ruta entoscada esquivaba. Siempre siguiendo los cables del tendido eléctrico, de pronto un cruce que nadie nos había marcado, el tendido que dobla y el plano que marcaba seguir, por un momento dudamos, pero Gra me instó a seguir, hasta que apareció el cruce marcado y un cartel salvador. Cruzamos varios arroyos, hasta llegar por fin al Molino Eólico, que da luz a Claromecó, y desde allí el empalme con el asfalto, por fin, pero solo los 2 últimos kilómetros.
Claromecó está diseñado en diagonal y todas las calles dan al Mar. Como llegamos al mediodía, volvimos a encontrarnos con un pueblo fantasma. Después de mucho ir para aquí y para allá, localizamos una heladería y de cabeza nos zambullimos.
Si bien Claromecó, es un Balneario conocido, aunque sea de nombre, parece que realmente se llena, cuando se realiza el famoso Concurso de las 24 horas de pesca de la corvina negra.
Las playas si bien son largas, no tienen la cantidad de arena necesaria, y deja al descubierto las restingas, el único médano, es donde se asienta el faro, y atrás del médano, el camping de Luz y Fuerza, recomendado por varios.
La única vez que vimos a la encargada, fue cuando nos registramos y elegimos el lugar que quisimos ya que éramos los únicos. Al no haber comenzado la temporada, la falta mantenimiento, se hacía notar, al punto que debimos localizar a una empleada para que prenda la caldera. Caía la noche, cuando salimos a buscar un lugar para comer, zigzagueando por las calles, buscando el centro, encontramos una panadería abierta, y así fuimos a parar a BONAVITTA, donde cenamos muy bien y mientras nos servían aproveche la espera para comprar pilas, para las linternas, indispensables para sortear la duna, en la negrura de la noche y encontrar el camino al camping.
Mientras Gra calentaba el agua para el desayuno, en el baño de damas, lugar más cercano donde nuestro calentador andaba, me puse a hablar con el Sr. de “mantenimiento”, sobre Orense, nuestro próximo destino.
Me explico que ese Balneario, es mucho más chico que Reta, que solo encontraría casas de fin de semana, algún que otro camping, si ya estaban abiertos, y dos hoteles pero que la gente compraba todo en el pueblo a solo unos kilómetros. Con respecto al camino solo dos opciones, volver a la RP72 hacia Bellocq o animarme a hacer 30km por la playa, si la bajamar ayuda.
Todo esto y mi embole de ver campos y vaquitas ajenas, soportando que todos los tarados con sus 4x4, nos pasen a mil, llenándonos de polvo, hizo que me pusiera a buscar como llegar al pueblo de Oriente a buscar nuestra chata.
Como era de esperar, para llegar tenía que irme hasta 3 Arroyos, y dar una vuelta enorme, un remisero me quiso romper la cabeza, el micro salía a las 8AM, pero de la terminal, a más de 10 cuadras, así que me resigne y acepte la combi, que valía lo mismo y además pasaba a buscarme.
Una vez resuelto este dilema, Gra paso por el Banco y pago los servicios de casa y hasta la patente, y luego cruzamos el puente peatonal hacia Dunamar, donde encontramos un Country playero, unos caserones de película, en medio de médanos y bosques de pinos.
Esa noche usamos Delivery de empanadas, comiéndolas dentro de la carpa por el frío.
Mi día comenzó a las 5AM, me acicale y me preparé un café, y cambiadito, me pare en la entrada del camping, esperando la camioneta. Fui el segundo en subir y luego de pasear por todo Claromecó, salimos a la ruta y llegamos a 3 Arroyos, donde paseamos por toda la ciudad y a las 8:30AM, fui el último en bajar, en la terminal de micros.
Aunque ya sabía la respuesta, pregunte igual:


- La Dorreguense para Oriente sale a las 12 y cuarto, me informaron.

Y cuando ya me encaminaba hacia la confitería, para tomar algo y hacer tiempo, un Sr. de limpieza, me dice que si estoy apurado, que pregunte al del Fiat rojo. Este Sr. que es comisionista/remisero, por 85 pesos me llevaba ya. No lo dude un minuto, me subí y salimos, antes de las 10AM, ya estaba en camino con mi Caddy, a la búsqueda de mi Gra, y antes que saliera la mencionada Dorreguense, yo ya estaba nuevamente en el camping.
Recién llegada de una caminata por la playa, en compañía del perro del camping, me saludo y lo primero que dijo fue:

- Este lugar ya me aburrió, nos vamos.
En menos de 5 minutos, cargamos todo en la Caddy y partimos. Cuando estábamos por llegar a Bellocq, nos dimos cuenta que teníamos sed y entramos, unas 30 casas, es todo el pueblo.
Dimos la vuelta y seguimos hasta el Balneario de Orense, a orillas del mar encontramos una edificación vieja de 2 pisos, con el cartel Hotel Punta Desnudez, Gra entró y al tiempo salió con cara de sorprendida, resulto ser un Hotel de 3 estrellas, muy lujoso, a 600 pesos la doble por día. Seguimos hasta Peloponeso, camping, cabañas y dormis, parecía bien cuidado, nunca lo supimos, ya que solo encontramos un cartelito con un número de celular, continuamos y llegamos hasta el Hotel Bahía, (abierto todo el año), donde encontramos otro cartel y otro celular. ¿Y porque no llamamos?, porque en Orense tampoco hay señal. Dando vueltas, sobre la plaza de entrada, encontramos un teléfono público, el encargado del Hotel Bahía, se encontraba en 3 Arroyos, y hasta las nueve de la noche no volvía, así que la mire, me miro, y tranquilamente dejamos atrás el Balneario, para entrar al pueblo.
Aquí tuvimos más suerte, encontramos abierta una EG3, y compramos unas gaseosas, por indicación de un paisano, nos dirigimos al “centro”, porque ya estaba por abrir la cooperativa, y por suerte pudimos comprar fiambre y pan.
Seguimos hasta Cristiano Muerto, y desde la ruta se ven las 10 casas, continuamos hasta la entrada al Balneario San Cayetano, en el Partido de San Cayetano, un camino en perfecto estado y con bastante zigzag, nos llevo hasta el caserío, para encontrarnos con unas viviendas hermosas, hasta llegar a la playa. Como era de esperar, no se veía a ningún ser vivo, seguimos recorriendo y en una esquina aparecieron unos albañiles, quienes nos indicaron que deberíamos ir a lo de Quiroga, (almacén de campo, desde fósforos hasta combustible), y esta nos mando al camping de los empleados de la municipalidad de San Cayetano, donde inauguramos la temporada.
Armamos las bicis y volvimos a la playa para matear y comer y ya de tardecita pasamos otra vez por lo de Quiroga, para encargar unos sándwich de mila, mientras nosotros seguimos al camping, se hizo la noche y en bici fuimos a buscar nuestra comida en medio de una oscuridad casi total, allí nos enteramos, que solo 16 casas están habitadas todo el año, y esa noche parecía que no había nadie más.
A la mañana siguiente volvimos a la playa, pero un viento muy fuerte nos castigaba bastante, aguantamos lo que pudimos, y nos fuimos a comprar el almuerzo, unos bifes cortados gruesos para hacer a la parrilla, pero mientras encendíamos las ramas apareció el encargado del camping y nos presto un disco. Mientras tomábamos el café, en la cabina de la Caddy y escuchábamos la radio, Gra se emboló y se fue pedaleando hasta la Laguna Salada, a unos 6km de la entrada del Balneario, mientras yo aproveche para empezar a escribir.
Esa noche insistimos con la parrilla, única forma de mitigar el frío, con un pedazo de vacío y chori.
Domingo 05/12/2010
Gra se levanto enloquecida, tenia picaduras por todos lados, se había enterado de unos bichitos tipo jejenes, que se adherían al pelo como los piojos y repicaban, así es como tenia la frente y los brazos, además estábamos invadidos de arañitas y moscas, y me intimó:



- NOS VAMOS YÁ.-

Comenzamos a desarmar todo y a tratar de limpiar, pero cada vez que pasamos el trapo sacando arañitas, otras aparecían quien sabe de dónde, así que doblamos todo y lo pusimos en bolsas y salimos disparados.

Insistí en entrar a Necochea, nunca imaginamos en encontrar una ciudad tan grande y tan dispar, entramos por el barrio del Hospital que no es muy lindo, pero fuimos llegando a la zona más céntrica y cuando llegamos a la costanera no lo podíamos creer, mucha estructura turística, con regios paradores en la playa y torres con vista al mar, decidimos para en un Hotel y paramos en el 3 Arroyos (2 estrellas), bien atendido.

Salimos a caminar y a almorzar y volvimos a cambiarnos, armamos las bicis y a la playa, ya que el día se había puesto fantástico, recorrimos la costanera y luego tomamos el camino del puerto y el espigón, donde encontramos una familia de Lobos marinos que hacían las delicias de montones de chicos.
Por la noche salimos a caminar y a cenar, y mientras tomábamos café, Gra me pidió seguir nuestro camino ya que si bien en menor medida, los bichitos seguían jodiendo.
Lunes 06/12/2010
Entramos a Mardel, con la idea de reencontrarnos con la parrilla “La Entrerriana”, en Camet, donde años atrás almorzamos, bueno y barato. Y sigue tal cual. Tomamos la ruta 11 y nos que la están transformando en autopista hasta Santa Clara, nosotros seguimos, nuestro destino, Villa Gesell, otro lugar de reencuentro, al que hacía más de 20 años que no visitaba.
Hugo Nacarado
09/12/2010

Huguito y Las Pistoleras por la Ruta de los 7 Lagos (ENE/2008)

Después de mucho meditarlo me decidí y me fui a realizar una travesía por los 7 Lagos con mi mujer y 3 amigas, SI, yo solo con 4 brujas. Varios amigos de decían sos un Santo. O me decían sos un Boludo. Bueno, no sé.
Una vez que consensuamos el recorrido y los lugares a visitar (donde dice consensuamos, léase se hace lo que Yo digo y punto), y hasta les di un listado de ropa para llevar y las recomendaciones del equipo a cargar, y por sobre todo, la forma de ubicarlo sobre la bici (por supuesto, desoídas por la mayoría).
En fin el día llego y partimos rumbo a San Martín de los Andes.

13 de enero – SMA (Recorrido: 10.700 km)
Al fin llegamos, convencimos al encargado para abra que el depósito y nos entregue las bicis, -los domingos no se trabaja-, me había dicho, y ahí sí, primera controversia, vamos a camping o cabaña¿? (cabe destacar, una de las consignas eran 14 días en carpa), luego de algunas indagaciones sobre precios de cabañas, resolvimos unánimemente a favor del camping, dado nuestro profundo amor a la naturaleza (de la guita, dice moni).
Luego de 5 Km. + la aplicación del índice CER, o sea unos 7 o 8 Km. Llegamos al Camping El Molino, que bueno ¡! Por suerte contábamos con parcela reservada, con la debida antelación a Estanislao.
-Hola Buenas el Señor Estanislao-, pregunto
-No, Estanislao no tiene nada que ver con el camping-, contesta un joven a cargo.
Después de enviarnos varios mail, resulta que este tipo no tenía nada que ver con el lugar, administraba el restaurante y no fue capaz avisar, terminamos armando las carpas donde pudimos, a dos cuadras de los baños. Cada noche Mariana sumaba unos 2 Km., más a pie a lo recorrido a diario para efectuar sus necesidades y siempre con su neceser a cuestas (léase chusmea Mónica: bolsa de nylon conteniendo, papel, toallas, tampones, desodorante, apoyaculos descartable, etc., etc.). Cual equeco en versión femenina y rubia.
Para sorpresa y alegría de Mariana los detalles de su nueva carpa causaron sensación en el grupo (ah, -pero no tiene ventana-, acota Mónica, víctima de una profunda envidia).
Pocos días después comprobamos su efímero amor.
Che, que almorzamos¿? El primer personaje a descubrir fue la dueña de la rotisería, que mientras nos proveía nuestro sustento (milanesas con rusa) nos comento como al pasar desde atrás del mostrador con su delantal de cocina, que era maratonista, participante de incontables carreras de aventura, tetratlonista, etc., etc. Que nos dejo a todos con la boca abierta, aunque pronto la llenamos con sus panes caseros.
A cambiarse que nos vamos de city tour, Moni y Gra bajan caminando, los demás más vagos esperan el colectivo. Nos juntamos y nos separamos a la búsqueda de los primeros souvenir. A la hora de la cena, nos volvemos a juntar para saborear unas pizzas con jamón de ciervo, café en Abuela Goye y taxi al camping para un sueño reparador (nos encontramos con unos nuevos vecinos de carpa, que se empeñaban en probar la puerta de su auto a las 3 de la mañana y a los que Ceci debió educar)

14 de enero – Cerro Bandurrias (Recorrido: 37.750 km)
Arriba que vamos al Bandurrias, pero primero debimos visitar las bicicleterias del lugar para concertar un service que repare el “service” efectuado a la bici Mariana.
Por suerte nos encontramos con la gente de Adventure Store, que inmediatamente la dejaron manejable, aunque deberíamos volver.
Bueno, ahora si allá vamos…, estábamos por cruzar el puente sobre el Arroyo Pocahullo, cuando Mónica rompe su alforja, debiendo hacer un intercambio de alforjas con Ceci (que tiene un mejor porta), vamos de nuevo buscando la calle Las Mutisias donde comienza la subida….pongan plato chico (grito) y trac trac…la cadena de Cecilia que se rompe (acotación siempre molesta e inoportuna de Mónica),
-no trajimos cortacadenas-, respuesta mía:
-si traje…pero la deje en la carpa-, vuelta a la bicicleteria con las orejas Cecilia ardiendo de escuchar mi remanida frase, -te dije que pases el cambio antes, te dije que pases el cambio antes, bis bis…-, listo ya está arreglado, (jodas aparte).
Ahora SI, salimos, a trepar, trepar, pasando por los miradores, hasta llegar a la casilla de peaje mapuche, primero al mirador bandurrias, donde se aprecia una hermosa vista de todo el Lago Lacar y la Aldea, ahora, hacia la derecha del peaje por un hermoso camino sinuoso en medio de un bosque autóctono para arribar a Playa Blanca, hermosa playa escondida que ameritó las primeras zambullidas de Gra y Ceci, mientras Moni y Marian preparaban el nutritivo y equilibrado almuerzo, consistente en pan casero, queso, salame y gaseosa. Ronda de mates y a disfrutar de la vida.
La partida fue en 2 tandas hacia la ciudad. Moni y Marian al service y al shopping, los demás un poco mas de disfrute y bajada a la ciudad y también al shopping. Una vez reunidos vuelta al camping, duchas y cena en el restaurante de nuestro bien ponderado “Estanislao” con menú de pastas, condimentadas con pequeños cambios de opinión acerca de la situación indígena, el IVA, el turismo y el incremento del ABL (si, todo eso, aunque no se crea). Noche de camping con Mariana rezongando por la incomodidad.

15 de enero – Lago Lolog (Recorrido: 35.780 km)
Desayuno y a pedalear para un asadito en el Lolog, (según Mónica el apocope “lo g” es por lo grandes de las trepadas, que al final valen la pena), la salida es una trepada en caracol, se pasa por terrenos del ejercito, hasta llegar al otro lado del cerro.Luego que se pasa el puente la vista espectacular del lago y un restaurante muy coqueto.




El lago nos recibió con mucho viento, detrás de unos árboles tomamos unos mates, y antes que se nos muera congelada alguna, optamos por repararnos en el restaurante. El almuerzo fue de sándwich y una siestita reparadora. Cuando me despierto estaba solo con Gra, las otras se habían ido a Playa Bonita en la otra parte del Lago, sacudo la modorra y partimos al encuentro. Llegamos a la playa y nada, volvemos al camino y nada. Donde se metieron¿?. Cuando aparecen nos cuentan que por andar tan rápido, nadie vio la playa y siguieron por un camino que no lleva a ninguna parte, hasta que 2 Km. después se dieron cuenta y volvieron. Tarde de mate con galletas caseras en la playa y vuelta al camping por un camino alternativo pasando por Amigos de la Naturaleza. A poco de llegar, Mariana decide que su carpa hasta ayer hermosa ha dejado de ser confortable y opta por una cabaña del otro lado de la ruta.
Duchas y asado al horno con papas, pan casero y un kilito de cerezas o algo así, en lo de Argentina la tetratlonista y a dormir.

16 de enero – SMA a Lago Hermoso (Recorrido: 48.710 km)
Ahora si, a levantar campamento, comienza la travesía por la RN 234, más conocida como La Ruta de los 7 Lagos (y las siete mil trepadas, acota Moni), al comenzar muchas
fotos con alegría y pura adrenalina. Mi recomendación -no se pasen del cruce a Chapelco, nos vemos ahí-, la realidad fue que nos veríamos como 20 veces antes de llegar al mencionado cruce, al tiempo que comenzaron los insultos, “algo le pasa a la puta bici, que esta tan dura¿?”, “donde mierda esta el cruce a Chapelco¿?”, “cuanto falta para Arroyo Partido¿?”, y tan solo eran 14 putos Km. de trepada, así fuimos subiendo, y subiendo, y subiendo, llegamos a Paihuen, bueno, solo faltan 10 y seguimos subiendo. Yo siempre a la retaguardia, mi buen entrenamiento me lo permitió. Son las dos de la tarde y el Sol que nos parte la cabeza, las encuentro esperándome.
Viendo la hora les digo -vayan mirando, cuando encuentren alguna sombra paramos a comer-, –Ok-, me contestan, y parten, voy recuperando el aliento mientras me fumo un pucho, ya no las veo, apenas puedo subir a la bici, debo continuar subiendo. Después de parar varias veces, veo las bicis al costado de la ruta, llego caminando. Ya tenían el almuerzo deportista preparado, consistente en la ya repetida combinación de salame, queso, pan casero, fruta...y siesta.
Bueno, sigamos, a unos 300 mts. aparece el puto Arroyo Partido, hoy transformado en camping de mochileros, muy interesante pero pasamos de largo, de pronto se presenta el Lago Machonico y un poco más adelante su mirador, donde volvemos a juntarnos. Fotos del grupo y SIIII comienza la bajada. Dejo que salgan primero y poco a poco las voy pasando demostrándole como se anda en bici. En el mirador vi el cartelito, pero este me sorprende, freno de golpe y Marian que venía pegada, casi me come.
Allí estaba AUCAS, cafetería, a medida que se aproximan les hago señas para que entren, una hermosa cabaña con estanque y peces que nos sirvió de reposo mientras deleitábamos unos refrigerios (Bah unas birras, pero artesanales), (acotación de Mónica: Dice que acá comprobaron mi destreza en la bici, jamás me caí durante el recorrido, pero que todavía no domino bien la reposera de lona…). Ya más relajados volvimos para hacer los últimos 10 Km., todo en sube y baja, hasta la tranquera de entrada al Lago Hermoso, donde comienza los 2 Km. al Lago, tomados con el metro de goma porque son interminables.
Este Lago hace honor a su nombre, pero todavía falta para el camping, al llegar nos encontramos con ”una bosta”, antes era agreste, ahora es igual pero cobran 17 mangos, veamos las cabañas, y of course, Mariana ya había conseguido lugar en el Refugio Winka Mawida, y nos informo con un -yo me quedo acá, hay cama ¡¡!!-
Si, es así, no hay lago, ni río, pero hay unas camas y un poco de agua tibia para bañarse o para practicar la vertical, para lavarse por sectores con un duchador fijo...pero….¿hay comida?
Para la comida hay que esperar a Juan, el dueño. Mientras tanto unos chicos que este dejo a cargo nos hacen lugar. Aprovechamos para tomar unos mates, mientras se va haciendo la noche.
Con las últimas luces llega Juan, luego de presentarnos me cuenta que nos puede hacer unos chorizos y pizzas, a lo que acepto. Rato después llegan otros ciclistas que salieron de SMA a las 5 y media de la tarde y llegaron poco después que nosotros, que salimos a las 11:30, se ve que su entrenamiento para sacar fotos es mejor que el nuestro.
A la luz del fogón van saliendo los choripanes y luego las pizzas, que desaparecen rápidamente en la oscuridad de la noche. El lugar no tiene luz, ni generador, Juan dice que no lo necesita para vivir en paz.
Por aquí tampoco hay onda para los celulares, Mariana y Cecilia comienzan un largo peregrinar.
Con la panza llena y en la oscuridad total nos fuimos a dormir.

17 de enero – Lago Hermoso a Pichi Traful (Recorrido: 28.000 km)
Somos los primeros en levantarnos, Gra prendió la cocina a leña y calentó el agua para el mate.
Con los alimentos que quedaban emprendimos una caminata que nos llevo a la cascada del Río Hermoso y luego al muelle del Lago, donde desayunamos, mientras fascinados gozábamos del lugar, en compañía de las truchas danzando a nuestra vista. Volvimos para cargar las bicis y partir, Juan ofendido por nuestra pronta partida se negó a cocinar pan.
Pensábamos que podríamos conseguir pan y salame, en el snack-bar que se encuentra en la ruta, pero tan solo café y unos alfajores.
En fin hay que conformarse.
Un hermoso camino nos llevo de valle en valle, hasta el Mirador de la Cascada Vulignanco donde Gra sorprendida por el hermoso lugar compro otro terrenito, rechazando la ayuda de un caballero en el apuro para que yo no la vea.
Llegamos a Población Urrutia, fue como llegar al almacén, el queso todavía crudo (recién hecho) pero el pan estaba muy bueno.
Bajada y a nuestra izquierda el sensacional Lago Falkner con su otrora camping agreste, ahora transformado en un complejo de turismo aventura, donde para dejarnos entrar a comer nos querían cobrar 7 mangos por cabeza. Tan solo una gaseosa y salimos a buscar una entrada publica más adelante.
Que vista espectacular tiene este Lago con una playa de arena, Gra dejo la bici y se mando al agua, mientras ella chapoteaba, el resto de las chicas prepararon el almuerzo. Una siestita a la sombra para reponer energías¿?, y otra vez a la ruta. Una dura subida con vista al Lago Villarino con el fondo de los Cerros Nevados y una tormenta allá arriba que nos hacía llegar sus vientos helados, fue la despedida del asfalto, que nos sorprendió con un alucinante descenso de varios Km., que baje a 53 Km./h en medio de una nube de polvo y piedras, previa frenada para sacarnos una foto en el mirador del Lago Escondido y nos dejo en el puente Bailey sobre el Río Pichi Leufu y a metros del camino de entrada al camping del mismo nombre.
Un enorme camping a orillas del brazo norte del Traful, con muy hermosas vistas y gran playa.
Luego de unas 3 horas deliberando, las mujeres decidieron enclavar las respectivas carpas quedando la de Moni y la de Marian juntas, mientras la nuestra unos 8 mts detrás. Listo a bañarse, para ello hay que sacar una ficha que sale 5 pesos y sirve para 6 minutos de agua caliente.Como había una cola de 10 personas adelante, Moni saco la siguiente conclusión para NO bañarse: “la ficha dura 6 min. de agua, más otros seis para sacar y ponerse la ropa, que hace un promedio de unas 2 horas de cola, y por un día sin bañarse, nadie diría que no soy limpita, carajo¡! No voy a perder 2 horas de mi vida”, fin del pensamiento.
De cena, continuamos con la dieta rigurosa, ósea lo que hay, sándwich de mila y pizza. En fin a dormir, a Ceci te toco dormir en la carpa de moni y se escucho el siguiente relato:
-toy aburrida, toy aburrida-, decía Ceci,
-Bueno dormí, mañana seguro tendrás señal-, la consolaba Moni.

18 de enero – Pichi Traful a Villa Traful (Recorrido: 50.800 km)
Levantamos campamento, mates, queso, restos de pizza, a la vista matutina del Lago Traful. Nuestra meta Villa Traful, a solo 50 Km., los 23 Km. hasta llegar al empalme con la RP 65 fueron un calvario de transito, polvo y ripio, pero lo más bonito fue cuando comenzamos a subir hasta Portezuelo. Me habían contado de la pared a traspasar, ahora todos la vivimos en carne propia, mas de 2 horas para llegar hasta un cartel que indica que estas a 950 msnm. en apenas 5 putos Km. Luego bajadita y a empezar un subibaja que nos fue matando, cuando ya no dábamos mas paramos a descansar y comer y otra vez al subibaja hasta llegar a Puerto Arrayán, donde encontramos un reparador camping con bebidas frías y descanso en sus playas. En una de las últimas bajadas la que paro a comprar lote fue Moni, según ella zafó por lo mullidas de sus alforjas.Vamos que solo faltan 15 Km. y encabezo la marcha solo hasta la primera subida.
Se viene la bajada y la que para a comprar lote en Ceci, que se pego duro en la muñeca torciendo manubrio y llantazo (alguien acotó menos mal que tiene la otra para usar el celu). Ya está llegamos, cartel Villa Traful, triunfantes sacamos foto de rigor, pero sigue y sigue el sube y baja hasta llegar propiamente a la Villa, mientras al unísono nos preguntábamos -donde mierda están los camping¿?-, una voz clamaba -a cuanto la cabaña¿?-.
Era lógico que la primera en descubrir el Refugio Pablo Sieger, bah, mas fácil, lo de Lilen, fuera Mariana con un olfato especial para conseguir cama a bajo precio, y esta además tenía cocina, baños limpios, ducha caliente y lo mejor: lavarropas!!!. No me gustan los albergues pero al ver el lugar y constatar que estábamos solos, accedí.

19 y 20 de enero – Villa Traful (Recorrido: 0 km)
El cansancio era extremo y decidimos tomarnos un día libre que a la larga fueron dos, las chicas optaron por hacer trekking al Arroyo Blanco y a la Cascada Coa-co, mientras yo me dedique a la vagancia total, ah sí, también limpie y engrase las bicis.
Esa noche se decidió que deberíamos conseguir una camioneta que nos lleve hasta el cruce con la Ruta de los 7 Lagos, para desde allí seguir pedaleando.
Para eso nos pasamos todo el domingo esperando a un tal “Elvio”, que nunca apareció. Moni y Gra viendo como venia la cosa, decidieron preguntar en el destacamento policial y estos le señalaron a nuestro salvador, “Don Coila”, arreglando para que pasara a rescatarnos el lunes por la mañana tempranito.
Durante estos días Gra y Ceci nos deleitaron con sus dotes culinarias, cocinando fideos guisados con pollo y bifes a la portuguesa, mientras Mariana, con sus artes en el lavado de platos, eso sí, no se podrá decir que no toma las cosas al pie de la letra, dijo platos, no ollas, comenta Moni.

21 de enero – Villa Traful a VLA (Recorrido: 34.300 km)
Por fin nos vamos, si bien fuimos muy bien atendidos por Lilen (cuando soltaba sus herramientas), estábamos por sortear quien adoptaría a su hijito “Janni”.
A las 8 en punto apareció nuestro Mesías y rápidamente subimos las bicis y los bultos (llámese personas), al fin logramos salir de este bellísimo y sobre todo “profundo” lugar, para ser depositados a las 9.30 hs en nuestra querida ruta (nunca tan temprano, ni que lo hubiesen tramando Moni y Gra).
El frío matutino apretaba, con las camperas puestas retomamos nuestro camino esquivando camiones y obreros, que nos miran con cara rara por lo temprano y lo distante del lugar de acampe más cercano, la subida al Lago Correntoso fue complicada, a la trepada se sumo el ripio suelto y la gran polvareda levantada por los camiones, el acceso a este lago se encuentra cerrado, el lugar ahora es privado y hay un juicio de por medio. El lago se ve entre el follaje de los árboles y sobre el puente del Arroyo Rucamalen.
Si lo anterior fue duro, llegar al Lago Espejo fue un calvario, a las piedras, al tránsito y al polvo se sumo el serrucho en subida, no sabía que era peor, pedalear o caminar.
Finalmente en una bajada alcance al grupo y me puse al frente, en medio de una ruta en construcción con paredes de piedras logre divisar la vieja entrada al Lago y al camping, ahora libre y muy pequeño por el desmonte del bosque autóctono. Fue una rápida parada para tomar unos amargos como la sensación que sentía al ver tal despropósito y a continuar. La vieja ruta fue modificada ya no pasa por la entrada del Resort Espejo Grande, ahora da unas vueltas con subidas y bajadas que te lleva al mismo lugar, la asfaltada RN 231.
Un camino serpenteante bordeando el majestuoso Nahuel Huapi nos llevo hasta su mirador con vistas panorámicas, luego cruzamos el Río Correntoso, el más corto del país y con más truchas y ya entramos a Villa La Angostura.
Había elegido un Camping sobre la ruta RN 231, pero cuando no, Marian, insistió en ver si conseguía alguna cabaña a bajo costo, cuando ya parecía que deberíamos acampar, volvió con la oferta de alquilar una casa en la que nos harían precio si nos quedábamos 3 días, lo que no dijeron, dice Moni, es que la estadía se debía compartir con media docena de gatos y con su olor, que hicieron las delicias de sus sueños.
Apenas instalados todas salieron para hacer city tour y shopping a full.
Por decisión mía la travesía había concluido, el pedaleo a Bariloche lo suspendí por peligroso, con Gra y Cecilia sacamos pasajes en micro para el sábado, desde Bariloche, Mariana tenía pasajes en avión para el viernes, también de Bariloche y decidió previa autorización de Freddy, enviar su bici por encomienda el miércoles por la tarde, así ya la tenía para el domingo, nosotros las enviaríamos también por encomienda pero el jueves, la gata flora de Moni seguía sin resolver. Después que echamos a los gatos nos fuimos a dormir.

22 y 23 de enero – VLA (Recorrido: 15.200 km)
-Donde vamos¿?-. Amanecieron preguntando mientras yo sacaba de la manga, -vamos al Mirador del Belvedere y a la Cascada Inacayal-. Salimos, subimos, bajamos, doblamos a la derecha, a la izquierda y como era lógico me perdí. Preguntamos le chingamos en una curva, vuelta atrás y ahora si vamos por el buen camino. Llegamos al camino de acceso y veo la subida, la mierda, llego a donde me estaban esperando y les digo: -yo me vuelvo, estoy descompuesto-. O como luego diría Moni, léase, -me cago- y para sus adentros -me cago de risa, ustedes vayan y háganse las andinistas, yo no subo ni en pedo y disfruto de un día bien tranqui, me voy al centro y me tomo un cafecito a la sombra mientras disfruto viendo pasar a las turistas-.
Pero no todo me salió bien, siguiendo indicaciones aparecí en el centro como quería pero mientras tomaba el cafecito por la mala onda emitida por las brujas, mi rueda delantera se desinflo, 7 pesos mediante me la arreglan, pero ya no era lo mismo y decido volver a la casa a comer y ver tele.
De castigo, por la paz de la tarde, me obligaron a hacer un asadito.
Luego de desaparecer y aparecer, por fin Moni nos contó su decisión de volver con la bici en el micro a Bariloche y allí mismo tomar otro a Baires.
Ultimo día en La Angostura, hoy hacemos playa a full, pero nos toco un cielo totalmente nublado, los que quieren van en bici y los que NO caminando, por supuesto los que íbamos en bici llegamos primero, elegimos Playa Mansa y nos encontramos con un fuerte viento cruzado, esperamos a las caminantes y cambiamos por la Brava, mas reparada. Entre pito y flautas se hizo la hora del almuerzo (sándwich de carne del asado, fiambre, jugos).
Aburridos del viento decidimos volver, algunos a la casa y la de siempre al shopping aprovechando el despacho de la bici.
Siestita reparadora y a prepararse para la cena de despedida en Chop Chop, con tablas de fiambres ahumados y mucha birra, siguiendo la tradición agrego agnolotis de salmón que comparto, postre a elección. Volvemos a echar a los gatos y nos vamos a dormir.

24 de enero – VLA a Bariloche (micro)
Me desperté en medio de un bolonqui, las brujas preparaban el desayuno y al mismo tiempo el equipaje, algunas salían corriendo ante la falta de un regalo.
Mónica se fue con su bici, Mariana ya estaba instalada en un bar leyendo y nosotros luego de despedirnos de los gatos y los perros, emprendimos las 5 cuadras en bajada a la terminal cargando las alforjas, puteando por no haber pedido un taxi.
Por suerte para Moni, vino un micro de baúl grande y despacho su bici y nosotros nuestros bártulos y subimos.
Mientras el micro transitaba por la ruta a Bariloche, nos cruzamos con ciclistas cargados, al ver cómo debían tirarse a la banquina fue una tranquilidad haberla suspendido, es un camino muy peligroso lleno de curvas ciegas y muchísimo transito alocado.
Por fin nos despedimos de la gata flora de Moni, y nos fuimos al "Sunset", un telo conseguido por la gracia de Ceci, a bajo precio.
Mientras Gra y la Ceci, salieron a la búsqueda de un laverap, yo me fui a almorzar y Marian descompuesta desapareció, (léase, de compras).
25 y 26 de enero - Bariloche
Mariana se fue temprano al aeropuerto y nos juntamos con Ceci para desayunar, el recorrido de hoy: Fiaca, mucha Fiaca y Sol en playa Bonita, para eso fuimos hasta la parada del colectivo pero como había mucha gente y ante la sugerencia de Cecilia nos tomamos un taxi.
Y así transcurrió el día lagarteando y disfrutando de las aguas transparentes del lago, hasta la noche cuando nos fuimos a festejar la finalización de esta buena travesía comiendo unos ricos platos regionales.
El sábado cancelamos la deuda y nos fuimos de shopping y a la terminal.
Total recorrido Travesía: 262.240 km
Video Salto Río Hermoso: http://www.youtube.com/watch?v=p4JAX7Y3hgw
Video Lago Hermoso: http://www.youtube.com/watch?v=7tKGZgiGjlQ
Video Playa Bonita: http://www.youtube.com/watch?v=G7at6toeyeI

Recomendaciones del grupo, surgidas de la experiencia en el camino:
· Bebidas isotónicas preferidas: cervezas artesanales y yerba “piporé”, se abandono el gatorade.
· Barras energizantes: bajo la forma de longanizas y salame en sus múltiples gustos (cerdo, cordero, ciervo, jabalí o sucedáneo)
· Carbohidratos: pan casero, queso crudo, tortas fritas
· Ingestas para transito lento: yogurt con cereal, cinco ciruelas, cinco mates fríos (todo ingerido al mismo tiempo)

Algunas frases escuchadas al pasar, recolectadas por Moni:
· que comemos? (todos)
· Gra; ésta es mi última travesía en bici (Hugo, a poco de partir de SMA)
· que comemos? (todos)
· yo me hago kayakista (Ceci, cada vez que veía un kayak, pensando en…)
· Malena me quería usar la carpa nueva, ni loca… (Mariana) y a los dos días:”cuando llego le regalo la carpa a Male y a Eze”
· que comemos? (todos)
· me voy a comprar unos regalitos (Marian y Ceci)
· que comemos? (otra vez todos)
· me voy a comprar unos regalitos (Mariana)
· me falta para mi hermano, voy a la ciudad (Mariana)
· me falta para la familia de Eze (Mariana)
· me falta mi socio (Mariana)
· viene la bajada? (todos)
· quiero hacer pis! (85 veces Mariana, otras 85 entre Gra, Ceci y Mónica)
· tengo que lavar un montón de ropa (Mariana)
· Que me pongo: calza larga o corta? (Ceci)
· cuando empieza la bajada? (todos)
· cuanto falta para el asfalto? (todos)
· me cruzo a comprar unas remeritas (Mariana)
· Uy! Me falta para los chicos del taller (Mariana)
· no me subo nunca más a la bici (Cecilia, en subida al Inacayal y cumplió)
· yo me hago motoquera…(Mónica, a poco de arrancar mientras era pasada por moto-turistas)
· Gra, y si nos compramos un motorhome? (Hugo)
· me tendría que comprar un cinturón para las bombachas nuevas (reflexión surgida ante la imponente vista desde mirador del Belvedere)

PD: Doy las gracias a todas las brujas por los buenos momentos que me hicieron pasar, y por los malos también (fueron muy pocos). Esta travesía la arme con zozobra dudando de cómo íbamos a congeniar con tanto carácter distinto, las circunstancias y el camino hizo que no saliera como lo plañe, a medida que avanzábamos los lugares de descanso fueron variando, no por nuestra culpa. Si a alguna la rete más de la cuenta pido perdón, pero siempre fue por miedo a que les pasará algo malo.

Hugo Nacarado
Enero-2008
Con la incontable colaboración de Mónica Costa y la infaltable revisión de Gra.

FIN