Mostrando entradas con la etiqueta Travesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Travesia. Mostrar todas las entradas

NAVARRO con CICLO-TUR


A Navarro fuimos varias veces, y el Hotel El Fortín lo conocemos desde hace varios años, pero la nueva forma de hacer cicloturismo de Alejandro nos pareció acertada y económica para estos tiempos y allá fuimos.

Sábado:
Nos juntamos en la YPF de Gaona y Gral. Paz, él nos llevaba las bicis y nosotros a dos ciclistas con los que compartíamos los gastos de nuestra camioneta.

A las 10:30 de la mañana ya estábamos en la puerta del Hotel y aunque Ale llamó durante el viaje recién nos dieron las habitaciones a las 12hs.

Si bien ya era el mediodía nos cambiamos y partimos hacia un pueblo llamado Las Marianas, que según decían era parecido a Tomas Jofre. Con un viento de frente bastante molesto recorrimos los 35km. por un camino polvoriento. Cuando llegamos nos encontramos con un poblado muy pequeño y sin ningún restaurante y casi nada abierto. Solo un almacén de campo donde pudimos comprar unos salames, queso, pan y unas gaseosas. No sé si era el hambre pero todo estaba muy rico. Una heladería que nunca abrió tenía justo una mesa con 6 sillas que usamos para almorzar, luego algunos dormimos una pequeña siesta en los bancos de la plaza. Y como ya era tarde Ale nos despertó para volver.
Yo me hacía ilusiones de volver con viento a favor, pero Alejandro tenía otros planes y nos llevó por otro camino más largo y con más viento en contra y mintiéndonos con las distancias. Otra vez volví a demostrar mi total falta de estado y que no soporto hacer 50km. Tantas veces pare que el grupo se me perdió de vista, hasta que debí aceptar que Alejandro me remolque unos 20km hasta reencontrarnos todos en una estación de combustible, en las afueras de la ciudad y con asfalto. Tomamos un café bien caliente y ya de noche llegamos al Hotel. Bañados y cambiados nos fuimos a comer unas ricas napolitanas con birra. (la mejor de la casa, napo a las 3 cebollas, uhhhhh)

Domingo:
Nanci todavía no puede pedalear mucho y se había quedado sola en Navarro, después de desayunar decidí que yo no pedalearía hasta Lobos, que mejor con la camio haría de apoyo y la llevaría de acompañante. Cuando salimos de la ciudad los que pedaleaban comenzaron a sentir el viento otra vez en contra y más fuerte, debiendo parar varias veces para recuperar energías. Además era constante el ir y venir de vehículos por nuestro camino llenándolos de tierra. Por fin llegamos a Empalme Lobos y costeando las vías a la estación Lobos del tren, donde se desarrollaba una feria de las Comunidades. El señor que fabrica cerveza artesanal, también vendía unos sándwich de Lomito de Cerdo a la Cerveza, que casi todos compartimos. 
La vuelta fue peor, con más viento en contra y más vehículos llenando todo de tierra, parando largo rato en el almacén de campo de Las Chacras para reponerse con algunas gaseosas bien frías. Entrando a Navarro nos metimos en el predio donde se encuentra la réplica del Fortín Lobos donde también se encontraba otra fiesta de las comunidades. Ya en plaza nos sentamos a tomar unos amargos esperando que se haga la noche donde hicimos una corta salida nocturna esta vez todos. Nuevamente limpitos volvimos a comer más napolitanas con más birra (para mí una napo picante).

Lunes:
Citi-tur por la ciudad y luego llegamos al monolito recordatorio donde fue fusilado Dorrego, unos 10km de tierra pero lo encontramos cerrado, sacamos unas fotos en el Cartelón y volvimos por el mismo camino hasta una senda que nos llevó a la laguna de Lobos donde tomamos unos amargos, volvimos al Hotel a buscar nuestros bolsos, y partimos con rumbo a la Choza, donde en la parrilla de Hugo algunos comimos asado y otros un platazo de ravioles con estofado y a casa.

Hugo

OCT-2016

Con la Kangoo en un viaje al Triásico



El Parque Nacional Talampaya, siempre fue un lugar que nos quedó atragantado, desde esa vez que tuvimos que suspender el viaje con GG. La plata que habíamos pagado la usamos para ir a los Saltos del Mocona, y en los viajes sucesivos los costos se fueron tan arriba que no volvimos a anotarnos.
Así con unas vacaciones de Gra, me dije porque no vamos con la Kangoo y llevamos a las bicis. El buscador de rutas de YPF, me mostraba un camino demasiado largo para hacerlo en un día, ya que manejo yo solo y decidí hacer noche en Villa Carlos Paz. La Camio estaba lista y preparada para comerse los kilómetros con sus zapatitos nuevos.
El martes 30/09 a las 8AM partimos, tomamos la Panamericana, tranquilos, el velocímetro marcaba 120/130 km/h, charlando y tomando mates llegamos a la Circunvalación de Rosario donde subimos. Y por fin la Autopista Córdoba-Rosario, empiezo a apretar el acelerador y cuando la Camio llega a 140 km/h el volante empieza a vibrar a lo loco, me dije –puta madre, está mal balanceado- Y así todo el trayecto cuando aceleraba más de la cuenta vibraba todo. Me lo tome con soda hasta que por fin llegamos a Villa Carlos Paz.
Nos instalamos en el Hotel “La Cuesta” en plena ruta, tomamos unos mates y salimos a buscar una gomería para balancear las ruedas, allí me confirmaron que las mismas tenían un defecto, y que al regreso fuera a reclamar, pues me iba a ser difícil superar los 140 km/h. Tomándolo con mucha calma volvimos al hotel para una siestita. Esa noche cruzamos la ruta y comimos una parrillada, caminamos unas cuadras y volvimos para dormir.
Miércoles 1º/10, 9 AM ya estábamos saliendo, hicimos toda la cuesta hasta La Cumbre y llegamos a Cruz del Eje, dejamos atrás Villa de Soto y nuestra Kangoo cumplió los 100.000 km, paramos sacamos unas fotos y continuamos, la ruta muy monótona pero en buen estado. En Chamical entramos a dar unas vueltas y frente a la terminal de micros paramos para almorzar unos “Lomitos”. En Patquia llenamos el tanque por última vez y ya entramos en los km finales. Empezamos a ver esos cerros hermosos, degastados por los años y los vientos, con representaciones de Castillos, paramos varias veces a tomar fotos y a las 16 hs llegamos a la oficina de Información Turística de Villa Unión, nuestra base por unos días. Recabamos la info necesaria para hacer las visitas y nos fuimos al “Paraíso del Bermejo” donde teníamos reservada una habitación. Cerca de la 9 de la noche, cenamos y a dormir.
Jueves 2, 8 AM salimos para Talampaya, el camino estaba muy polvoriento según los guías. Al final nos quedamos con el Overland 4x4, un paseo de 3 hs de duración a $285 por persona. A las 10 hs con el camión lleno con los 18 participantes salimos a recorrer este extraordinario lugar. Fue un verdadero viaje a la era del Triásico y en cada parada explicada por la guía. Sensacional y maravilloso viaje al pasado de la tierra, sentados en el techo del camión. Cuando volvimos entramos al “Sendero del Triásico”, donde maquetas plásticas explican la vida de los famosos gigantes.
Después de almorzar volvimos a Hotel donde armamos las bicis y nos fuimos hasta la agencia a pagar el viaje a “Laguna Brava”, (600 x cabeza). Pedaleamos hasta el Dique, seguimos un camino que nos devolvió a la ruta, visitamos en el Cementerio la tumba de Miguel Ángel Gaitán, un bebe que murió de meningitis. Y luego de enterrado aparecía desenterrado, se le hizo un mausoleo y la gente recurre a él a pedirle favores. Seguimos por un camino de ripio que cruza el Río Bermejo, aprovechando que tiene tan solo un hilo de agua en entramos al poblado de Banda Florida, llegando hasta un Cañadón donde se encuentra un anfiteatro natural y luego de una fotos volvimos a bañarnos, esa noche cenamos en el restaurante del hotel y a dormir.
Viernes 3, a las 8,30 hs nos pasó a buscar una Toyota 4x4, manejada por Damián, levantamos a dos turistas una Inglesa y otro Francés y los cinco tomamos la ruta, última parada antes de comenzar a subir Vinchina, kilómetros después comienza la constante subida hasta los 4200 msnm, por el camino fuimos parando para sacar fotos y en Altos del Jagüel, un pobladio de arrieros nos encontramos con la otra camioneta de la empresa y con unas señoras que nos vendieron unas tortafritas y unas empanadas mientras nos convidaban con unos ricos mates. Seguimos, los siguientes kilómetros fueron muy crudos con un fuerte viento y al llegar a la Laguna el frio era tremendo y no se aguantaba mucho tiempo. Comenzó a caer agua nieve y Damián nos pidió que subamos a la camioneta, tomamos por un camino de piedras hacia el “asfalto” (nunca imagine encontrar ruta asfaltada a 4000 msnm, íbamos por una planicie hacia el otro lado de la Laguna donde están los “geiser” de agua surgente pero fría, donde apreciamos a los Flamencos Rosados que habitan en la Laguna y cuando ya nos íbamos cruzamos una manada de Vicuñas donde había una preñada. En el descenso paramos en dos de los famosos “Refugios de Arrieros” y nos encontramos con un grupo de trabajadores que están plantando “FIBRA OPTICA” por toda la cordillera.
La cena, asado en una parrilla recomendada y a dormir.
Sábado 4, por la tarde/noche el cielo se había puesto plomizo, pero cuando nos levantamos el cielo estaba totalmente azul y febo brillaba a lo loco. Ibamos transitando por la ruta hacia Talampaya, para hacer una caminata por el Cañón Arco Iris y empezamos a ver agua sobre la banquina, cuando llegamos al centro de Interpretación, no enteramos que el Parque estaba cerrado por ahí había diluviado. No lo pensamos mucho tomamos el camino a Ischigualasto y dimos por concluida nuestra visita a La Rioja.
San Juan ahí vamos. 70 km de un parque al otro, más 13 km para adentro y ya estábamos en el Parque Provincial Ischigualasto o Valle de la Luna. Mientras yo tomaba fotos Gra entro a averiguar y sale caminando rapidito con un guía señalando el camino de entrada. A diferencia de Talampaya este se hace cada uno en su medio de trasporte, el guía junta varios vehículos, se sube a uno y en caravana van haciendo las paradas. Hacia unos minutos que estos habían partido, si nos apurábamos los alcanzábamos, de lo contrario debíamos esperar 4hs. Nos metimos por un sendero corriendo un Rally con curvas y contracurvas, hasta que divisamos la caravana justo cuando hacían la primera parada en Valle Pintado. Fuimos recorriendo cada maravilloso lugar pasando por sectores con mucho barro hasta llegar a la caminata para llegar a la famosa Cancha de Bochas, donde a nuestra insistencia hicimos cruzar al guía por un riacho formado por la lluvia y donde varios descalzos lo siguieron o como yo que metí la zapatilla en el agua. Terminamos él recorrido felices y embarrados de haber culminado esta aventura y como agradecimiento mientras estaciono la Kangoo un pequeño zorro se me puso delante para que lo fotografíe.
Salimos del Parque con destino San Agustín del Valle Fértil, donde encontramos una Hostería para pasar la noche y seguir nuestro camino.
Domingo 5, la ruta provincial 510 en un carrusel, un constante sube-baja, muy peligroso ya que en cada bajada te podes encontrar con un río crecido y las marcas de las frenadas están allí como prueba. Nosotros íbamos tranquilos a 100 km/h cuando en una bajada nos encontramos por suerte con un riacho de unos 30 cm de crecida, pudimos frenar a tiempo y pasar despacio. Llegamos a la ruta 20 totalmente rota, con sectores donde debimos transitar por la banquina ya que el agua se había llevado el asfalto hasta que doblamos en la 79 con tramos muy rotos y por fin entramos a San Luis, donde todo es “maravilloso”, almorzamos en Candelaria y de ahí a Santa Rosa de Conlara y autopista a Merlo, la del clima especial, promocionada y concheta localidad.
Después de vueltas y vueltas nos alojamos en Complejo Don Gregorio, en una Suite con doble yacusi, salimos a caminar por su increíble Avda. del Sol, cenamos en una Cervecería una pizza con cerveza artesanal tirada y a dormir.
Lunes 6, temprano con la Kangoo salimos y tomamos el camino asfaltado con curvas muy cerradas al Mirador del Sol (1470 msnm) donde pasamos varias horas disfrutando del paisaje y tomando unos mates, para volver a nuestra Suite. Nos cambiamos armamos las bicis y salimos para hacer un city tour por los cerros, cuando comenzamos la trepada de la Av. Del Sol, era más del medio día y paramos en la Boutique de la Milanesa, para almorzar (tremenda mila mitad fugazzeta, mitad provolone) llenitos volvimos al Complejo, yo para una siesta, Gra a la pileta climatizada. Esa noche unos sándwichitos y a dormir. 
Martes 7, volvimos al city tour pero esta vez seguimos por una calle (RP1) que lleva hasta el algarrobo abuelo (200 años) y volvimos por la calle-ruta hasta la salida de Merlo, retomamos a la sombra de uno de los pocos arboles mateamos y como era mediodía pasamos por una parrilla donde compramos choripán y vacío y almorzamos en el balcón de nuestra suite. Yo me fui a la siesta y Gra no conforme se fue a dar otra vuelta por Merlo pero para el otro lado.
Cuando desperté Gra no había llegado, me puse la malla y a la pile, a seguir la siesta en una de las reposeras. Cuando Gra llego se vino con el mate. Ultima noche, volvimos a la Cervecería por una picada con más birra artesanal.
Eran las 7 de la tarde del miércoles, cuando nos sentamos en el living de nuestra casa a matear.


HRN/OCTUBRE-2014

A Carhué con Ciclo Tur


Cuando leyó el mail, se copó inmediatamente, ir a Carhué para andar en bici y aprovechar sus Termas es el sueño de Graciela.
Se puso en contacto con Ale de Ciclo tur y pacto el pago vía internet, y así fue como el jueves 1º de mayo salimos de casa en la camio, con las bicis y los bolsos. Al llegar a Cañuelas todavía no había amanecido y una niebla comenzaba a bajar, decididamente nos metimos en la estación de servicios y mientras tomábamos unos cafés esperamos que amanezca. A las 7 de la mañana retomamos la ruta, con un cielo plomizo que no dejaba pasar los rayos del Sol, a los pocos kilómetros el camino se hizo peligroso, apenas si se podía ver unos cuantos metros delante. En hilera íbamos avanzando a 60-70km/h como máximo, eso sí cada tanto aparecía un hdp que nos pasaba a alta velocidad sin ver nada.

Por suerte cerca de la 10 de la mañana la niebla se disipo y empezamos a acelerar. Cuando llegamos a Bolívar era imprescindible llenar el tanque y ante este apuro nos vimos obligados a entrar a la ciudad. Cuando salimos nos encontramos con el resto del grupo que venía en una camioneta blanca, deje que me pasaran y juntos continuamos hasta llegar a Carhué.
El Hotel Avenida Termal fue el elegido para alojarnos, es una casona muy reciclada, tiene Spa y dos piletas de agua caliente, una descubierta y la cubierta con agua termal a 38º, muy pero muy salada, según consta 10 veces más que el agua de mar.
Nos tocó la habitación nº 1, dejamos los bolsos, nos cambiamos y nos juntamos alrededor de la pileta descubierta a comer unos sándwiches y cerca de las 4 de la tarde con las bicis nos fuimos a dar una vuelta. Llegamos a la vieja estación de Trenes, hoy reciclada como terminal de micros, y tomamos una calle de tierra para salir a la ruta. 
Apenas unas cuadras, cuando sufrimos las primeras pinchaduras, una de las chicas pinchó la rueda delantera, cuando intentamos cambiar la cámara, el pico de la nueva no entraba, cambiamos por otra y tampoco, le tuvieron que prestar una para poder reparar, pero en ese momento nos dimos cuenta que la rueda trasera también estaba pinchada, para evitar el mismo problema sobre la pinchada se hizo una reparación de emergencia y por fin continuemos, tardamos más de una hora en esta situación.
Cruzamos la ruta y por el lado opuesto hay una ciclovía que usamos por un km volvimos a cruzar para tomar el camino que lleva a La Chacra (Camping Municipal), donde dimos unas vueltas y volvimos por el mismo camino hasta el hotel.
Nos volvimos a cambiar pero esta vez con malla y a las piletas, el clima estaba muy fresco para la de afuera así que nos metimos en la termal que es de relax, sin querer me salpico agua en los ojos y el ardor fue tan grande que me vi obligado a salir para lavarme con agua normal en dos oportunidades. Cumplido el tiempo máximo permitido nos retiramos a la habitación para bañarnos y cambiarnos para cenar.
Estábamos cansados del viaje y del madrugón, así y todo nos fuimos a comer Pizza.


*2 de mayo
Carhué se hizo desgraciadamente famoso en 1985 cuando su Lago se desbordo, inundando toda su Villa Turística, llegando casi hasta la ciudad, recién a partir de 2010 el agua comenzó a bajar dejando al descubierto un macabro espectáculo de viviendas totalmente destruidas por las salitrosas aguas del Lago Epecuen. Hoy este desastre ecológico es utilizado por el municipio como lugar turístico y hasta te cobran entrada.


Luego de desayunar y reparar las cámaras pinchadas, partimos, tomamos la misma salida a la ruta pero una vez en ella doblamos a la izquierda por un camino de tierra en mal estado y pesado debido a la humedad reinante. Cruzamos por debajo de unas vías y de pronto apareció una vaca muy asustada por nuestra presencia, que venía hacia nosotros, debimos quedarnos quietos, varios minutos, hasta que esta nos pasó para poder continuar. Llegamos a la estación Lago Epecuen hoy Centro de Interpretación, donde almorzamos en compañía de unos gatos de una casa tomada, que a toda costa trataban de robarnos los fiambres.


Cuando salimos tomamos lo que queda del camino asfaltado y entramos a la Villa. La primera sensación es de una tristeza total, el ver tantas esperanzas cortadas, los restos de cientos de casas, hoteles y restaurantes es desastroso y da vergüenza ver como se dejaron estar y permitieron que les pasara esto.
En ese momento los restos de la Villa se encontraban copados por un gran número de marinos y bomberos, adiestrando personal y perros, para salvatajes en casos de desastres. Seguimos el camino que bordea el Lago y encontrando un balneario recientemente inaugurado, vacío por la época del año y unos km adelante el Matadero de la ciudad, una de las tantas obras del Maestro Salomone, con su famosa torre estilo Art Deco, también destruido, donde tomamos unos mates. Ya llegando al pueblo con la bajante del agua quedo al descubierto el Cementerio, agobiante desastre con sus tumbas reventadas, algunas con sus muertos todavía (imaginamos por las flores frescas).


Pasaje por la ciudad, otra vuelta a la pileta y a cenar, probando las exquisiteces del Restaurante del Hotel.


*3 de mayo


Ahora nos tocaba la otra orilla del lago. Cruzamos la ciudad y tomamos una calle de tierra con el vestigio de hasta donde llego el agua, por el suelo muy húmedo y el olor salitroso muy fuerte, íbamos paralelo a las vías del tren, cuando paramos y pudimos acercarnos comprobamos que el salitre había corroído los rieles y comido los durmientes hasta hacerlos desaparecer. A nuestra derecha se veía el Lago, fuera del camino el campo pelado de arbustos y fangoso. Aquí apareció un perro galgo, en mal estado, buscando cariño, una de las chicas le dio agua y a partir de ese momento comenzó a seguirnos. Llegamos a la estación de tren Arturo Vatteone, donde no pudimos ingresar por lo agresivo de los okupas, y siguiendo el camino doblamos a la izquierda y luego de unos km llegamos a la ruta que lleva al pueblo de Rivera, donde hay un asentamiento judío, muy conocido por su gastronomía. 
Aquí comienzan los cerritos, luego de una cuesta nos desviamos por un camino de tierra, donde paramos a almorzar las empanadas que llevábamos, algunos le tiramos al perro restos de nuestra comida, que devoró rápidamente y luego se quedó dormido y allí lo dejamos, seguimos por este camino que rápidamente se transformó en una huella y luego de varias cuestas aparecimos en otra ruta pero de tierra muy ancha y en bajada hasta la entrada al pueblo.


Resto del día libre para el mate, la pileta y a cenar en restaurante con menú gourmet, y a prepararnos para la Gran Pelea de Maidana.
*4 de mayo

A la noche la niebla era profunda, a las 10 de la mañana seguía igual. Caminando nos fuimos a encargar el almuerzo para el camino y aprovechamos para sacar unas fotos y para hacer la última visita a la pileta termal. A las 2 de la tarde con el cielo limpio emprendimos el regreso.


Total km recorridos 80,850


Gra y Hugo/2014











CON LA CAMIO POR LAS PLAYAS DE RIO NEGRO



Ciclísticamente el 2011, fue para nosotros un año de mierda, para febrero después que volvimos de Pehuenia, Gra comenzó a sufrir una artrosis en el hombro derecho que la hizo bajarse de la bici y la llevo a una operación que recién le permitió volver a subirse a principios de diciembre.
Con semejante año, los planes de hacer una travesía este verano, quedaron en los papeles. Pero como algo hay que hacer, resolvimos realizar una travesía pero con la nueva Kangoo, hacia playas donde es difícil llegar en bici, como el circuito de Río Negro.

*Salida
El 10 de enero, salimos de casa con destino intermedio de Monte Hermoso, donde pararíamos unos días para aclimatarnos. Como era de esperar después de pasar una noche de casi 30º, el pronóstico de lluvia en el viaje, se cumplió. Llegando a Azul el cielo se puso negro como la noche y se largo un diluvio, que duro muy poco, pero nos sirvió para probar la Camio en esas circunstancias. Para cuando llegamos a Monte estaba apenas nublado, nos dirigimos directamente al Hotel Saúl, nuestra base en anterior visita. Dos días fueron suficientes para ya estar arrebatados por el sol y habiendo disfrutado de las playas y los churros de esta hermosa ciudad, decidimos partir. Era época de crisis de combustible y después de más de una hora de cola, logramos que nos vendieran 100 pesos pero de nafta Premium, la más cara.

*Desierto, Mina y Playas
Para evitar la colita de la Provincia de Buenos Aires, el camino más directo es desviarse después de Bahía Blanca hacia la Pampa por la RN33 y cruzar el desierto por Rio Colorado y desde allí desviarse hacia la costa por la RN251 a San Antonio Oeste, empalmando nuevamente con la RN3 y de allí directo a Sierra Grande y el desvió a Playas Doradas, nuestro destino.
Buscando una estación de servicios, sin darnos cuenta entramos al centro de Bahía, donde pudimos llenar el tanque y nos informaron como salir, debimos volver a preguntar varias veces hasta ubicar la ruta deseada.
Durante el trayecto constantemente iba mirando el marcador de combustible y tratando de no excederme en la velocidad para no incrementar el consumo. En Río Colorado pudimos llenar el tanque y al entrar a la RN251 comencé a subir la velocidad a 140-150km/h, ya que íbamos solos, esto hizo que el medidor bajara también velozmente y al llegar a la última rotonda donde debería estar la estación de servicio, y verla en refacción hizo que en vez de tomar el desvío a la RN3 entre directamente a la ruta que lleva a Las Grutas.
Muy gentilmente en la oficina de informes del balneario, llamaron a una estación en mi camino, para verificar la existencia de nafta y me indicaron como llegar. UFFF, con la tranquilidad de tener otra vez con el tanque lleno, llegar a Sierra fue un trámite, habíamos visto en la ruta varios carteles de publicidad de este balneario pero una vez en Sierra, no había indicios y debimos pedir ayuda.
Tras 8km de asfalto y 22km de desastroso ripio con serrucho llegamos por fin a Las Playas Doradas.
Pequeño poblado en formación, con un hotel, muchas casas y deptos en alquiler y dos camping, varios almacenes, algunos restaurantes, y una heladería-café, son la escasa infraestructura, pero con unas playas extraordinarias de agua cristalina y cálida. Y las famosas MAREAS que afectan a todo Río Negro.
Gra como no podía ser de otra forma, inmediatamente se puso a estudiar el tema, haciéndose una experta en mareas, sabía perfectamente a qué hora se cumplía la pleamar y cuando la bajamar, así sabíamos si teníamos que caminar 3 cuadras para llegar al agua o la teníamos allí nomas.
Nos quedamos en el Camping UNTER, donde todos armaban carpa pegado a la pared medianera por los vientos, que que por suerte no sufrimos.
Nos comentaron que pasando el muelle de la antigua Hipasam (La ex-minera de hierro, hoy MCC, de capital Chino), había un camping abandonado hace mucho tiempo con unas playas hermosas, así luego de desayunar nos fuimos con la Camio por un camino de ripio arenoso, llegamos al muelle de embarque y a la cementera pasamos las casitas de los trabajadores y encontramos lo que fue un camping muy bien puesto con un estanque australiano como piscina con escalinata de lajas y mucha arboleda, un largo camino llevaba al mar, pero decidimos volvernos por lo abandonado del lugar.
De camino al pueblo entramos por varios senderos hacia la playa, pero en todos los lugares las restingas hacían imposible llegar hasta el agua.
Volvimos a la Dorada disfrutando todo el resto del día. Cuando volvimos al camping este se estaba superpoblando, después de pasar tres días a puro sol, playa, mate y churros, resolvimos seguir el camino.

*Las Grutas (¿Playas?)
Salimos al desastroso serrucho, a una velocidad tranqui y llegamos al asfalto y a la RN3, nos metimos a una YPF y luego de una interminable cola nos volvieron a cagar y debimos llenar el tanque con la súper cara PREMIUM.
Un viento de cola nos hacia ir bien rápido y así llegamos a Las Grutas, que también estaban súper pobladas, en el centro de información encontramos a un señor que nos ofrecía un depto por tres días a razón de 300 la noche; según Gra que lo visito el lugar era medio deprimente y a unas 10 cuadras de ripio del mar, en el listado que nos habían dado vimos otro por la misma plata y con vista al mar, pero el dueño solo podía alquilarnos por un día. Ya nos estábamos yendo cuando el dueño llamó a un amigo y consiguió que este nos alquilara por los otros dos, también con vista al mar, frente a la bajada "La Rinconada", donde empiezan las Grutas.
Bajamos los bártulos y cruzamos para conocer esta muy reconocida playa. Nos recibió una muy buena pasarela, mitad cemento, mitad madera, que se convertía en escalinata y bajamos hasta unas piedras, a la derecha el parador que da nombre y a la izquierda una terraza sobre la duna que se usa para tomar sol, como para la pesca cuando el mar esta crecido, justo como en ese momento. Luego de ver a toda la gente amontonada nos fuimos a comprar la comida.
Balneario: integra el Golfo de San Matías, con una extensión mayor a los 5km de playas están cercadas por dunas de rocas de arena solidificada y al producirse la pleamar las olas rompen sobre estas, cuando se produce la bajamar dejan al descubierto una playa de más de 1 km., en su mayoría cubiertas de Restingas (resto de las rocas enterradas a ras y por efecto del agua de mar, muy resbalosas), para pasar esta cadena rocosa se han realizado varias bajadas.
Luego del almuerzo y una siestita, con la Camio nos fuimos más al centro parando en la Bajada "La Rueda", a pie descendimos el tobogán, el mar se encontraba en bajante pero todavía llegaba hasta las rocas. El espectáculo era alucinante, la gente sentada en sillas o reposeras, todavía comiendo, los chicos correteando por el agua, mientras ésta golpeaba a la gente y cuando se retiraba se llevaba lo que encontraba suelto: ojotas, ropa, comida o restos de comida, mientras se producía un gran bullicio y la gente trataba de recuperar sus cosas. Como era bastante tarde dejamos este espectáculo, bastante dantesco y en la primera escalera subimos volviendo a la
Camio, como quería conocer el centro, por una calle interior entramos a la Avda. que lleva a la publicitada "Bajada Dos", donde llegamos caminando, una tremenda rampa de cemento da acceso a la playa, a la derecha un parador impresionante de 2 pisos y balcón pintado de verde, la bajamar se estaba produciendo dejando ver el agua allá a lo lejos y una multitud disfrutando de la arena, aunque con un cielo nublado y posibilidades de lluvia. La calle daba acceso al conocido Crown Hotel-Casino y una infinidad de comercios gastronómicos y el comienzo de la peatonal, larguísima calle llena de negocios y de gente que desemboca en un shopping, comenzamos a pasear, descubrimos cerveza artesanal que compramos y regresamos al depto para cenar.
Durante la noche estuvo lloviznado y amaneció peor, debíamos cambiarnos de depto, volvimos a cargar a la Kangoo y cargados fuimos a conocer "Piedras Coloradas" por un camino de ripio y arenilla con fuertes subidas y bajadas. El balneario tiene a su izquierda unas casillas humildes, vivienda de pescadores, su playa es limpia cortada en dos por unas Piedras Coloradas (formaciones rocosas son del período precámbrico), que dan una imagen particular al lugar, un parador cerrado (por el clima ¿?), otro en construcción, más allá de la piedras una hilera de sombrillas de paja muy caribeñas y un kiosco. Lamentablemente el día no ayudaba y el lugar solo estaba concurrido por visitantes pasajeros como nosotros.
Mareas: Según Gra que me explico la cosa, es más o menos así, cada 6 horas el mar se mueve para arriba y para abajo, produciendo las mareas, el agua comienza a retirarse de la costa y luego de 6 horas llega a su punto más bajo (bajamar), se queda así entre 20 a 30 minutos según el viento y vuelve a subir tardando otras 6 horas en llegar a su punto más alto, ósea pleamar, esto hace que un día por la mañana el mar este aquí nomas y al otro día por allá a lo lejos. Muy complicado para el turista.

Volvimos a Las Grutas, seguimos hasta la Bajada, "Terrazas al Mar", por el complejo habitacional, y caminamos por la playa, a lo lejos se veía otras playas que parecían buenas, pero estas se encuentran dentro de una Reserva Acuífera y Ambiental, y una señorita Guarda Fauna no permitía el paso. Luego de mudarnos y almorzar, cruzamos a la Bajada "La Rinconada", pudimos apreciar que cuando sube el mar tapa 7 escalones de la escalera, pero al estar bajo descendimos y nos sentamos sobre unas piedras a tomar resolana y a matear. Volvimos al centro pero esta vez, más lejos y por la avda costanera dejamos la Camio casi en la puerta del Casino. El tiempo había mejorado y bajamos a la playa en "Bajada Dos", fuimos caminando hasta el agua a 100 metros y nos encontramos con una mar roja, producto de las algas, hasta unos 5 metros de la orilla, después el agua se tornaba verde y más adelante ya tomaba su color normal. En todo momento recibías una oleada tibia y al rato una oleada fría (no tan fría como Mardel), el efecto era relajante y placentero. Así estuvimos un rato hasta que Gra vio a un Prefecto (las playas están bajo el control de Prefectura), y se acerco a preguntar. Éste nos explicó que las algas por efecto de la bajamar se queman al sol y al subir las trae a la costa. También nos comentó que el no creía el cuento de la marea de Brasil, que el agua se calentaba por efecto de un volcán submarino en el Golfo. Después de escucharlo por bastante tiempo decidimos tomar un café en el Parador Verde. Y luego nos fuimos caminando a la peatonal, en el shopping nos encontramos con comida mejicana y le entramos a unas fajitas y a unos tacos y nos fuimos al depto.
Otra vez amaneció con ganas de llover, volvimos a "Las Terrazas del Mar", para tomar unos mates y mientras charlábamos con otros turistas se nos hizo la hora de almorzar, aproveche el tiempo y le di una lavada de cara a la Kangoo, que aparte de la sal y la tierra también recibió cenizas del puto volcán chileno y volvimos al centro para despedirnos de este Alucinante lugar.

*Más playas y Conchillas
Destino a San Antonio Oeste (SAO), apenas 16km. La calle principal que nos llevo al mar, a un parador todavía cerrado y a unas sombrillas caribeñas, pero con playa de canto rodado, estábamos en Punta Verde, el cielo anunciaba lluvia, solo una señora tomaba resolana, a lo lejos se veía el humo de dos chimeneas de una empresa de productos tóxicos, preguntamos por el balneario La Mar Grande, que figuraba en los planos y nos indicaron un camino arenoso hacia Las Grutas y totalmente desolado, que no nos invito a recorrerlo. Llenamos el tanque en una EG3 y nos cruzamos a San Antonio Este (SAE), 60km, antes de entrar pasamos por la enorme playa Las Conchillas y seguimos, SAE es un puerto de aguas profundas por donde sale y entra infinidad de conteiner, su población es muy escasa, apenas unas casa y 4 ó 5 restaurantes para los choferes de los camiones y para la tripulación de los barcos, fuimos hasta un mirador donde había un camping, también con sobrillas caribeñas y nos volvimos para hacer camping libre tras los médanos en Conchillas, donde habíamos visto varias carpas y casas rodantes, encontramos unos tamarindos que nos cubría del supuesto viento del mar y armamos la carpa, para llegar a la playa había que cruzar un médano de más de un metro de alto, de restos de caracoles y en la cima te encontrabas con unas playas interminables de agua limpia.
A lo lejos veíamos como se juntaban autos y la gente bajaba a disfrutar, quedándose cerca del parador Los Caracoles, único en el lugar. Al mediodía el cielo se había limpiado y el sol pegaba a pleno, caminando fuimos a probar suerte con el parador. El plato de rabas que cominos estaba tan rico que repetimos.
A la vuelta, nos sentamos a la sombra en muestras reposeras y Gra preparo café y nos dormimos una siestita.
Como a las 17hrs volvimos a la playa y cuando se estaba haciendo de noche nos llegamos hasta SAE para cenar, volvimos a la carpa, no sin antes disfrutar de un hermoso cielo estrellado y nos acostamos a dormir.

*El camino si, el camino no, mejor El Cóndor
Las Conchillas es un lugar para quedarse unos días, pero sin servicios es hincha bolas, bañarse en el mar y no sacarse la sal es para chicos. Volvamos a la civilización.
Originalmente desde aquí, tomaríamos la ruta de la costa conociendo playitas perdidas, pero el camillero de la salita en SAE, nos informo que a 70km la ruta estaba intransitable para autos comunes, la duna avanzó sobre el camino de ripio y no tenía noticias de que la hallan limpiado. Con esta info salimos a la RN3 con destino a Viedma, la futura Capital del país, junto a Carmen de Patagones, así lo decreto Alfonsín, o ya quedo en la nada, no sé. Entramos con la misión de llenar el tanque, por las dudas y luego dirigirnos hacia El Cóndor, en la YPF nos mandaron a la Petrobras y allí nos atendió un muchacho vestido con ropa de YPF, Non entendo.
Nos metimos por la costanera del Río Negro, encontrando un barrio muy paquete, con hermosas casonas, hasta llegar al puente del viejo Tren Patagónico y desde allí tomamos la ruta al Balneario.
Traspasando la arcada de entrada encontramos, una calle muy tranqui, con una gran plaza a nuestra izquierda y casas a la derecha, unas pocas cuadras pasando la poli y algunos mercaditos y llegamos a la rotonda con la avda costanera y la playa. En este lugar la playa es inmensa y apenas si se puede ver el agua, a lo lejos hay un parador, y para llegar tiene 2 ingresos de autos hasta ese parador. Era pasado
el mediodía y el lugar recomendado para almorzar fue precisamente el restaurante del camping Los Trentinos, que tenía un lugar justo para nosotros, dejamos la Kangoo en el lugar de la carpa y nos abalanzamos al comedero. Más satisfechos, armamos y decididamente nos fuimos a conocer las playas, que en este lugar no son tan anchas, plantamos sombrilla, dejamos las reposeras y la bolsita matera y al agua. Todo estaba en su justa medida, ni tan lejos y tan cerca, bastante cálida, limpia de algas, disfrutamos de unos mates con las donas de Homero, hasta que se nublo y comenzó la llovizna que al rato se transformo en lluvia y salimos corriendo, mientras en el horizonte los rayos caían al mar. Llegamos cuando la lluvia paso a torrencial y nos protegimos dentro de la Camio, viendo como el camping se llenaba de agua y rogando que nuestra carpa se hallara en una zona alta. De pronto comenzó a granizar, pequeña pero constante, no muy convencido corrí la Camio más abajo de los arboles, pues el viento arreciaba y eran eucaliptus. Al poco tiempo paro, quedando una llovizna molesta y salimos de la Kangoo para ver los destrozos, nuestra carpa resistió, solo algunos sectores estaban húmedos, nada que ver con otros acampantes donde el agua les había ingresado, mojando todo lo que se encontraba dentro de la carpa. Gra se fue a comprar fiambre y bebidas, mientras yo arme la soga para colgar las bolsas de dormir un poco humedas y ya de noche a dormir.
Amaneció con viento norte y encapotado, nos fuimos a matear a la desembocadura del Río Negro en el mar, una playa de arena impresionante llenaba el lugar, dimos una caminata y protegiéndonos del viento detrás de unos gigantes tamarindos, pasamos la mañana, no fuimos los únicos en elegir este lugar, constantemente llegaban autos, de golpe el cielo comenzó a limpiarse y el calor subió, era el mediodía y hora de volver al camping.
Luego de unos sándwich volvimos a la playa, volviendo a matear con las donas. Esa noche se largo una tormenta con lluvia que nos sacudía la carpa y nos mojo los toallones que quedaron a la intemperie, una razón más para emprender el regreso.

*Monte el lleno, pero hay que hacer cola
Ahora hicimos la colita de Buenos Aires, cruzando a Patagones, en un rápido trámite entramos nuevamente a Monte Hermoso, nuestro salto a casa. Fuimos a nuestro hotel, pero estaba lleno, nos enteramos que la temporada estaba a full, luego de mucho girar llegamos al camping YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes), había lugar para acampar con “baño privado” por 155 el día, nos dieron la llave del baño 2, y armamos la carpa, nos inflaron el colchón y a gozar de los privilegios, agua caliente gratis, reposeras en la playa, salvavidas personal, cajas con juegos, actividades para todas las edades, venta de bebidas y galletas en la playa firmando, sin pagar en el momento, etc., etc.,. Los tres días que nos quedamos no ayudaron, un tiempo complicado. Por suerte después de hacer una cola de casi dos horas logramos llenar el tanque y al día siguiente volvimos.
FIN

Travesía por las Playas del Sur de la Provincia de Buenos Aires

A principio de año cuando conocimos Monte Hermoso, nos quedamos con las ganas de conocer más las playas del sur, de esta Provincia. Nos dimos cuenta que el sur también existe.
Domingo 28/11/2010
Haciendo las paradas necesarias, tranquilamente, en seis horas llegamos a Oriente, no bien llegar nos dimos cuenta que el Google Earth, esta viejo, el pueblo avanzó más de lo que muestra el programa.

Un amable vecino nos guió hasta una playa municipal, donde estacionan los camiones y el encargado nos propuso dejar la chata detrás de su casa.

Armamos las bicis y antes de las 15hs ya estábamos pedaleando, por un polvoriento camino entoscado, con fuerte viento de frente y mucho traficó, que sin reparo, nos pasaba como venían, llenándonos de polvo.
Al llegar fuimos directo al camping Marisol, que da nombre al lugar, donde nos proponen unos dormis, hechos con toneles de vino, pero el lugar era feo, lleno de perros que no dejaban de ladrarnos y con mala onda. Paramos en el hotel, pero todavía no estaba habilitado, así fuimos pasando de un lado a otro, y cerca de las 18hs, llegamos a una despensa donde la dueña nos tienta con una casa por 100 pesos, era horrible y la última vez que la limpiaron fue en 1810, pero el sol se estaba poniendo y el frió acrecentando, así que aceptamos.
Sin los bultos, hicimos las 10 cuadras y llegamos a la playa, tomamos unos mates protegidos por un parador y con los últimos rayos de Febo, otra vez en la casa Gra improviso una cena de bifes a caballo, Mmmmmm!!!!!!.
Lunes 29/11/2010
Cuando Gra, después de calentar el agua para el mate, quiso apagar la hornalla y la cocina explotó, por suerte nada más que un susto, fue la culminación para el Balneario Oriente, más conocido como Marisol. Si o Si, nos vamos.
Por más que pregunte, la única forma de continuar, era volviendo al pueblo, y como era lógico, el viento había cambiado y apenas salimos al camino, nos mato, a duras penas manteníamos una velocidad de 6-8km/h, habíamos hecho unos 6km, cuando paro una F100, ofreciéndose a llevarnos y aceptamos de buena gana. Una vez que subimos las bicis, nos enteramos que antes harían una pasada por la Cueva del Tigre, cosa que también aceptamos.
“Cuenta la leyenda, que un gaucho maula, andaba escapando a la milicia y se refugió en una cueva, en la margen del Río Quequén Salado, pasando por un poblado vio una chinita y se la robo, al tiempo dejo escapar a ésta y se robó a otra, con la mala suerte que ésta, era hija de un acaudalado, la milicia enterada, lo cerco y el gaucho se entregó, y cuando lo soltaron rumbeó para otros pagos.”
Con esta tonada gauchesca nos fue contada la leyenda.
En el pueblo de Oriente, volvimos a la Caddy, con la decisión de dejar algunas cosas, Gra aprovechó para sacar plata del cajero automático, mientras yo conversaba con un paisano y me hacía un plano sobre el mejor camino a seguir. Con viento a favor llegamos hasta el viejo puente, donde paramos a comer.
Cruzamos el Rió Quequén Salado y seguimos por un camino entoscado, bastante ancho y cuidado, pasaban los kilómetros y seguíamos rodeados de campos solitarios, sembrados de maíz o cebada y ni una persona o vehículo, el calor nos fue degastando, poco previsores no llevamos el agua suficiente y en un momento, debimos elegir entre un camino más corto pero también solitario o el más largo pero concurrido.
Así fue que llegamos al conocido como camino real, y logramos conseguir agua de varios vehículos, para nuestra desgracia cuando ya faltaba poco nos paro una chata y nos ofreció agua de un bidón, llenamos nuestras caramañolas y el auto arranco, la vamos a probar y el agua estaba aceitosa, producto del bidón de girasol, esto nos dejo más sedientos y con un gusto horrible en la boca.
Por fin, cerca de las 17hs entramos a Reta, y como era de esperar, nadie por las calles y todas las casas cerradas, vamos cruzando una bocacalle y a lo lejos vemos un cartel de kiosco y nos mandamos. El cartel decía, Toque Timbre, y el timbre no estaba, empezamos a golpear la puerta y la ventana y nada, cuando ya estábamos por abandonar, apareció un engendro rodante, que en su época fue un Falcón y en él los dueños del kiosco, mientras gozábamos de una gaseosa y chizitos, el Sr. nos propuso alquilarnos un depto., a 100 pesos, con sabanas, televisor y DVD, muy bien equipado, pero sin cable, solo películas. Otra vez sacamos todo de las bicis, calentamos agua y nos fuimos a conocer la playa.
Nos llamó la atención, el tremendo médano de más de 3 metros de altura, de arena floja que debíamos subir, para llegar a la playa y una vez del otro lado, había que tomar un micro de larga distancia para llegar al Mar.
Nos reparamos del intenso viento que volaba la arena y lastimaba, detrás de unos baños públicos, todavía cerrados, éramos los únicos seres vivos. Ya aburridos comenzamos a pedalear por el poblado, encontrando solo casas cerradas, solo una carnicería y un mercadito, daban señales de que allí alguien vivía, y ni siquiera señal de celu. Otra cosa que llamó nuestra atención, era ver en la mayoría de las casas, el típico cartel “SE ALQUILA”, seguido de un celular con el prefijo “011”.
Para la cena, Gra se mando unos spaguetti con salsa portuguesa, de rechupete.
Durante toda la noche, se sintió soplar el viento muy fuerte y amaneció ventoso, con esperanzas de que mejore, nos fuimos a la playa, pero se hacía insoportable, Gra se fue a caminar por la orilla, y consiguió el único parador abierto, “RAKOS”, donde almorzamos corvina al horno con papas, bastante buena, luego, la sobremesa se fue extendiendo, hasta que llego la hora de volver, porque la playa no daba para más. En el depto. nos encontramos con “El Yara”, el dueño, con quien pasamos el resto de la tarde hablando. Esa noche con los fideos y la salsa restantes, más unos tomates, cebolla y un pedazo de carne, Gra se mando una cena espectacular.
Miércoles 01/12/2010
La salida de Reta, fue difícil, había que aguantar 6km de viento en contra, para después tenerlo, preponderantemente a favor. Ahora íbamos con plano y verificado por dos vecinos. Fuimos pasando por varias lagunas y bañados, que la ruta entoscada esquivaba. Siempre siguiendo los cables del tendido eléctrico, de pronto un cruce que nadie nos había marcado, el tendido que dobla y el plano que marcaba seguir, por un momento dudamos, pero Gra me instó a seguir, hasta que apareció el cruce marcado y un cartel salvador. Cruzamos varios arroyos, hasta llegar por fin al Molino Eólico, que da luz a Claromecó, y desde allí el empalme con el asfalto, por fin, pero solo los 2 últimos kilómetros.
Claromecó está diseñado en diagonal y todas las calles dan al Mar. Como llegamos al mediodía, volvimos a encontrarnos con un pueblo fantasma. Después de mucho ir para aquí y para allá, localizamos una heladería y de cabeza nos zambullimos.
Si bien Claromecó, es un Balneario conocido, aunque sea de nombre, parece que realmente se llena, cuando se realiza el famoso Concurso de las 24 horas de pesca de la corvina negra.
Las playas si bien son largas, no tienen la cantidad de arena necesaria, y deja al descubierto las restingas, el único médano, es donde se asienta el faro, y atrás del médano, el camping de Luz y Fuerza, recomendado por varios.
La única vez que vimos a la encargada, fue cuando nos registramos y elegimos el lugar que quisimos ya que éramos los únicos. Al no haber comenzado la temporada, la falta mantenimiento, se hacía notar, al punto que debimos localizar a una empleada para que prenda la caldera. Caía la noche, cuando salimos a buscar un lugar para comer, zigzagueando por las calles, buscando el centro, encontramos una panadería abierta, y así fuimos a parar a BONAVITTA, donde cenamos muy bien y mientras nos servían aproveche la espera para comprar pilas, para las linternas, indispensables para sortear la duna, en la negrura de la noche y encontrar el camino al camping.
Mientras Gra calentaba el agua para el desayuno, en el baño de damas, lugar más cercano donde nuestro calentador andaba, me puse a hablar con el Sr. de “mantenimiento”, sobre Orense, nuestro próximo destino.
Me explico que ese Balneario, es mucho más chico que Reta, que solo encontraría casas de fin de semana, algún que otro camping, si ya estaban abiertos, y dos hoteles pero que la gente compraba todo en el pueblo a solo unos kilómetros. Con respecto al camino solo dos opciones, volver a la RP72 hacia Bellocq o animarme a hacer 30km por la playa, si la bajamar ayuda.
Todo esto y mi embole de ver campos y vaquitas ajenas, soportando que todos los tarados con sus 4x4, nos pasen a mil, llenándonos de polvo, hizo que me pusiera a buscar como llegar al pueblo de Oriente a buscar nuestra chata.
Como era de esperar, para llegar tenía que irme hasta 3 Arroyos, y dar una vuelta enorme, un remisero me quiso romper la cabeza, el micro salía a las 8AM, pero de la terminal, a más de 10 cuadras, así que me resigne y acepte la combi, que valía lo mismo y además pasaba a buscarme.
Una vez resuelto este dilema, Gra paso por el Banco y pago los servicios de casa y hasta la patente, y luego cruzamos el puente peatonal hacia Dunamar, donde encontramos un Country playero, unos caserones de película, en medio de médanos y bosques de pinos.
Esa noche usamos Delivery de empanadas, comiéndolas dentro de la carpa por el frío.
Mi día comenzó a las 5AM, me acicale y me preparé un café, y cambiadito, me pare en la entrada del camping, esperando la camioneta. Fui el segundo en subir y luego de pasear por todo Claromecó, salimos a la ruta y llegamos a 3 Arroyos, donde paseamos por toda la ciudad y a las 8:30AM, fui el último en bajar, en la terminal de micros.
Aunque ya sabía la respuesta, pregunte igual:


- La Dorreguense para Oriente sale a las 12 y cuarto, me informaron.

Y cuando ya me encaminaba hacia la confitería, para tomar algo y hacer tiempo, un Sr. de limpieza, me dice que si estoy apurado, que pregunte al del Fiat rojo. Este Sr. que es comisionista/remisero, por 85 pesos me llevaba ya. No lo dude un minuto, me subí y salimos, antes de las 10AM, ya estaba en camino con mi Caddy, a la búsqueda de mi Gra, y antes que saliera la mencionada Dorreguense, yo ya estaba nuevamente en el camping.
Recién llegada de una caminata por la playa, en compañía del perro del camping, me saludo y lo primero que dijo fue:

- Este lugar ya me aburrió, nos vamos.
En menos de 5 minutos, cargamos todo en la Caddy y partimos. Cuando estábamos por llegar a Bellocq, nos dimos cuenta que teníamos sed y entramos, unas 30 casas, es todo el pueblo.
Dimos la vuelta y seguimos hasta el Balneario de Orense, a orillas del mar encontramos una edificación vieja de 2 pisos, con el cartel Hotel Punta Desnudez, Gra entró y al tiempo salió con cara de sorprendida, resulto ser un Hotel de 3 estrellas, muy lujoso, a 600 pesos la doble por día. Seguimos hasta Peloponeso, camping, cabañas y dormis, parecía bien cuidado, nunca lo supimos, ya que solo encontramos un cartelito con un número de celular, continuamos y llegamos hasta el Hotel Bahía, (abierto todo el año), donde encontramos otro cartel y otro celular. ¿Y porque no llamamos?, porque en Orense tampoco hay señal. Dando vueltas, sobre la plaza de entrada, encontramos un teléfono público, el encargado del Hotel Bahía, se encontraba en 3 Arroyos, y hasta las nueve de la noche no volvía, así que la mire, me miro, y tranquilamente dejamos atrás el Balneario, para entrar al pueblo.
Aquí tuvimos más suerte, encontramos abierta una EG3, y compramos unas gaseosas, por indicación de un paisano, nos dirigimos al “centro”, porque ya estaba por abrir la cooperativa, y por suerte pudimos comprar fiambre y pan.
Seguimos hasta Cristiano Muerto, y desde la ruta se ven las 10 casas, continuamos hasta la entrada al Balneario San Cayetano, en el Partido de San Cayetano, un camino en perfecto estado y con bastante zigzag, nos llevo hasta el caserío, para encontrarnos con unas viviendas hermosas, hasta llegar a la playa. Como era de esperar, no se veía a ningún ser vivo, seguimos recorriendo y en una esquina aparecieron unos albañiles, quienes nos indicaron que deberíamos ir a lo de Quiroga, (almacén de campo, desde fósforos hasta combustible), y esta nos mando al camping de los empleados de la municipalidad de San Cayetano, donde inauguramos la temporada.
Armamos las bicis y volvimos a la playa para matear y comer y ya de tardecita pasamos otra vez por lo de Quiroga, para encargar unos sándwich de mila, mientras nosotros seguimos al camping, se hizo la noche y en bici fuimos a buscar nuestra comida en medio de una oscuridad casi total, allí nos enteramos, que solo 16 casas están habitadas todo el año, y esa noche parecía que no había nadie más.
A la mañana siguiente volvimos a la playa, pero un viento muy fuerte nos castigaba bastante, aguantamos lo que pudimos, y nos fuimos a comprar el almuerzo, unos bifes cortados gruesos para hacer a la parrilla, pero mientras encendíamos las ramas apareció el encargado del camping y nos presto un disco. Mientras tomábamos el café, en la cabina de la Caddy y escuchábamos la radio, Gra se emboló y se fue pedaleando hasta la Laguna Salada, a unos 6km de la entrada del Balneario, mientras yo aproveche para empezar a escribir.
Esa noche insistimos con la parrilla, única forma de mitigar el frío, con un pedazo de vacío y chori.
Domingo 05/12/2010
Gra se levanto enloquecida, tenia picaduras por todos lados, se había enterado de unos bichitos tipo jejenes, que se adherían al pelo como los piojos y repicaban, así es como tenia la frente y los brazos, además estábamos invadidos de arañitas y moscas, y me intimó:



- NOS VAMOS YÁ.-

Comenzamos a desarmar todo y a tratar de limpiar, pero cada vez que pasamos el trapo sacando arañitas, otras aparecían quien sabe de dónde, así que doblamos todo y lo pusimos en bolsas y salimos disparados.

Insistí en entrar a Necochea, nunca imaginamos en encontrar una ciudad tan grande y tan dispar, entramos por el barrio del Hospital que no es muy lindo, pero fuimos llegando a la zona más céntrica y cuando llegamos a la costanera no lo podíamos creer, mucha estructura turística, con regios paradores en la playa y torres con vista al mar, decidimos para en un Hotel y paramos en el 3 Arroyos (2 estrellas), bien atendido.

Salimos a caminar y a almorzar y volvimos a cambiarnos, armamos las bicis y a la playa, ya que el día se había puesto fantástico, recorrimos la costanera y luego tomamos el camino del puerto y el espigón, donde encontramos una familia de Lobos marinos que hacían las delicias de montones de chicos.
Por la noche salimos a caminar y a cenar, y mientras tomábamos café, Gra me pidió seguir nuestro camino ya que si bien en menor medida, los bichitos seguían jodiendo.
Lunes 06/12/2010
Entramos a Mardel, con la idea de reencontrarnos con la parrilla “La Entrerriana”, en Camet, donde años atrás almorzamos, bueno y barato. Y sigue tal cual. Tomamos la ruta 11 y nos que la están transformando en autopista hasta Santa Clara, nosotros seguimos, nuestro destino, Villa Gesell, otro lugar de reencuentro, al que hacía más de 20 años que no visitaba.
Hugo Nacarado
09/12/2010